El hombre que intentó robar el auto de Horacio Rosatti dijo que estaba bajo efecto de drogas: "No sabía que era su camioneta"
Damián Berruet fue indagado en la primera audiencia del juicio que se le sigue por haber intentado apropiarse ilegalmente del vehiculo Horacio Rosatti el año pasado. Aludió a una relación “tóxica” que lo mantenía bajo consumo de cocaína.
Con una demora de casi una hora, el Tribunal Oral Federal Número 2 dio inicio al juicio contra Damián Berruet, un hombre de 46 años que fue detenido cuando en mayo del año pasado intentó robar el auto del titular de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, de la playa de estacionamiento del Palacio de Tribunales.
El debate presidido por el Juez Néstor Costabel apuntaba a iniciar puntual pero, para sorpresa de los presentes en la sala y de MDZ, único medio que cubría la audiencia, había pasado más de media hora y la silla que le correspondía a la defensa seguía vacía. Es que el abogado de Berruet llegó cerca de 45 minutos más tarde con una mano vendada y alegó haber tenido un leve accidente, por lo que pidió disculpas al tribunal y a la fiscalía por la demora.
Tras la lectura de la imputación de la fiscalía de instrucción, ni la defensa ni el Ministerio Público plantearon cuestiones preliminares por lo que Berruet accedió al ser consultado si quería ser indagado.
La audiencia por el intento de robo a Horacio Rosatti
El interrogatorio lo inició el propio juez Costabel, a quien Berruet le dijo que se dedicaba a la construcción y a hacer “una que otra changa”. En ese marco, agregó que esa actividad la realiza desde 2010 y que supo ser parte de una empresa del rubro, de la que no siguió por el consumo de drogas desde hace 15 años.
El hombre de 46 años, nacido en Capital Federal, aclaró que vive en Córdoba desde 2015 y que viene a Buenos Aires por cuestiones de trabajo, además de visitar a sus hijos de 24 y 15 años que viven con su madre, de quien está separado. Asimismo le señaló al tribunal que tiene antecedentes penales por robo y que estuvo detenido varias veces.
Luego vino el turno de la fiscalía a cargo de Diego Luciani y la auxiliar Mercedes Galli, quienes fueron más a fondo con las cuestiones que rodeaban al hecho y a los motivos que trajeron a Berruet desde Córdoba a Buenos Aires.
Qué pasó el día del intento de robo
El hombre dijo que al momento de la detención se encontraba alojado en un hotel cuya dirección no supo precisar, pero era en la zona del Congreso, y del que no brindó certeza de haberse quedado en ese lugar con anterioridad. Sin embargo, llegó procedente de Córdoba el día previo a su detención con la intención de acercarse a su familia y no supo decir cuántos días iba a quedarse.
Berruet, mencionó a Marlene Guamán Quispe como la persona con quien mantenía un vínculo a través del consumo de drogas. Galli le consultó por diversos nombres de los cuales en su mayoría dijo no conocer pero hubo uno que sí. Fue el de Julia Andrea Mansilla de Córdoba con quien también tuvo una relación previa a la de Guamán y de quien además señaló que se hospedó en el mismo hotel del barrio de Balvanera días antes que quedara detenido.
El relato de Berruet por momentos se mostraba dubitativo, zigzagueante y desmemoriado, no supo decir concretamente por qué se identificó bajo el nombre de Franco Molina al momento de su detención. Fue allí cuando el fiscal Luciani profundizó aún más en el interrogatorio.
Por qué habría intentado robar el auto del titular de la Corte Suprema
Luego de admitir que compró cocaína en Constitución el día anterior a su detención, el relato empezó a tener más linealidad. En ese sentido, Luciani le señaló que de acuerdo al registro fílmico, él fue directo a la camioneta de Rosatti: “Usted no intentó sustraer ninguna otra camioneta”, señaló el acusador público a lo que el imputado le contestó “no sabía que era la camioneta de Rosatti; miré por curiosidad dentro y no había nada”.
“¿Cuántos vehículos vio estacionados y usted no ingresó a ningún otro sino al del Dr. Rosatti?”, preguntó Luciani. “No vi ningún vehículo”, sostuvo Barruet, a lo que el Fiscal agregó: “Estamos hablando que esto fue a las 13:40 horas, microcentro, un día jueves. Yo le diría que pudo haber visto más o menos unos 30 vehículos… Esta es la realidad”, apuntó, y remarcó: “Más allá del hecho, acá se busca saber qué hay detrás del hecho”.
La pista del handy
Berruet no supo contestarle a Luciani dónde dejó su teléfono celular: si en Córdoba, si en el hotel, o si se lo sacaron al momento de la detención. Al fiscal le generó suspicacia el hecho que el imputado no recordara su propio número telefónico, misma respuesta que le brindó juez Costabel. Lo que sí dijo es que el dispositivo lo compró en una galería 4 meses atrás.
Por su parte la defensa le hizo dos o tres preguntas de sus antecedentes y sobre la manera de abrir los vehículos. Luego Luciani preguntó por el “handy” que le fue secuestrado junto a la llave y el destornillador.
Nuevamente el hombre fue evasivo en su respuesta: dijo que el handy lo había comprado para escuchar conversaciones, y no haber hablado con nadie, que el aparato no servía como inhibidor: “¿Para qué sale a la calle con un handy si no va a hablar con nadie?", volvió a preguntar Luciani a lo que Berruet. “No me comuniqué con otra personas, lo compré unos meses antes”, sostuvo.
Finalmente el tribunal cerró la indagatoria y abrió la etapa de producción de prueba testimonial. Durante la audiencia declararon cinco testigos, dos de ellos efectivos de la PFA. Uno de los policías señaló que el handy secuestrado a Berruet puede ser modificado para convertirlo en inhibidor de señal y abrir vehículos.

