El león herido: las inquietantes consecuencias de la derrota de Javier Milei y el temor de sus aliados
El Gobierno nacional perdió la centralidad política desde hace meses y la contundente derrota en Buenos Aires inquieta. La Libertad Avanza saber romper, pero no construir. ¿Puede afectar a otros distritos y el resultado en octubre? El caso de Mendoza.
Cornejo y Karina armaron una alianza sin amor, pero con mucho pragmatismo.
“Nos equivocamos”. Javier Milei puso la cara y habló con un discurso sensato y desde el sentido común; justo lo que pareció faltarle al armado político y la gestión que llevó al oficialismo nacional a tener una dura derrota en el principal distrito electoral del país. El resultado es una ducha fría al acalorado optimismo que rodeaba al Gobierno de Milei. Representa, además, el clímax de la crisis política que desde hace un par de meses los envuelve y alerta a los nuevos aliados de los libertarios. El presidente y su entorno perdieron la centralidad política y corren detrás de los temas sin respuestas y con un desgaste enorme.
El error al que aludía Milei al parecer es la estrategia política (encarnada por su hermana Karina), pues renglón seguido apuntó que la salida será hacia adelante: redoblar el modelo de gestión y no revisar los posibles errores en ese plano.
Las elecciones provinciales tienen connotaciones internas que difícilmente pueden trasladarse a todo el territorio nacional. Pero la relevancia de Buenos Aires genera una permeabilidad distinta. Más aún cuando propios y ajenos nacionalizaron el debate. Si, como dice Alfredo Cornejo, la elección intermedia es un plebiscito de la gestión, el llamado de atención para Milei y sus aliados (como el propio mendocino) es grande. Es, claro, un aval para quien gobierna la provincia y que se posiciona como líder de un peronismo que podrá cobijarse bajo su ala, como ocurrió en el escenario del triunfo en el que estaban desde Hugo Yasky hasta Sergio Massa y el mendocino Sergio Palazzo.
En datos fríos, Milei no logró revertir el resultado que había tenido en 2023, pues no había podido ganar en el balotaje en ese distrito. La diferencia es que en 2025 La Libertad Avanza comenzó a ejecutar un armado político propio con una particular estrategia. Un allegado al oficialismo lo explica desde adentro: “saben y son muy efectivos para romper, para lastimar al que tienen enfrente. Pero no tienen pericia para armar”, explicó un libertario con experiencia. Y es así: La Libertad Avanza logró romper las estructuras partidarias, incluso desde el poder desarmó al Pro, a la UCR y hasta a sus aliados.
En datos
Fuera del resultado partidario, la elección de PBA dejó algunas improntas. Primero, se mantuvo la baja participación. Con todo el aparato de los oficialismos empujando, hubo un 62% de empadronados que acudieron a sufragar. El otro dato relevante es la enorme polarización: la tercera fuerza no llegó al 6% de las preferencias. La política de contrastes profundos rinde.
Extrapolar resultados a otros distritos es un riego alto. Pero sí hay un mensaje desde Buenos Aires: la potencia del mensaje y el exitismo libertario tiene una onda expansiva más baja de lo anunciado. Las realidades locales parecen permear más.
La Libertad Avanza intentó ejecutar una estrategia de sometimiento a sus potenciales aliados. En la mayoría de los distritos en los que no consiguieron ese “acuerdo” tuvieron derrotas contundentes. Lejos quedó el éxito en la Ciudad de Buenos Aires, que había sido motor de la euforia.
Aliados forzados como Cambia Mendoza y Alfredo Cornejo pueden tener algunas dudas. El caso mendocino es digno de un análisis psicológico, pues el gobernador y Karina Milei acordaron, pero se niegan en privado. Los radicales “militan” la gestión provincial y obvian las malas influencias libertarias. "Es un plebiscito de las gestiones", repite Cornejo. Tan extraña es la elección que los aliados podrán medir sus gestiones en urnas distintas: una para los cargos nacionales y otra para los provinciales. Cualquiera sea la interpretación, el resultado de Buenos Aires incomoda, sobre todo por la enorme diferencia. En la previa a la elección se especulaba con una victoria del peronismo, pero con sensación de "derrota digna". Los 13 puntos de ventaja entran en otro plano, igual que el resultado en cada comuna.
El formato de la alianza entre Cornejo y Milei se refleja en gestos. El gobernador de Mendoza hizo silencio total ante el resultado de Buenos Aires. No había ocurrido lo mismo con las elecciones en Corrientes, donde festejó como "radical", a pesar de que sus aliados locales habían sido también derrotados. Las elecciones de octubre incomodan a Cornejo y los radicales. Incómodos con la alianza, incómodos con el deterioro, incómodos con el candidato Luis Petri. Tan incómodos, que hay quienes celebraron en privado el fracaso de Milei y su equipo en Buenos Aires. La fragilidad de ese combinado político es difícil de igualar.

