Ganadores y perdedores de una elección que tuvo sorpresas

Alberto, Cristina, Cornejo, Rodríguez Larreta y hasta la iglesia católica están entre los ganadores. Macri perdió, pero aún le queda capital político. 

Redacción MDZ

Alberto ganador

Cristina Fernández. Era la “candidata” cantada, pero suponía que tenía un techo electoral. También era la rival perfecta para Mauricio Macri. Pero todo cambió con un movimiento político inesperado: correrse de la candidatura a presidenta y nominar a Alberto Fernández. Ese pase sirvió para sumar a gran parte del PJ que ella repelía y así potenciar las chances de victoria. Será vicepresidenta de la Nación y, con fueros, también tendrá un tránsito más tranquilo desde el poder.

Alberto Fernández. Hasta hace un año estaba dedicado al armado político, más cerca de las sombras que del protagonismo. Le había ido mal con los anteriores proyectos políticos para resurgir. Tras haberla cuestionado duramente, se volvió a acercar a Cristina Fernández de Kirchner. Primero como armador, luego, para sorpresa de él, como candidato a presidente. El propio Fernández lo reconoció. Ahora será presidente de la Nación, casi sin haber pasado por contiendas electorales previas.

Máximo Kirchner. La imagen de “custodio” que dejó en el escenario de los festejos del Frente de Todos lo decía todo. Fue uno de los armadores en las sombras de ese frente, sobre todo en la Provincia de Buenos Aires. Su contacto con Massa y la “reconversión” de La Cámpora cobran valor. En el entorno de Alberto Fernández lo reconocen como “el armador”.

Sergio Massa y sus aliados. Tuvo un tránsito errático. Amagó a ser candidato a presidente, insinuó armar la tercera vía con Alternativa Federal, pero se alió con su "enemiga política" Cristina Fernández. Aportó su capital político de la Provincia y el tiempo dirá si ganó o perdió. Por lo pronto, aspira a ser presidente de la Cámara de Diputados como le prometieron. No viene solo: Massa tiene un grupo de dirigentes y empresarios que lo acompañan y "piden cancha". 

Axel Kicillof. Como hijo político de Cristina consiguió la “quimera” de derrotar a María Eugenia Vidal. Kicillof, fue ministro de Economía y capitalizó el acuerdo interno en la Provincia, aún a pesar de Sergio Massa.

El PJ. Ganó desde la idea de unidad pragmática. En un mismo frente están desde La Cámpora, hasta los gobernadores que destestaban a esa agrupación, los gremios, las organizaciones sociales y los diferentes sectores del PJ. Tras el triunfo electoral, les llegará la hora de cuajar esa “diversidad”.

La iglesia. Como pocas veces en los últimos años, la iglesia católica jugó fuerte en las elecciones. Sectores más arraigados con la discusión política, como los Sacerdotes por la Opción de los Pobres, otros enemistados con el Gobierno por abrir el debate sobre la despenalización del aborto y, sobre todo, allegados al ex arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio (el papa Francisco), dieron señales de apoyo al Frente de Todos.

Horacio Rodríguez Larreta. Es uno de los grandes ganadores dentro del oficialismo. No solo triunfó en primera vuelta de manera holgada, sino que el dio un impulso para el repunte a Mauricio Macri. Es uno de los dirigentes que cambió el eje de la gestión política, sumando a otras fuerzas, como el radicalismo. Ahora queda bien parado para el rearmado de Juntos por el Cambio como frente opositor.

