Kelly Olmos: "La reforma laboral busca institucionalizar la precarización"
Kelly Olmos visitó la redacción de MDZ en Buenos Aires para conversar sobre la reforma laboral que impulsa el Gobierno de Javier Milei.
La diputada nacional y ex ministra de Trabajo, Kelly Olmos, cuestionó con dureza el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno de Javier Milei. Advirtió que la iniciativa “debilita la negociación colectiva” y “termina favoreciendo a las empresas más concentradas”. En diálogo con MDZ, también analizó el rol de la CGT y respondió a las críticas sobre la actitud del peronismo como oposición.
"Es posible que no tengamos suficiente espacio en el debate público", reconoció, sobre el rol del peronismo en la discusión por la reforma laboral, en su visita a la redacción de MDZ en Buenos Aires. Además, planteó que no desconfía de las negociaciones que la CGT lleva adelante para intentar frenar el proyecto oficialista. "Estoy en diálogo permanente con distintos dirigentes de la CGT y la posición frente a estos aspectos de la reforma es claramente contraria", sostuvo.
—De todos los puntos que incluye el proyecto de reforma laboral, ¿cuál le preocupa más?
—No acuerdo con el proyecto en ninguno de sus aspectos. En el corazón de la iniciativa hay una intención clara de debilitar o directamente eliminar la negociación colectiva. Y la negociación colectiva existe porque reconoce un desequilibrio de poder entre trabajador y empleador, y la necesidad de que los trabajadores negocien de manera organizada salarios y condiciones de trabajo. Para el peronismo, el fortalecimiento de la negociación colectiva es un aspecto innegociable. El planteo del Gobierno invierte la pirámide y prioriza el acuerdo por empresa, lo que debilita la posición de los trabajadores. Además, la patronal pasa a decidir a qué sindicato se le retiene o no la cuota, es decir, termina definiendo la representación gremial.
—En este contexto, ¿cómo evalúa la posición de la CGT frente a la reforma?
—La oposición es absoluta. No hay fisuras en ese punto. Estoy en diálogo permanente con distintos dirigentes de la CGT y la posición frente a estos aspectos de la reforma es claramente contraria.
Kelly Olmos sobre la propuesta laboral del peronismo
—Dentro del peronismo hay quienes desconfían de que la CGT termine negociando algunos puntos, como ocurrió con la Ley Bases. ¿Comparte esa mirada?
—Siempre existen canales de negociación, pero esta ley reproduce lo que el Gobierno ya intentó con el DNU 70. En ese momento la CGT no solo convocó a un paro y movilizó, sino que llevó el tema a la Justicia y logró que se declarara inconstitucional. Luego vino la Ley Bases, donde quedó un esquema que considero inconveniente y que además resultó inútil: transformar la relación laboral en microempresas en un vínculo entre “emprendedores y colaboradores”. Solo se blanquearon unos 20.000 trabajadores. No tuvo impacto real.
—Insisto: ¿no teme que la CGT priorice sus propios intereses en una negociación con el Gobierno?
—No tengo esa desconfianza. No se trata de uno u otro dirigente, sino de la defensa de un sistema. Después cada gremio resolverá cómo ejerce su representación.
—¿Qué le genera escuchar a dirigentes y gobernadores del peronismo decir que esta reforma laboral es necesaria o que el régimen actual es "antiguo"?
—Este proyecto afecta fuertemente a las provincias. Hay un punto central que es fiscal: la ley beneficia a empresas muy concentradas con una baja de tres puntos en el impuesto a las Ganancias, que es un impuesto directo. Eso no mejora la competitividad, pero sí favorece la concentración económica, la fuga y el debilitamiento del sistema productivo. Además, impacta en la coparticipación, que ya está muy deteriorada. Y hay otro aspecto grave: la derogación de la Ley de Trabajo Argentino, una ley de los años 90, no del 45. Es una norma flexible que prioriza el empleo de trabajadores argentinos. Derogarla permite contratar mano de obra extranjera sin autorización de Migraciones. ¿A quién beneficia eso?
—¿Qué propone el peronismo para el mundo del trabajo?
—Nosotros no creemos que las reformas laborales creen empleo. Es la política económica la que crea o destruye trabajo. Estas leyes impactan en la distribución del ingreso: más derechos o más precarización. Esta reforma universaliza la informalidad. No va a generar empleo, va a generar más pobreza. El peronismo siempre priorizó los derechos laborales y la movilidad social ascendente. La precarización no trae modernidad, trae miseria. Cada vez que el peronismo gobernó, la desocupación bajó a mínimos históricos. Dejamos el Gobierno con un 4,7% de desempleo. El problema no fue la falta de empleo, sino la inestabilidad económica. El trabajo formal se destruyó con el macrismo, se recuperó parcialmente y ahora vuelve a destruirse. Lo que hace este Gobierno es intentar institucionalizar esa situación.
—Hoy no se lo ve al peronismo encabezando la discusión por el mundo laboral, o tienen un rol activo y protagónico en la discusión pública por este tema.
—Es posible que no tengamos suficiente espacio en el debate público. El Gobierno impulsa estas discusiones en meses como el verano, lo que no ayuda. Pero estamos sistematizando una propuesta alternativa. La iniciativa hoy la tiene el Gobierno y nosotros somos la oposición, pero vamos a presentar una propuesta integral.