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Fuerza Patria no puede empezar una campaña con "todos los traidores adentro"

El oficialismo provincial apuesta a una campaña fragmentada entre sus principales corrientes internas, con un plan de unidad final que busca sostener la identidad de Fuerza Patria sin tensar aún más las relaciones.


El peronismo kirchnerista renovador eligió un complejo y peligroso esquema de campaña para las elecciones provinciales del próximo 7 de septiembre en la que habrá tres propuestas diferentes, una por cada corriente, para luego confluir en un stream final en el que se explicaría el motivo de Fuerza Patria.

La Cámpora, el Movimiento Derecho al Futuro y el Frente Renovador harán tres campañas paralelas. Como si sus públicos fueran diferentes, cada corriente le hablará a su propio público y el gobernador será el único representantes habilitado para fotografiarse, por el momento, con quienes hasta ayer eran sus enemigos públicos, como sucedió la semana pasada cuando pasó por Quilmes y estuvo con Mayra Mendoza.

La intendenta, hace algunos meses, lo había recibido con cara de pocos amigos, no aplaudió ninguno de sus dichos y hasta los militantes camporistas habían puesto para recibir a Kicillof grandes pasacalles y pancartas con el lema "nada sin Cristina". Ahora, solo un reducido grupo de referentes kirchneristas trabajarán activamente para pedir la liberación de la ex presidenta. Esto no lo replicará ningún intendente peronista ni renovador, mucho menos kicillofista.

Este sábado, Máximo Kirchner fue al auxilio de su intendente Damián Selci, a Hurlingham, en el que los camporistas deben enfrentar a Juan Zabaleta, que irá como candidato a concejal por Somos Buenos Aires. El hijo de los dos presidentes estuvo acompañado por Guillermo Moreno, a quien algunos impulsan como candidato a diputado nacional bonaense. "Es con todos adentro", creen.

Por ahora parecen haber superado, o puesto en un paraguas a salvo de cualquier otro conflicto, las diferencias políticas y personales que arrastraban desde hace un año con mayor intensidad Carlos “Carli” Bianco y Facundo Tignanelli, el ministro y mano derecha de Axel Kicillof y el jefe de La Cámpora bonaerense. El grupo de wats app donde conviven un selecto grupo de dirigentes del Frente Renovador, el kirchnerismo y el Movimiento Derecho al Futuro, el trato cambió abruptamente y los diálogos se asemejan a los que mantendrían aliados políticos sin ningún tipo de conflictos.

Sin embargo, como siempre, en los detalles se esconde el diablo. Los referentes del Frente Renovador no se olvidan las “operaciones” sufridas desde la llegada de Mariano Cascallares como diputado provincial hace dos años. La idea que tenía el intendente de Almirante Brown era la de presidir la Cámara. Ahora, parece, intentará ir por ese mismo lugar, aunque todos están advertidos.

El mayor reclamo que se le realiza al siempre ubicuo jefe comunal es la histórica relación que mantiene con Martín Insaurralde, hoy ausente de cualquier cargo, pero muy presente a la hora de las consultas para cualquier tipo de conflicto. En esta ocasión se jugó por Axel Kicillof y el Movimiento Derecho al Futuro. Si bien no fue el único, las formas en que lo hizo recibieron más reproches que las de otros que también tenían el mismo dilema que Cascallares.

Por su parte, Kicillof y todos los miembros de su movimiento quedaron en off side con respecto de sus aliados al haber presentado una lista de candidatos exclusivamente integrada por dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro sin contemplar a ningún integrante de las otras corrientes aliadas. Cristina Álvarez Rodríguez, Andrés “El Cuervo” Larroque, Adrián Grana, Mario Secco, Gustavo Pulti, Julio Alak, Cascallares y Gabriel Katopodis son los que más trabajaron para llenar la mayoría de los casilleros.

