El "pasado contra el presente", la pelea que puede dejarnos sin futuro

La pelea entre Macri y Alberto Fernández se llevó el debate. Buscaron fidelizar a los votantes duros de cada sector. Y agitaron la grieta. 

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Pablo Icardi

Macri y Alberto

Telam

“Ellos” y “nosotros”. Nunca mejor definido. Nunca tan pobre. Nunca tan obvios. Al final, la campaña electoral terminó donde empezó: un enfrentamiento entre el pasado reciente oscuro y un presente igual de tenebroso para la realidad argentina. Una pelea que puede dejarnos sin futuro.

El debate definitivo tuvo a la pelea entre Alberto Fernández y Mauricio Macri como único hecho relevante. La estrategia fue, en ese sentido, conservadora: ambos apuntaron a afianzar su voto duro, a ratificar el discurso a los fieles para no perder. Difícilmente hayan sumado un voto. Hubo, incluso, algunos yerros que desenmascaró cuán guionado tenían su discurso.

Ocurrió cuando Alberto Fernández se olvidó cómo mencionaba Macri a las sospechas de corrupción sobre su gobierno (quiso decir conflicto de intereses y dijo cualquier otra cosa) y lo mismo le pasó a Macri en varios pasajes de sus discursos.

Fue el presidente el que usó de entrada la tercera persona del plural para agitar la grieta. El “ellos” al que se refería el Presidente apuntaba, en el caso particular, al kirchnerismo y sus gobiernos. Pero pueden ser los mismos “ellos” que le dieron un 49% de los votos en las PASO.

Alberto Fernández no se quedó atrás. Nunca hubo discurso conciliador. Y cerró con un bidón de nafta para agitar la llama de la grieta. “Que la grieta se quede en ellos”, dijo.

Ambos candidatos intentaron mostrar los trapos sucios de cada gestión de gobierno. Aunque, hay que decirlo, con cierta tibieza. El golpe bajo de Alberto al hacer referencia al padre de Macri fue uno de los momentos duros. Macri respondió con un catálogo de nombres y causas judiciales. Y nuevamente el “ellos y nosotros”.

Si ambos candidatos hablan en campaña de la necesidad de un acuerdo; un pacto social para superar la crisis, la puesta en escena del debate mostró todo lo contrario.

No se ven señales de paz entre quienes tendrán la responsabilidad de conducir políticamente al país. Nada cambia. 

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