El mileísmo dio vuelta el viejo dicho de Barrionuevo, quien pidió dejar de robar dos años
"Era dejar de robar dos años, no hacerlo todo en dos años", se ríe de su ocurrencia un observador oficialista, por el momento, cuando se le preguntó por el clima que reina en la Casa Rosada.
Diego Spagnuolo con Karina Milei, Lule y Martín Menem en 2023.
XCuando Luis Barrionuevo, en la década del'90, en pleno éxito del gobierno de Carlos Menem advertía que “si dejan de robar dos años, Argentina es potencia”, algunos lo mal interpretaron y directamente creyeron que había que hacerlo en los primeros dos años. Quizás sea porque el boca en boca ejecutado por sus herederos quedó distorsionado.
Esta es la cruda reflexión de un reconocido analista que merodea el poder, aún hoy. Otro experto, con mucho más anclaje territorial, sólo atinó a decir: "Era imposible que no sucediera lo que estamos viendo. Para peor, es el propio círculo rojo que te expone sus dudas, ya diciéndote la respuesta".
Las preguntas que formulan desde el poder real son, más o menos, ¿quiénes están sosteniendo la operación? ¿De dónde salen? ¿Es Guillermo Francos el único sensato del gobierno y por eso deben darle el manejo del Estado nacional? ¿Es cierto lo que insinuó Sergio Massa con la exigencia del psico físico en medio del debate? Todo impensado hace cuatro meses.
Por supuesto que esta diseminación de grabaciones en la previa de un acto electoral es una bomba atómica. Y, de la manera que se reproducen, claramente actuaron personas que saben cómo y adónde ir preguntando o escuchando. ¿La Suizo Argentina dejó a muchos laboratorios en el camino y ese acopio de negocios hizo enojar a personas poderosas? Es una variante. Que no haya gente gestionando o articulando entre las diferentes áreas es lo que hace robable que todo quede encapsulado en la oficina de la Secretaría General de la Presidencia, dejando fuera, extrañamente, al ahora "criterioso" Santiago Caputo.
El asesor presidencial fue el autor intelectual y financista de la cadena de odio e insultos que surgían desde las redes y las campañas de La Libertad Avanza, haciendo que todos los que no apoyaban al gobierno a libro cerrados sean tratados de mandriles, ensobrados o econochantas. Ahora parece racional comparado, inclusive, con una desbordada Patricia Bullrich, deseosa de borrar sus dos últimas décadas de republicanismo para transformarse en una talibán de las dictaduras.
La ministra de Seguridad impulsó una denuncia penal y solicitó diversos allanamientos contra medios de comunicación y profesionales relacionados por las últimas escuchas que trascendieron y que habrían sido grabadas en la Casa Rosada, con la voz de Karina Milei. No es ni inteligencia ni artificial.
MDZ le preguntó, a quien la conoce, por qué la ministra hacía eso. Al igual que Mauricio Macri cuando era atacado por Daniel Scioli en 2015, ¿qué le pasó? “Ella es eso. Es más que impulsiva, raya con lo irracional”, confesó. Otro error político de Macri, quien dejó en sus manos la herencia de Juntos por el Cambio.
Tres destacadísimos voceros –defensores del presidente Javier Milei- recibieron por parte de este periodista la siguiente pregunta: ¿ponen las manos en el fuego por los Menem? Ninguno contestó. Resulta más fácil insultar y buscar un culpable, el kirchnerismo, Sergio Massa, los laboratorios, etc., que responder lo que verdaderamente piensan.
Oportunamente, la Corte Suprema de Justicia falló en contra de la censura previa, tal cual ahora pretende Bullrich. María Servini de Cubría había conseguido que Tato Bores no preguntara ni hablara de ciertos temas. Era Carlos Menem el presidente. Así y todo, la lógica del ir por todo los cegó. Más allá de discutir la manera en la que aparecen los audios, cuestión que sí podría debatirse en la Academia de Periodismo, al Poder Ejecutivo Nacional se le está exigiendo una explicación por lo que dicen los audios y por lo que luego se observó de empresarios amigos del poder evadiendo la acción judicial y huyendo con miles de cientos de dólares.
El debate periodístico y el contenido de su información es para otro lugar y otro momento. Y las preguntas que el Gobierno no puede contestar son muy simples. ¿Recibieron plata por los sobreprecios? ¿Por qué no marginaron a los incriminados hasta que se aclare el tema? Por mucho menos echaron a personas de su partido, La Libertad Avanza y tuvieron que renunciar más de ciento cincuenta funcionarios. ¿Habrá cambios de gabinete?
Todos los candidatos prefieren no hablar en "on". Saben que después de diciembre empieza otra historia. Hasta se sienten más libres. Los "voceros" van a los lugares guionados, pero son más divertidos en privado.


