Espionaje ilegal: la historia que grafica cómo el D2 funcionaba en plena Democracia
El D2 funcionó como centro de espionaje de la policía, aún en Democracia. El caso de un dirigente político que fue seguido, espiado e "inventariado" hasta 1998. Datos, movimientos y una terea de inteligencia que cruzaba fronteras.
Juan Manuel Icardi, con los elementos familiares que para la policía generaban sospecha.
Maru MenaAl principio las fichas están escritas con máquina y al leerlas puede escucharse el ruido de la varilla sobre el papel. “Juan Manuel Icardi”, indica el legajo, acompañado de un número identificador. “6/12/96. Estuvo presente en el acto organizado por la Agrupación Derechos Humanos, por la 16 ta. marcha de la resistencia, bajo el lema BASTA DE MAFIAS EN EL GOBIERNO que se realizó en el radio céntrico”. “3/12/96. El causante fue electo presidente de la Federación Universitaria de Cuyo, represento a la Franja Morada”, agrega y, luego, explica que había gestionado la visita de Hebe de Bonafini a Mendoza.
La lista sigue en manuscrito, con letras diversas y menciones que si bien son imprecisas, tienen un enfoque específico: aunque tiene la carátula de “prontuario”, no se describen ni se buscan delitos, sino que se trata de un relevamiento de actividades políticas, sociales y hasta familiares realizados por la Policía de Mendoza en plena democracia.
El legajo es parte de las pruebas que indican que el Departamento de Informaciones Policiales 2, el nefasto D2, siguió funcionando como mecanismo de espionaje, seguimiento y persecución durante la democracia en Mendoza. Y así ocurrió hasta enero de 1999, cuando tras la revuelta policial el gobernador Arturo Lafalla acompañado por todas las fuerzas políticas acordaron un cambio rotundo en la política de seguridad y la conducción de la policía.
Los legajos del D2 incluyen datos sobre personalidades políticas, de la cultura y la vida social de Mendoza y ahora están bajo custodia del Espacio de la Memoria. Hay distintas categorías y en algunos casos hay un nivel de detalle enorme. Los datos que la policía recopilaba genera curiosidad, pero también inquietan al conocer el accionar de la policía hasta la reforma.
Espiado
Juan Manuel Icardi es un dirigente radical que a fines de la década de 1990 tenía una activa participación en el movimiento estudiantil dentro de Franja Morada, el brazo universitario del radicalismo, y fue presidente de la Federación Universitaria de Cuyo. En su vida cotidiana como dirigente estudiantil tenía compañía en modo incógnito, por usar un neologismo. Cada movilización, reunión, acto público y también algunos encuentros privados eran registrados en su “prontuario” del D2. Todas las inscripciones tenían que ver con actividades políticas y su vida personal. Esto sugiere que había infiltrados del propio D2 en la Universidad y otros espacios de debate.
“Siempre en la Facultad existió el rumor, la leyenda urbana de que había gente de los servicios de inteligencia. Gente que simulaba cursar, muy sospechosa. El nivel de detalle de esto indica que había gente adentro, que se metía en reuniones privadas. Habla de reuniones con Madres de Plaza de Mayo que no eran abiertas. Habla de datos muy concretos que se discutían adentro de la agrupación”, explica Icardi, mientras lee el legajo. “Al principio me causó gracia. Siempre suponíamos que eso pasaba, y era hasta gracioso. Esto cambia cuando me dicen que era uno de los pocos prontuarios que estaban hechos en la democracia. Me sentí invadido”, agrega.
La “minuta” policial incluye un detalle de la vivienda en la que el “encausado” residía, pero con interpretaciones propias. “Se observó que dicho individuo poseía gran cantidad de bibliografía relacionada al Ch Guevara, y de calidad extremista”, indica el informe. Renglón seguido hay una larga lista de bibliografía. Las suspicacias eran más agudas: los policías del D2 mencionan que el investigado tenía una bandera de Cuba, objeto al que relacionan, en su interpretación, con raras intenciones.
