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El Gobierno recibió un cachetazo en Diputados y deberá tratar los proyectos del Hospital Garrahan y Universidades

La Cámara de Diputados aprobó los emplazamientos para que las comisiones dictaminen los proyectos de financiamiento universitario y del Garrahan.


La oposición logró su objetivo de emplazar a las comisiones para que dictamine los proyectos de financiamiento universitario y del Garrahan. Los gobernadores tuvieron un rol clave para el quórum y le dieron un dolor de cabeza al Gobierno nacional que cada vez tiene menos herramientas para frenar el debate en el Congreso.

Los dos emplazamiento se aprobaron con más de dos tercios de los votos, lo que complica aún más al Gobierno nacional, que tiene previsto vetar ambas iniciativas. Pero, con estos números, el Congreso está cerca de rechazarle el eventual veto, lo que implicaría una derrota mucho más ardua para Javier Milei y su compromiso con el equilibrio fiscal.

En primero lugar, se trató el emplazamiento para el financiamiento universitario, que se aprobó con 161 votos afirmativos y 68 negativos. Esta última cifra queda lejos de los 87 que el Gobierno necesita para defender el veto.

Luego se trató el emplazamiento de los proyectos de emergencia pediátrica y del financiamiento del Garrahan. Este se aprobó con 163 votos afirmativos y 66 negativos, también lejos del 87. Sin embargo, para tener una mejor aproximación de si el oficialismo podrá sostener un eventual veto, habrá que esperar la votación en la que se apruebe la media sanción.

El rol de los gobernadores para llegar al quórum

Con 136 diputados, la Cámara de Diputados consiguió el quórum para sesionar este miércoles. Los gobernadores jugaron un rol clave contra el Gobierno nacional y ahora se debatirá el aumento de retenciones, el financiamiento del Garrahan y de las universidades.

Los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Leandro Zdero (Chaco), Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando "Rolo" Figueroa (Neuquén), Gustavo Sáenz (Salta) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) fueron clave para la construcción del quórum. Todos aportaron entre uno y cuatro diputados para construir el quórum en una sesión que le llevará varios dolores de cabeza al Gobierno nacional.

Además, dio quórum Marcela Pagano (La Libertad Avanza), que ocupa una banca en el bloque oficialista, pero está en una guerra abierta con el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y Lilia Lemoine (La Libertad Avanza), uno de los perfiles más altos del bloque que preside Gabriel Bornoroni.

También aportaron para el quórum tres diputados del bloque UCR de Rodrigo De Loredo, una bancada que suele jugar para el Gobierno. Estos fueron Julio Cobos, que logró sumar al temario el tratamiento del cambio del huso horario en Argentina, Fabio Quetglas y Natalia Sarapura.

El ala disidente del radicalismo que conduce Pablo Juliano, bajo el sello Democracia Para Siempre, aportó 11 de los 12 diputados; el faltazo lo pegó Manuel Aguirre. Sin embargo, allí estuvo Melina Giorgi, que responde a Pullaro, Juan Carlos Polini, de Zdero, y Rizzotti, a Sadir.

Llaryora también jugó fuerte y sentó a los tres diputados del bloque Encuentro Federal que le contestan directamente a él. Estos son: Carlos Gutiérrez, Ignacio García Aresca y Alejandra Torres. El aporte del entrerriano Frigerio llegó con la presencia de Francisco Morchio, del mismo bloque.

En Unión por la Patria hubo algunas ausencias. Sin embargo, los cuatro catamarqueños que responden a Raúl Jalil, fiel aliado de la Casa Rosada, y cuatro de los siete santiagueños aportaron también para el quórum, dejándole en claro al oficialismo el poder de fuego que tienen dentro del Congreso de la Nación.

La presencia de estos diputados que responden a los gobernadores, en parte, se explica en medio de los tironeos que mantienen con la Casa Rosada por las obras públicas. Además, al no tratarse de una sesión con impacto fiscal, ya que el principal objetivo es emplazar a que la comisión de Presupuesto y Hacienda dictamine proyectos como el financiamiento de universidades y del Garrahan, no sienten la presión del Gobierno de “comprometer el impacto fiscal”.