“Nos vienen queriendo cagar desde hace un año. No aprobaron ni el presupuesto ni el endeudamiento, querían meternos en una trampa donde a gatas nos darían un candidato por sección y localidad”, dicen, ofendidos, fuentes cercanas al gobernador. “Es mentira. El endeudamiento, el presupuesto ni las reelecciones no salieron porque no quiso darle más plata a los intendentes y, después, porque quiso darle la reelección a ellos cuando eso era para el año que viene”, le responden.

Sobre el tema de las reelecciones, si Cristina Fernández de Kirchner lo aprueba, en diciembre próximo habrá un nuevo intento para tratar el tema. En esta oportunidad se incluirán las aún no debatidas reelecciones de los intendentes, que se sumarían a la media sanción que tienen la de los legisladores provinciales.

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Juan Grabois, aliado de Kicillof pero protegido por Cristina Fernández de Kirchner, y rival de Sergio Massa. Quiere encabezar la lista de diputados nacionales o amenaza con romper

El otro conflicto que se avecina es sobre la actitud que adoptará Juan Grabois. Su partido integró Fuerza Patria, en cuya construcción se dejó bien aclarado que ninguno de los firmantes de la alianza bonaerense tendrán derecho a buscar un camino paralelo por fuera de la que representará la alianza peronista kirchernista renovadora. El representante de la economía popular e informal pretende encabezar o, al menos, estar en el podio de los representantes de la lista de diputados nacionales, caso contrario, buscará nuevos rumbos por fuera de lo acordado este mes para la Provincia de Buenos Aires, donde dos representantes suyos fueron reconocidos para ingresar en ambas cámaras.

En cuanto a la próxima lista de candidatos a diputados nacionales, los nombres para encabezar y conformar el top five no son demasiados. Algunos idealizan la posibilidad de la renovación con intendentes y legisladores no muy conocidos o que puedan empezar a foguearse, tal el fallido intento de Insaurralde en 2013 cuando compitió con un ascendente Sergio Massa, hoy decidido a evitar participar, aunque estuvo presente en todas las elecciones de las que pudo participar desde 2009 hasta la fecha. Massa tampoco se deja tentar con ser el emergente de una asamblea legislativa, hoy por hoy imposible de proyectar.

No obstante, la debilidad política de Javier Milei y los nubarrones sobre el futuro económico hacen que el Círculo Rojo siga ensoñando una salida similar a la del 2001. En aquel momento fue por el vacío que se le generó a Fernando De la Rúa en el partido radical, del que se había empezado a apartar, y el abandono de sus aliados frepasistas. Ahora sería por un rapto de irracionalidad presidencial, aunque todavía está Victoria Villarruel, a la cual el presidente trata de traidora inmunda.

El resultado electoral de septiembre próximo será el verdadero termómetro de lo que vendrá en Fuerza Patria, aunque nacen con dos inconvenientes para analizar el futuro. La gran desconfianza entre sus miembros y, segundo, la obligación de cerrar las listas de diputados nacionales antes de la elección provincial.

Aunque no sea el único ni el mayor de los responsables, la idea de empezar una campaña en octubre derrotados y más divididos hará que Axel Kicillof tenga los dos peores años de su carrera política. Lo harán culpable de todos los males por sus decisiones más trascendentales.

La eliminación de las PASO bonaerenses, la fecha de las elecciones anticipadas y la nómina de cabezas de listas en las dos secciones más importantes de la Provincia. Aunque la verdad sea otra. Nadie quiso romper por miedo y la unidad solo sirve si hay una victoria o una derrota digna que los deje en pie para 2027. Porque si al enterarse que el gobernador había presentado sus candidatos con el partido PARTE, además de cortar la luz, renovadores y kirchneristas hubieran presentado su propia lista de candidatos, otra sería la historia actual. La prórroga ya había sido aceptada por la permeable junta electoral bonaerense. Pero como siempre, se hizo lo que quería Cristina Kirchner y la unidad llegó más allá de los precedentes incómodos y destructivos.