En esa investigación obviaron algo que hubieran descubierto solo preguntando y que Icardi recuerda: la bandera en cuestión tiene que ver con el su origen, pues Icardi es descendiente de cubanos. Por eso, entre otras perlitas, los policías describen como sospechoso un busto de “un hombre calvo y de bigotes”, que no es otro que José Martí, el prócer cubano.
A los policías les llamó la atención la cantidad de elementos relacionados con el Ejército, algo que incluso generó un alerta enviado a la Justicia Federal. Esa duda se responde sola en el propio legajo, cuando incida que el “encausado” hizo el secundario en el Liceo Militar General Espejo y es subteniente.
El D2 fue creado en 1974 y no solo fue un lugar para investigar. Durante la dictadura la sede del lugar, en el Palacio Policial, fue el principal centro clandestino de detención. Tras el retorno de la democracia el aparato de persecución política se mantuvo hasta la reforma de 1999.
Seguimiento
Cuando se desarmó el D2 hubo actos públicos en los que se entregaron las fichas que se acumulaban y que incluía a gran parte de la dirigencia política y también artistas.
Había fichas y registros. Pero en el caso de los “prontuarios” la investigación era más profunda. En la lista de seguimiento se consignan fechas, actividades y hasta conceptos vertidos en las reuniones privadas, actos públicos y apariciones en medios de comunicación. Incluso se mencionan reuniones y actividades con otros dirigentes políticos, sindicales y sociales. También polémicas cruzadas con autoridades universitarias. No todo quedaba allí, pues se cita y se remite a otros expedientes y otros organismos.
Esas tareas de inteligencia están organizadas por fechas y en cada “entrada” se describe una acción realizada por el sujeto investigado. En este caso hay un detalle preciso desde 1996 hasta 1998 y coincide con el accionar público de Icardi. Pero hay datos precedentes, incluso menciones a trámites realizados cuando era adolescente. En los registros se mencionan asistencia a marchas, actos y hasta la participación en el palco de la Vía Blanca de la Vendimia. Pero también hay reuniones políticas privadas y viajes a Buenos Aires.
El D2 no era un archivo, sino un centro de monitoreo, aún con las torpezas propias de la impericia. En el “prontuario” de Icardi no se registran delitos, sino militancia política, participación en actividades relacionadas con los Derechos Humanos y contacto con figuras públicas. De hecho, hay menciones a dirigentes políticos, gremialistas y otras figuras que tuvieron contacto. Para los policías del D2 la actividad política era una “información sensible”, aún en 1998.
Más inquietante se pone el recorrido que hicieron los policías y sus contactos en otras provincias. En el mismo legajo figura un cruce de información con la policía de San Juan. Y aunque las inscripciones oficiales se inician en enero de 1996, hay registros previos con movimientos personales y personales.
“Relevado el domicilio en cuestión se determina que efectivamente el causante reside en dicho inmueble. Estuvo participando de la fiesta de navidad, el 24/12/95 con su familia, luego desapareció del lugar”, describe un informe de inteligencia enviado por FAX desde San Juan al D2 de Mendoza.
Es decir, hubo seguimiento y vigilancia previos y en el domicilio de la familia. Incluso en el legajo figura una foto familiar que aparentemente fue sustraída por la policía de alguno de los domicilios que fueron requisados. Allí se puede ver Icardi en una situación cotidiana junto a su familia y en la casa de sus padres. Me llamó mucho la atención con el D2 de San Juan y una foto de San Juan donde sale mi hermano y mi papá. No entiendo por qué yo y no gente que era muy importante en ese momento. Quizá por mi pasado militar. Esto empieza en 1994 en realidad. Pasa a la SIDE. Tienen cosas estúpidas, como que estuve en la Vía Blanca y otras como la interpretación de los libros que tenía”, detalla el “encausado” que durante al menos 15 años figuraba como sospechoso por sus actividades políticas.