Javier Milei: un 5 a 0 que es récord, interrogantes de último momento y un año para sorpresas
Cambios en el mensaje presidencial tras el ataque a Irán. Alineamiento que comienza a mostrar frutos. Fin de extraordinarias para alquilar balcones, pero una semana con dudas en el mercado.
El oficialismo celebró la victoria en Senadores.
X Manuel AdorniJavier Milei llegará hoy al congreso para pronunciar su mensaje ante la Asamblea Legislativa cumpliendo un récord que hace décadas no había logrado ningún otro presidente. Casi en tono futbolero el gobierno viene festejando en la última semana haber ganado 5-0 en medio de una maratón de sesiones en Extraordinarias que le garantizó aprobar las leyes que había pedido.
Es un número que prácticamente nadie había logrado hasta ahora, y mucho menos tomando en cuenta que se trata de un gobierno que hasta hace menos de seis meses ni siquiera podía pensar en juntar una mínima minoría en alguna de las dos Cámaras.
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Detrás de esta realidad conocida se esconden algunos movimientos que fueron funcionales no sólo al gobierno, sino a otros grupos de la política argentina. Al mismo tiempo, el peronismo, en su versión kirchnerista pura fue, de alguna manera, quien con su estrepitosa derrota le dio más brillo aún al éxito de Milei de estos días.
Javier Milei y casi todos los gobernadores, salvo los cinco que ni siquiera se llegaron a sentar en algún momento a negociar en la Casa Rosada y que permanecen dentro del espectro de los no dialoguistas K, tuvieron durante el verano ganancias que reivindican una relación que hasta hace un año era conflictiva y que termino siendo un negocio para ambas partes.
El 5-0 que promocionó tanto el gobierno como victoria de verano, incluye la aprobación de la Ley de Glaciares, la Ley Penal Juvenil, la ratificación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, la reforma laboral y, de yapa, el acuerdo para que el polémicon Fernando Iglesias sea embajador ante Bélgica y la UE.
La reforma laboral por encima de todo
Todos esos logros quedan opacados por uno que va por encima de cualquier otra votación que se hizo durante el verano: la ley de reforma laboral (o modernización como la quiere llamar al gobierno) marca un hito en la historia democrática argentina que ningún otro presidente pudo superar. Por el contrario, los intentos de cambio en la legislación del trabajo terminaron políticamente condicionando los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa.
Por eso es que a ese 5-0 habría que agregarle un punto más que significó haber consolidado una mayoría en el Senado y en la Cámara Diputados, producto en parte de la elección legislativa de octubre del año pasado, pero en buena medida también por las negociaciones y concesiones que se hicieron para lograr acuerdos con las provincias que en algunos momentos parecían insostenibles.
¿Como es entonces el panorama de números para el 2026? A pesar de la relación de ruptura con Mauricio Macri el gobierno logró mantener un acuerdo de mutua conveniencia con gobernadores que puede ser la base de la estabilidad política que se busca y que el mercado reclama para este año en el que el camino hacia una definición del futuro de Javier Milei en el poder va a ser sin duda uno de los máximos interrogantes.
Los gobernadores saben que a pesar de los ruidos que se escucharon, la conveniencia financiera de mantener relaciones civilizadas con la Casa Rosada debió primar por encima de cualquier otro interés. Esto es lo que realmente se vio en el recinto del Senado y que terminó por destruir el equilibrio que el peronismo tuvo en esa Cámara desde el regreso de la democracia en 1983 y que le garantizó al kirchnerismo el poder de hacer y deshacer sin vergüenza ni freno alguno en la política argentina durante los últimos 20 años.
La derrota del kirchnerismo y la CGT
Ese debe ser tomado como el punto de inflexión y cambio más importante de todo el proceso que se vivió durante todo el verano. El máximo ejemplo es que Patricia Bullrich, en sintonía con las negociaciones de la Casa Rosada con Gustavo Saenz, haya logrado quitarle al kirchnerismo la posibilidad de tener siquiera una vicepresidencia en el Senado y pasársela a otro sector del peronismo, encabezado en Carolina Moises, después de haber precipitado una ruptura del interbloque K en medio de la inmovilidad que el peronismo y la CGT no pudieron disimular frente al proceso de reforma laboral.
Es un cuadro que muestra la realidad actual que quedará para la historia. La CGT, para colmo, ni siquiera hizo cosquillas en la política con su paro nacional, al punto que debió suspender otro que ya había anunciado el día de votación de la reforma laboral.
En esos términos Javier Milei ingresará hoy al recinto de la Cámara de Diputados para pronunciar su mensaje con anuncios que apuntarán directamente algunas de las guerras que el presidente vino sosteniendo durante enero y febrero. Como es obvio, apuntará a empresarios a los que hasta le puso sobrenombre para marcar cada una de sus batallas cuasi personales en materia de precios y de uso de la posición dominante. Todo forma parte del mismo estilo.