Alfredo Cornejo. Es el único dirigente de Cambiemos que logró revertir el resultado de las PASO. La estrategia política diseñada en el “labortorio” mendocino resultó exitosa; mucho más si se contrasta con lo ocurrido en la Nación. Cornejo logró revertir la derrota de las PASO y, sumándose a la campaña, empujó también a Macri, que ganó con comodidad en Mendoza. Pero la estrategia va más allá de su triunfo. El radicalismo logró sumar más diputados de los que perdió y también quedará fortalecido de cara a lo que viene; con Juntos por el Cambio como frente opositor. Cornejo apuesta a ser protagonista en el Congreso, aunque tendrá rivales. Mario Negri, de Córdoba, también pisará fuerte

La política. Tras las PASO se hablaba de una elección cantada; de una diferencia que daría una suma de poder enorme al Frente de Todos. Sin embargo, la diferencia entre los candidatos fue mucho menor a lo esperado y habrá más equilibrio de poder. Los dos frentes mayoritarios tendrán la obligación de negociar. La contrapartida es que las terceras fuerzas se diluyen.

Con los números que quedaron, difícilmente el nuevo Gobierno podrá avanzar con proyectos que requieren grandes mayorías, como la reforma de la Constitución. 

Mauricio Macri. Perdió, sí. El Presidente fue el principal responsable de la crisis y también de los conflictos políticos que llevaron a la derrota. Pero el cambio que inició tras las PASO le dio rédito. La derrota era previsible. Pero la diferencia, más escasa, jugó a su favor. El 40% obtenido es un capital político apreciado y el Presidente lo hizo saber. “Tenemos que cuidar lo que logramos”, aseguró. Y lo dijo primera persona del plural. La carrera política de Macri sigue con ese resultado.

María Eugenia Vidal. Es la que más perdió en las elecciones. Aunque es una de las dirigentes políticas más valoradas del país, quedó relegada. Le recomendaron desdoblar las elecciones, pero decidió seguir fiel a Macri. En las PASO recibió un cachetazo electoral que no pudo revertir. Curiosamente el resultado de las elecciones generales fortaleció a Macri y debilitó a Vidal. Igualmente ella también advirtió que “no se da por vencida”.

Roberto Lavagna. Su figura de desdibujó. Si antes de las PASO la tercera vía no tenía volumen político, en las generales se desinfló más. Incluso su mal desempeño en los debates pudo haberlo perjudicado más. La polarización le jugó en contra. 

La derecha y la izquierda. Las opciones más radicalizadas confirmaron que tienen más "rating" televisivo, que votos. José Luis Espert no llegó al 1,5% de los cotos y hasta perdió contra Gómez Centurión, a quien le fue casi igual de mal. Nicolás del Caño apenas pasó el 2% de los votos y ni la ampliación del Frente de Izquierda le ayudó. 

Omar De Marchi. Es un “resiliente” político. Luego de perder las PASO provinciales frente a Rodolfo Suarez aprovechó que el oficialismo anuló la cláusula para no poder ser candidato a dos cargos. Como premio consuelo interno quedó ubicado como candidato en tercer término y fue electo diputado nacional. De Marchi conoce el oficio y nuevamente estará en un Congreso como opositor al kirchnerismo.

Anabel Fernández Sagasti. Ganó las PASO provinciales, se subió al tren victorioso de Alberto y ahora recibió dos golpes duros. Primero, en las elecciones provinciales. Y ahora, como referente del Frente de Todos en Mendoza, es una de las caras de la derrota de Alberto en Mendoza. Ese resultado resuena más porque se trata de un resultado revertido. La candidatas impulsadas por Anabel tuvieron también un golpe. Marisa Uceda será legisladora, aunque perdió. Juana Carmona  casi llega al Congreso siendo una desconocida. No pudo ser para ella en esta elección. 

Alejandro Bermejo. Será diputado nacional, pero casi por inercia. Estuvo casi ausente en la campaña y aún el día de la elección. También recibió un golpe doble: perdió las PASO provinciales y ahora como candidato nacional también cayó derrotado. Incluso él y Alberto Fernández perdieron  en Maipú, su pago chico. 

Las minorías diluidas. A nivel nacional las terceras fuerzas se diluyeron. Y a  nivel provincial aún más. El  proyecto de Protectora se desdibujó y,  a diferencia de lo que ocurrió en 2017, bajó respecto a las PASO. En  aquel momento sumó un legislador nacional y varios escaños en la Legislatura y concejos deliberantes. Este año, perdieron potencia. 

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