Los hilos a la vista: las masivas contradicciones de Adorni tras su descargo por las ganancias con Bitcoin
Tras su paso por la televisión para justificar su patrimonio de 2025, la exposición del funcionario dejó dudas sobre sus ganancias en Bitcoin, ingresos familiares y deudas.
Aunque el funcionario nacional intentó justificar su crecimiento económico argumentando haber obtenido US$300.000 en ganancias con Bitcoin entre 2013 y 2018, la única documentación que exhibió consistió en capturas de pantalla de su teléfono, sin certificación pericial.
N/AEl jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se presentó este miércoles por la noche en el programa de José Del Rio por LN+ con el objetivo de aclarar los puntos oscuros de su declaración jurada patrimonial de 2025. Sin embargo, la entrevista televisiva terminó sembrando más dudas que certezas.
Aunque el funcionario nacional intentó justificar su crecimiento económico argumentando haber obtenido US$300.000 en ganancias con Bitcoin entre 2013 y 2018, la única documentación que exhibió consistió en capturas de pantalla de su teléfono, sin certificación pericial, cadena de custodia ni verificación independiente. La falta de sustento técnico abrió un complejo cuestionario sobre la transparencia de sus activos.
El "universo cripto" de Adorni: ganancias sin respaldo ni trazabilidad
El argumento central del funcionario mostró severas contradicciones cronológicas desde el primer momento. Adorni se contradijo abiertamente al intentar fijar el inicio de sus operaciones financieras; primero aseguró haber invertido "hace 13 años" —lo que ubicaría su debut cripto en 2011—, luego se refirió al período 2013-2014 y, finalmente, exhibió capturas de pantalla que correspondían a transacciones de los años 2017 y 2018, dejando un bache temporal sin ningún tipo de explicación clara.
A esta confusión de fechas se sumó una total falta de transparencia respecto al origen y la ruta de los fondos. El jefe de Gabinete no especificó de qué cuentas bancarias extrajo el dinero de curso legal para financiar aquellas compras iniciales, ocultando la trazabilidad bancaria de origen. Además, evitó identificar en qué plataformas de intercambio operó y se negó a proporcionar su dirección digital pública. Al omitir esta billetera virtual, impidió que los movimientos puedan ser verificados de forma independiente a través de la blockchain, el registro público e inmutable de la red.
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Por último, la exposición dejó al descubierto una llamativa brecha temporal en la posesión del capital. Según el relato del propio Adorni, sus ganancias de US$300.000 se consolidaron hacia el año 2018, pero los bienes inmuebles adquiridos con ese dinero recién se manifestaron en su patrimonio en 2023. El ministro omitió detallar dónde estuvo guardada esa fortuna durante un lustro entero, sembrando dudas sobre por qué no figuró en ninguna de sus declaraciones juradas intermedias.
Una insólita justificación y papeles "dentro de un libro"
Uno de los momentos más tensos de la entrevista ocurrió cuando Adorni intentó explicar por qué demoró tres meses en presentar sus declaraciones de Bitcoin. El ministro adujo que los registros se encontraban físicamente "dentro de un libro" en su casa y que tardó varios días en localizarlos, una respuesta que despertó fuertes críticas en las redes sociales sobre el resguardo de un patrimonio de semejante magnitud.
Asimismo, el funcionario reconoció públicamente haber operado por fuera del sistema impositivo del país durante aquel período: admitió no haber declarado las ganancias de Bitcoin en su momento "porque era como lo hizo el 99% de los argentinos" y definió a esa economía como un "random negro", una llamativa justificación legal para un actual alto funcionario público.
Las irregularidades inmobiliarias y los "ingresos fantasma"
El examen sobre el patrimonio del funcionario no se limitó al terreno digital, sino que también dejó al descubierto marcadas inconsistencias en el plano habitacional. Respecto a su propiedad en el country Indio Cuá, Adorni modificó su discurso de forma llamativa; mientras que en declaraciones previas había afirmado que el inmueble estaba asentado en un cien por ciento a nombre de su esposa, anoche cambió de versión públicamente y aseguró que la incorporaría bajo un régimen compartido de mitad para cada uno.
En estrecha relación con sus movimientos inmobiliarios, el jefe de Gabinete describió un préstamo hipotecario como si fuera un simple trato informal entre amigos, bajo la premisa de mudarse primero y pagar después. No obstante, el funcionario terminó reconociendo que el documento legal posee cláusulas comerciales sumamente anómalas para el mercado actual, ya que el crédito no devenga ningún tipo de interés, no cuenta con un esquema de vencimiento para el capital y fija un plazo de ejecución artificial de tan solo un año.
Por último, las declaraciones juradas expusieron una fuerte distorsión en el nivel de vida del ministro, cuyos consumos mensuales en tarjetas de crédito duplican los ingresos que percibe formalmente por su cargo en la función pública. Para justificar este desfase, Adorni atribuyó la diferencia económica a la actividad laboral de su esposa, aunque evitó brindar precisiones obligatorias ante las cámaras sobre cuánto gana exactamente, en qué empresa trabaja o cuál es su estatus tributario real.
Frente a cada requerimiento de datos concretos y verificables, el Jefe de Gabinete optó por un patrón defensivo recurrente: evitar las respuestas directas, redireccionar el debate hacia lo que denominó un "tribunal mediático", ampararse en supuestas prácticas generalizadas del pasado y apuntar contra el "viejo periodismo".