Empresarios y una historia conocida
Son defectos y vacíos de nuestra clase empresaria que se conocen desde hace mucho tiempo. La cartelización, el reparto de cuotas de beneficios del Estado y abuso en sobreprecios al público no son ninguna novedad. Pero si lo es que este tema se haya puesto por primera vez sobre la mesa con nombre y apellido. Inclusive impactando en algunas de las corporaciones más grandes de la Argentina, como es el caso de Techint y Paolo Rocca.
Miley podría agregarle un 7-0 en este cálculo que hace el Gobierno si se toma en cuenta lo que sucedió ayer con el ataque coordinado de Israel y los Estados Unidos a Irán.
A último momento el Gobierno introdujo cambios en el discurso que pronunciará Javier Milei ante la Asamblea Legislativa para reafirmar y saludar una vez mas, tal como lo hizo la Casa Rosada ayer a través de un comunicado, el alineamiento absoluto y sin límites con la política exterior de Donald Trump y específicamente con la eliminación de Ali Khamenei, líder iraní e impulsor del terrorismo interno y externo de ese país.
Milei, que ha mostrado un pragmatismo comercial pocas veces visto en la política exterior al mantener una relación más que carnal con los Estados Unidos, mientras no modifica ninguna línea comercial de las mantenidas hasta ahora con China y se abre también acelerar los acuerdos con la Unión Europea, saca pecho ahora y festeja el apoyo a Estados Unidos por el que Trump ha colocado al país en primera fila entre sus aliados.
No es una novedad, pero sí importa un gesto clave para un país como la Argentina que hasta los atentados al World Trade Center de Nueva York había sido el principal objetivo del terrorismo islámico, (judicialmente comprobado bajo mandato iraní), con los atentados a la Embajada de Israel y a la Amia. Nunca un país latinoamericano había tenido tantos muertos producto del terrorismo liderado y financiado por Irán como los que sufrió la Argentina en ese momento.
Las dudas con el Riesgo País
Mientras todo esto sucede, la semana aportó algunas dudas con relación a los movimientos del mercado. El riesgo país sigue en primer lugar como el indicador más relevante para mostrar las dudas que el Mercado aún tiene sobre algunos puntos de la economía argentina.
Después de haber quebrado el piso de los 500 puntos hacia enero, esta semana los bonos argentinos retrocedieron y por el menú que elabora JP Morgan volvieron a colocar el Riesgo Pais arriba de los 570 puntos.
Ese límite no es caprichoso, sino que es la medida de un objetivo que tiene el gobierno y que se vio frenado en los últimos días: llegar a un Riesgo País con un nivel que le permita salir al mercado a refinanciar deuda en condiciones más flexibles y parecidas a las del mundo civilizado. Con esta temperatura aún no puede hacerlo.
Una parte de la culpa no la tiene el propio gobierno, sino los ruidos que hubo en el mercado internacional durante la semana. Y en parte de esto hay un riesgo electoral ajeno que también se le está sumando a la Argentina y que no tiene que ver con el mercado interno, sino con la situación de los Estados Unidos.
La guerra mundial
Mientras Donald Trump sigue coronando en cada una de las acciones bélicas o negociaciones que emprende en el exterior, la preocupación de la administración de Washington por la marcha de Trump en la elecciones legislativas es cada vez mayor. De acuerdo a un promedio de mediciones ubica la desaprobación sobre su gobierno en 63 %. El impacto del fallo de la Corte Suprema que frenó su política de aranceles (poniendo tambien en un limbo político el acuerdo comercial firmado con Argentina) y la preocupación ante la inflación y el consiguiente movimiento de la Reserva Federal con las tasas marcan un escenario complicado para este año electoral.
En estos términos, la sociedad de Argentina con Estados Unidos está bien pendiente de un riesgo electoral que no es nuestro, pero que preocupa habida cuenta que Washington aportó al salvataje de por lo menos las últimas tres situaciones de estres de mercado, arrancando por la corrida hacia el dólar previa a las elecciones de octubre del año pasado cuando Scott Bessent llegó como salvador.
Javier Milei dará así su tercer mensaje ante la Asamblea Legislativa y después de este le quedará uno solo en el que prácticamente ya estará en el inicio de su campaña hacia la reelección presidencial.
El presidente logró mucho entre el fin de año y las sesiones extraordinarias. Mucho más que cualquier otro antecesor y más tomando en cuenta que no es peronista, ni contó con bloques parlamentario fuertes y experimentados. Debió negociar siempre, como deberá hacerlo tambien desde ahora ley por ley.
Es el inicio de un largo año complicado y en el que deberá definir ya no solo como termina esta Presidencia, sino qué va a ofrecer para un hipotético nuevo mandato en el que la historia ya no incluirá la culpa de los errores cometidos por los anteriores, sino los de la gestión propia.


