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El complejo entramado de la AFA de Chiqui Tapia y Pablo Toviggino para desviar millones de dólares

La AFA sigue en el ojo de la tormenta luego de sus dirigentes quedaran envueltos en una investigación por un presunto desvío millonario de fondos del fútbol argentino.

Claudio Tapia y Pablo Toviggino, la conducción de la AFA bajo la lupa.

Claudio Tapia y Pablo Toviggino, la conducción de la AFA bajo la lupa.

El presidente de la AFA, Claudio 'Chiqui' Tapia, aseguró esta semana que "está tranquilo" y que "no le da bola a lo mediático" en medio del escándalo por supuestos desvíos de fondos de la entidad que conduce. Para poner a prueba su afirmación, una nueva investigación reveló los pormenores del complejo esquema de la máxima autoridad del fútbol argentino para presuntamente direccionar fondos a través de facturas truchas, sociedades fantasma y cuevas.

La maniobra de la AFA para desviar millones de dólares

De acuerdo a un nuevo artículo publicado por La Nación, la operatoria de la AFA se construyó a partir del uso de sociedades constituidas en los papeles que funcionaban como una tapada para emitir facturas apócrifas por gasots de "logística" y otros servicios que jamás habrían realizado para la casa madre del fútbol argentino.

Recurriendo a las empresas intermediarias que recaudaban sus ingresos en el exterior, como la ahora famosa TourProdEnter LLC de Javier Faroni, la AFA transfirió millones de dólares a estas sociedades fantasma. Luego, las firmas enviaban el dinero al país, donde entraban en juego algunas cuevas de la city porteña que se encargaban de entregar los fondos en efecivo a los beneficiarios de la maniobra.

Según el artículo de Nicolás Pizzi y Hugo Alconada Mon, los protagonistas de la operatoria fueron el tesorero de la AFA y virtual número dos de Tapia, Pablo Toviggino, y el expresidente ejecutivo del Consejo Federal de la AFA, Juan Pablo Beacon. Ambos habrían impartido órdenes y coordinado con los “cueveros” y empresarios involucrado e incluso confeccionaron algunas de las facturas apócrifas que sustentan la investigación.

Las firmas fantasmas que movían el dinero

El esquema se originó en plena vigencia del cepo cambiario que generaba una importante brecha entre la cotización del dólar oficial y el blue. En ese marco, sociedades como SCH Consulting Group LLC, MS Innovation Tech Corp, MLS Global Trading Corp, Arcofisa International Corp y Samtak LLC florecieron en el estado de Florida con el mismo domicilio legal: la oficina 1130 “A” de la avenida Brickell número 848 de la ciudad de Miami, según consta en el Registro Comercial de ese estado.

Esas cinco firmas fantasma, pese a no tener actividades conocidas, emitieron once facutras por un total de 3.745.090 dólares. Supuestamente, el dinero les era entregado por las intermediarias como TourProdEnter en contraprestación por presuntos servicios genéricos. Entre ellos, aparecían pagos destinados a “campaña de marketing digital en redes de Internet” (Samtak y MS Innovation), “tercerización y consultoría de procesos administrativos” (Arcofisa), y “servicios de consultoría” (SCH Consulting y MLS Global). En las facturas nunca aparecen la cantidad de horas o el llamado Indicador Clave de Desempeño (KPI, por sus siglas en inglés), dos requisitos estándares.

Los nombres detrás de las pantallas

Detrás de cuatro de esas firmas aparece Diego Martín Schrager, un argentino de 48 años que afronta problemas crediticios y comerciales: está en la categoría situación 3, “con problemas/riesgo medio”, y llegó a estar en situación 5, -“incobrable”- de acuerdo a registros en el país.

Además, Schager es preside la Cooperativa de Vivienda, Crédito y Consumo Libertador General San Martín Limitada, con domicilio legal en el piso 7 de la calle Reconquista 144 de la Ciudad de Buenos Aires. Allí funcionaría una “cueva”, sostiene La Nación, donde se llevaron adelante operaciones con Bybit Fintech, una de las empresas que a fines de 2021 había firmado contratos de auspicios y venta de imagen de la Selección con la AFA.

La quinta sociedad fantasma restante, Samtak LLC, está a nombre de Darío Francisco Samaniego, un argentino de 46 años con domicilio fiscal en Banfield, Lomas de Zamora, que se presenta como “empresario” y aparece como accionista de Gurruchaga Inversiones SA, junto a Alan Esteban Rasumoff.

De acuerdo a la investigación periodística, el perfil de Samaniego en internet no coincide con el de un consultor internacional capaz de facturar millones a la AFA, ya que posteó una búsqueda de trabajo donde consignó que era el encargado de “frutas y verduras” en un supermercado Jumbo. Según ese posteo, busca trabajo como “repositor, administrativo, conductor o operario” y se declaró disponible “en cualquier horario, incluido fines de semana”.

Paso por las cuevas

En paralelo, La Nación asegura que hubo al menos otras cuatro cuevas en la Ciudad de Buenos Aires que movieron fondos de la AFA. Tres en la avenida Corrientes número 456, en el edificio Safico; y una cuarta, en la misma avenida, pero a una cuadra de distancia, en el número 327. Según la investigación, cuatro mantuvieron un ida y vuelta continuo con Juan Pablo Beacon, por aquel entonces presidente ejecutivo del Consejo Federal de la AFA.

Hombre de Pablo Toviggino, Beacon se habría ocupado de coordinar la confección, el envío y el pago de las facturas apócrifas emitidas por las cinco sociedades “pantallas” de Miami junto con el santiagueño Marcelo Fabián Ramón Saracco y su socio español, Israel Amoedo. Se trata de los dueños de Odeoma SL, otra de las empresas que contrató la AFA para administrar los fondos aportados por los patrocinadores alrededor del mundo.

Los pagos de Odeoma tuvieron como trasfondo los contratos de venta de imagen de la Selección con la mencionada Bybit Fintech Ltd, además de Genius Sports Technologies Ltd y One Football Gmbh. Allí, Odeoma asumió el rol de agente de cobro y retuvo un 30% de los ingresos en concepto de honorarios.

En ese marco, Juan Pablo Beacon habría ordenado pagar las facturas apócrifas de las sociedades de Miami dentro de los contratos con Bybit Fintech Ltd y Genius Sports Technologies Ltd; y los responsables de Odeaoma avanzaron a través de su marca comercial “Gold Medal Sports”.

El circuito terminó en Buenos Aires, donde los cueveros de la city porteña se llevaron el dinero en efectivo, luego de cobrar un porcentaje por sus servicios prestados.