De la Rúa, el radical que dejó en evidencia a Alfonsín

Más allá de la mala gestión de uno y lo que representó el otro para la democracia moderna, Alfonsín fue uno de los dirigentes radicales que facilitó la interrupción del gobierno democrático, en diciembre de 2001. En primera persona, el relato de De la Rúa sobre los días previos a su salida y su relación con el otro presidente radical que tuvo Argentina desde 1983 a la fecha.

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Santiago Montiveros

De la Rúa, junto a Alfonsín.

Una alianza de gobierno endeble, una mala gestión personal de la Presidencia, pero también una conspiración político-empresarial causaron la primera muerte de Fernando de la Rúa que, a partir de diciembre de 2001, pasó a ser un cadáver político después del "golpe de gracia" de Raúl Alfonsín. El "padre de la democracia" le retiró el apoyo al exjefe de Gobierno porteño para terminar cogobernando con Eduardo Duhalde, tal como admitió el peronista meses atrás en diálogo con MDZ.

Una de las últimas entrevistas de De la Rúa fue justamente con MDZ , con motivo del fallecimiento de su compañero de militancia en el radicalismo de Córdoba Eduardo Angeloz. Pero un año antes, en otro contacto, el expresidente recordó su salida de la Casa Rosada y el papel que jugó Raúl Alfonsín. Sorprendió en este entonces el dirigente radical al confesar: " Yo renuncié porque recibí una llamada del senador (Carlos) Maestro desde la casa de Alfonsín diciéndome que no veían otra solución que la renuncia".

"Había una gran presión de empresas, de grandes medios, para licuar sus deudas y por eso querían sacar a un gobierno como el mío que no hacía una devaluación inmediata. Querían poner a un presidente que les diera la devaluación como un regalo . Yo no sé quién se aprovechaba más, pero había políticos alentados por empresarios que empujaban de atrás. Algo antipatriótico", relató el expresidente a este medio en 2016 .

Además, De la Rúa contó cuál fue su reacción después de aquel llamado telefónico del senador Maestro desde la casa de Alfonsín: " Yo quedé privado de todo apoyo, incluso del radicalismo . Cuando renuncié, consideraba que había hecho todos los esfuerzos y que mi decisión era buena para el país, ante la obstinación de opositores y falta de apoyo de radicales. A Alfonsín le faltó decir 'esto no' ".

En sus últimos días en la Casa Rosada, De la Rúa quería garantizar la continuidad de su gobierno, al menos en los institucional. Por ello, ofreció a Alfonsín y al peronismo, encabezado por Eduardo Duhalde, una especie de cogobierno que respetara en lo formal la figura del Presidente: " Rechazaron cualquier solución, nadie quiso aportar nada para enfrentar la crisis y todos empujaban para que el barco se hundiera".

Sin dudas, los episodios previos y posteriores al 20 de diciembre de 2001 no ubicarán a De la Rúa por encima de Alfonsín. Sin embargo, servirán para humanizar al primer presidente que tuvo la democracia después de la dictadura más sangrienta: un dirigente radical que no quedó exento de los vicios de la política.

Repasá la entrevista completa a De la Rúa en 2016:

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