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El camino a la reelección: el nuevo Javier Milei, la heterodoxia y datos clave en un cumpleaños

El lanzamiento de Javier Milei convive con dudas sobre Washington, contactos financieros y vínculos con Beijing. Domingo Cavallo y un cumpleaños estratégico.

Javier Milei y Pablo Quirno con el nuncio apostólico, Michael Wallace Banach.

Javier Milei y Pablo Quirno con el nuncio apostólico, Michael Wallace Banach.

Arrancó el tiempo de la campaña y, de ahora en más, todo tendrá olor a economía, aunque, en realidad y como corresponde, reinen la negociación y la política.

Javier Milei eligió ese terreno para lanzar la campaña con su anuncio de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. También lo hizo con los cambios en el mercado, con los que busca dar un guiño a las empresas que tienen que salir a colocar instrumentos en dólares, y con las modificaciones en el mercado del seguro.

El mensaje de Milei esta vez fue claro y simple. No hubo insultos ni golpes contra toda la oposición, como muchos habían anticipado; solo una mención a Cristina Fernández de Kirchner y a Mercedes Marcó del Pont, presidenta del BCRA cuando el kirchnerismo impulsó la reforma de 2012 que eliminó la obligación del Central de tener como función esencial preservar el valor de la moneda.

Esa decisión del kirchnerismo, como muchas otras en economía, fue una barbaridad que solo alimentó la presión inflacionaria y le proveyó a Cristina Kirchner la herramienta para emitir sin límite y financiar un Estado en el que parecía que todo derecho reclamado podía ser financiado.

Esa mentira terminó con una crisis que el kirchnerismo se ocupó de esconder debajo de la alfombra, pero que, como en todo gobierno peronista, terminó estallándole al sucesor, obviamente de otro signo político, es decir, Mauricio Macri. El mensaje, entonces, fue bien recibido por casi todos los sectores, salvo el kirchnerismo.

Mensaje recibido

Lo único que se puede decir hoy sobre esas intenciones de devolverle al Banco Central el rol esencial de cuidar el valor de la moneda y prohibirle que siga financiando los déficits del Tesoro a costa de una mayor inflación es que ojalá se voten, que ojalá se cumplan y que ojalá se mantengan en el tiempo.

De algunos de esos temas y de la situación de la economía se habló el sábado pasado durante el festejo por el cumpleaños número 80 de Domingo Cavallo.

El exministro de Economía, Domingo Cavallo. Foto: NA
El exministro de Economía, Domingo Cavallo. Foto: NA

El exministro cumplió años el 21 de julio pasado, pero lo festejó el fin de semana en el Yacht Club de Puerto Madero, salón cuya propiedad se atribuye a la nuevamente ascendente familia Neuss.

La consigna de Cavallo para armar la lista de invitados fue simple: solo fueron convocados “los amigos que estuvieron en las malas”. Todo un mensaje para muchos oficialistas que ahora no se acercan a Mingo después de sus cruces y cuestionamientos a algunas medidas de Javier Milei.

Cumpleaños clave

En las mesas se sentaron Jorge Asís con su esposa, Laura Echarren; Ramón Puerta; Horacio Liendo; Osvaldo Giordano con su mujer; Martín Cabrales con Dora Sánchez; Ricardo Gutiérrez, quien fue su secretario de Hacienda; y Haroldo Grisanti con María Eugenia Estensoro.

“Se habló del Gobierno en términos técnicos”, ironizaba uno de los presentes. ¿Qué significa eso? Que muchos de los asistentes, entre ellos integrantes del equipo histórico de Cavallo, consideran que el Gobierno está en el rumbo en el que debe estar, aunque existan diferencias técnicas. Por lo tanto, nadie esperaba, en lo inmediato, alguna otra carta crítica de Cavallo sobre la situación cambiaria.

Casi en tono de ironía, se habló bastante del poder de daño que está ejerciendo Cristina Fernández de Kirchner sobre cualquier posibilidad de unidad del peronismo o de lanzamiento de una candidatura competitiva: "Como siempre, rompe todo". Más aún con Axel Kicillof, en quien algunos intendentes no confían porque, aducen, no cumple bien los acuerdos políticos, razonamiento que esta alimentado directamente desde San José 1111.

Al comentario le siguió otro desde una mesa vecina: “Igual que Mauricio Macri aunque su poder de destrucción es doble: Nación y Ciudad”. Todo muy críptico.

Gestos múltiples y, sobre todo, heterodoxos desde el poder en la Argentina

Javier Milei sigue siendo el principal aliado de Donald Trump en la región, pero en la Argentina ya aprendieron que nada es absoluto y menos aún la efectividad de Washington a la hora de jugar a la geopolítica.

Preocupan los movimientos erráticos y peligrosos de Donald Trump en Medio Oriente y el futuro de una paz con Irán prometida y hoy imposible. Esta claro que el oficialismo no aporta nada de esto en público, pero la realidad es que preocupa.

Lo mismo ocurre con el último anuncio de un acuerdo de desarme progresivo de Hamás en Gaza. Pocos en Israel y en el resto del mundo creen que eso sea posible, más aún cuando la comandancia de ese grupo terrorista que controla la Franja de Gaza no ofrece garantías, como nunca las ofreció.

Todo parece más un juego de anuncios en un momento electoral de Trump, en el que se juega no solo el poder en el Capitolio, sino también el ritmo de cómo serán sus últimos dos años de gobierno.

Si no puede hacer bajar el precio del barril de WTI, de poco le servirán a Trump en las urnas las promesas de un final para las guerras en el mundo.

Gobierno no se cierra a nada

Frente a esto, el Gobierno sigue con la agenda abierta.

Luis Caputo viajará en tres semanas a Carolina del Norte, para participar de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del G20. Lo acompañarán Santiago Bausili y otros integrantes del equipo económico.

La delegación buscará respaldo para el programa de Milei ante autoridades, organismos multilaterales e inversores. Caputo tendrá otra oportunidad para presentar el plan ante Washington y volverá a encontrarse con Scott Bessent, socio central de la estrategia económica argentina.

Al mismo tiempo, Pablo Quirno prepara un viaje a China. La delegación incluirá a Karina Milei y a Luis Caputo. El objetivo será avanzar en las negociaciones comerciales con Beijing. El propio presidente estuvo a punto de ir y con todo organizado en dos ocasiones para una visita a Beijing y Shanghai donde Argentina siempre tiene presencia activa en SIAL. Son famosas las colas para visitar el stand de carnes argentinas en esa feria.

En esa ciudad Jorge Macri le lleva la delantera al gobierno. El año pasado el Jefe de gobierno porteño viajó allí y se reunió con Gong Zheng, alcalde de la ciudad, con el que firmó acuerdos de cooperación en transporte, tecnología y desarrollo urbano

Ahora la Cancillería aún analiza las fechas, pero todo es una confirmación del viaje a China que el propio Milei anunció como posible en 2024. Todo indica que esa chance, adelantada por MDZ hace tiempo, ahora comienza a concretarse.

No existe contradicción entre ambos movimientos. Existe administración de riesgos y heterodoxia pura de campaña.

La alianza con Trump conserva su lugar, pero no clausura la relación con China. El Gobierno necesita respaldo financiero, mercados, inversiones y vínculos comerciales. No puede someter todos esos objetivos al resultado de una sola relación. En síntesis, es Javier Milei en estado puro, aunque muchos quieran verlo de otra forma.