La OEA y el giro de su agenda: del avance del wokismo al regreso del debate sobre soberanía
Un análisis sobre cómo cambió la agenda de la OEA en las últimas dos décadas y el surgimiento de un bloque que cuestiona el enfoque progresista.
Cuestiones como la pobreza, la seguridad, la democracia o el desarrollo fueron perdiendo protagonismo.
Archivo.Durante más de veinte años, la Organización de los Estados Americanos (OEA) modificó progresivamente el eje de sus debates. Según el análisis, cuestiones como la pobreza, la seguridad, la democracia o el desarrollo fueron perdiendo protagonismo frente a una agenda centrada en conceptos vinculados a la perspectiva de género, la identidad sexual y los denominados derechos sexuales y reproductivos.
El punto de inflexión se ubica en la Asamblea General de Medellín de 2008, cuando comenzaron a incorporarse formalmente referencias a la salud sexual y reproductiva y a la orientación sexual e identidad de género. Desde entonces, esas menciones evolucionaron hasta convertirse en resoluciones, recomendaciones y mecanismos de seguimiento que, según el texto, terminaron influyendo en políticas públicas y debates legislativos de distintos países de la región.
El artículo sostiene además que organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y otros mecanismos del sistema interamericano impulsaron interpretaciones que favorecieron avances en materias como el aborto, el matrimonio igualitario, la adopción por parejas del mismo sexo y la educación sexual con perspectiva de género. En paralelo, cuestiona que estos procesos se desarrollaran mientras América atravesaba crisis políticas, económicas y de seguridad de creciente magnitud.
El cambio de rumbo y el nuevo escenario regional
El texto identifica un cambio de tendencia a partir de 2024. Durante la Asamblea General celebrada en Paraguay comenzaron a surgir objeciones formales de algunos Estados al lenguaje utilizado en las resoluciones. Argentina inició una estrategia de cuestionamientos mediante notas interpretativas, mientras Paraguay reforzó una postura basada en la defensa de la soberanía y los valores tradicionales. Ese proceso se profundizó en 2025 con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la revisión del financiamiento estadounidense a la OEA. Según el análisis, se consolidó un bloque integrado por Argentina, Paraguay, Perú, Panamá y Estados Unidos que comenzó a rechazar la incorporación de nuevos conceptos vinculados a la agenda de género y a promover una mayor concentración en temas como la seguridad, la democracia y el fortalecimiento institucional.
Como ejemplo de ese cambio, el artículo destaca la Asamblea General realizada este año en Panamá, donde varias propuestas impulsadas por Colombia y México no prosperaron y la Declaración de Panamá fue aprobada con un lenguaje significativamente distinto al de años anteriores. Para el autor, este proceso representa un retorno a una interpretación más tradicional de los tratados internacionales y una recuperación de las prioridades originales del organismo, centradas en la libertad, la soberanía, la paz y el desarrollo de los Estados americanos.
* Maximiliano Dayer. Director de Operaciones. Global Center for Human Rights.


