Defensa: qué dicen los candidatos chilenos ante el rearme argentino
Candidatos proponen planes específicos de financiamiento, industria y control fronterizo como respuesta a la adquisición de material bélico por parte de Argentina y Perú.
La elección presidencial chilena del próximo domingo 16 de noviembre obliga a los comandos a definir posturas sobre la política de defensa. El asunto adquiere relevancia ante el contexto de inversión en armamento que protagonizan países vecinos, con particular atención en Argentina.
La preocupación técnica tiene bases concretas: Argentina negocia la adquisición de submarinos y buques patrulleros a Francia. Esta operación subraya la intención de recuperación estratégica de capacidades marítimas en el corto plazo. A eso se suma la compra de aviones F16. Por su parte, Perú también avanza, destinando más de $3.500 millones a la compra de aeronaves, blindados y equipos estratégicos, sumando la adquisición de un sistema de defensa antiaérea en octubre, en una agenda de modernización.
El desafío estructural de la defensa chilena
Expertos chilenos alertan sobre los desafíos que impone este escenario al próximo ciclo político. Dicen que el sistema de defensa chileno enfrenta la necesidad de mayor financiamiento para las Fuerzas Armadas (FF.AA.). Sus funciones se multiplican por requerimientos internos como la permeabilidad de la frontera y la violencia rural en la Macrozona Sur, desviando el enfoque del rol principal: la defensa.
Richard Kouyoumdjian, experto en defensa, dijo a Emol que la prioridad es dotar de suficiente presupuesto a las FF.AA. El objetivo: garantizar el entrenamiento, navegación, vuelo y mantenimiento del equipamiento. La dedicación excesiva a la seguridad interior descuida el rol central y posterga el mantenimiento de las capacidades estratégicas, claves para la paz de Chile.
John Griffiths, general de Ejército (en retiro), plantea que el aumento de misiones con menos presupuesto y menos efectivos debilita la fuerza. La administración entrante debe recuperar las capacidades de defensa, mantener los sistemas de armas y evitar la fuga de talentos.
Finalmente, Gabriel Gaspar, exsubsecretario de Defensa, demanda una actualización de la planificación que considere los grandes cambios políticos y estratégicos mundiales. La política de defensa debe defender los intereses permanentes de la nación.
Propuestas presidenciales ante la realidad regional
Los principales candidatos chilenos exponen en sus programas líneas de acción que buscan responder a la realidad geopolítica, incluyendo el avance de la modernización militar argentina, y al aumento de responsabilidades internas de las FF.AA.:
Jeannette Jara: fortalecimiento de la conducción estratégica, industria y logística
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Su propuesta se centra en consolidar el EMCO (Estado Mayor Conjunto).
Busca articular Famae, Enaer y Asmar en un ecosistema de innovación dual. Es decir, fortalecer la industria local de desarrollo de equipos.
Plantea establecer un Sistema Logístico Integrado de Compras Estratégicas para planificar adquisiciones a largo plazo y asegurar la transferencia tecnológica.
En frontera, propone el despliegue de FF.AA. y el desarrollo permanente de proyectos tecnológicos.
Evelyn Matthei: blindaje fronterizo e inversión estratégica
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Su eje principal es la creación de una Policía Militar Fronteriza con atribuciones claras de protección.
Propone la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Estratégico de la Defensa para aumentar dotación y equipamiento.
Busca fortalecer el mando conjunto y la interoperabilidad, con un enfoque claro en la modernización y mantenimiento de capacidades estratégicas.
José Antonio Kast: soberanía nacional y control militar total de la frontera
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Implementará el Plan Escudo Fronterizo para el cierre total a la inmigración ilegal.
Constituirá una Fuerza de Tarea Conjunta para el control absoluto de la frontera norte. Los militares tendrán facultades plenas para detención y expulsión.
Potenciará la coordinación entre las FF.AA. para la protección de infraestructura crítica.
Johannes Kaiser: visión geoestratégica, proyección de fuerza y seguridad interna
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Propone el desarrollo de una política de defensa coherente con la situación geopolítica chilena.
Apunta a disponer de una fuerza naval de "aguas azules" y un ejército con capacidad de proyección internacional (cooperación).
En seguridad interna, prevé la intervención "contundente y brevísimo" de FF.AA. en temas como crimen organizado y tráfico de armas.
Propone la reactivación del Servicio Militar obligatorio.
El panorama de defensa obliga a la próxima administración chilena a tomar decisiones con implicaciones estratégicas. La modernización militar argentina, sumada a la peruana, subraya la urgencia -según los expertos- de fortalecer las capacidades nacionales, más allá de las misiones de seguridad interior.

