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De la condecoración al pos operatorio: lo que genera el silencio de Cristina tras la caída de Nicolás Maduro

La expresidenta fue dada de alta este sábado, horas después de la captura del dictador venezolano. Si bien no se ha pronunciado, se espera que el mensaje desde San José 1111 llegue en cualquier momento.

Cristina junto al dictador Nicolás Maduro. Foto: @DiegoMac227

Cristina junto al dictador Nicolás Maduro. Foto: @DiegoMac227

El silencio de Cristina Fernández de Kirchner tras la detención de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos volvió a llamar la atención en el escenario político argentino y regional. Mientras dirigentes de distintos espacios se pronunciaron rápidamente sobre el operativo y sus consecuencias geopolíticas, la expresidenta evitó, hasta ahora, cualquier manifestación pública en redes sociales, como nos tiene acostumbrados desde que cumple prisión domiciliaria en San José 1111.

La ausencia de un posicionamiento cobra mayor relevancia por el vínculo político y simbólico que Cristina Fernández de Kirchner mantuvo con el chavismo durante su paso por la Casa Rosada. En 2013, cuando ejercía la Presidencia, condecoró a Nicolás Maduro con la Orden del Libertador San Martín, la máxima distinción que otorga el Estado argentino a jefes de Estado extranjeros, en el marco de una estrategia regional de alineamiento con los gobiernos bolivarianos.

En este contexto, el mutismo de la exmandataria se produce además en un momento personal particular. Tras dos semanas de internación, Cristina Fernández de Kirchner recibió el alta del Sanatorio Otamendi, donde permanecía bajo observación médica luego de ser sometida a una operación de apendicitis aguda que luego derivó en una peritonitis localizada e íleo postoperatorio.

"Informamos que la Dra. Cristina Fernández de Kirchner finalizó su internación por su cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada e íleo postoperatorio, por lo que ha sido dada de alta", precisaron oficialmente las autoridades médicas y la mandaron para su casa, donde debe seguir cumpliendo la condena por la causa Vialidad.

Nicolás Maduro y Cristina Fernández de Kirchner Foto: Télam
Nicolás Maduro y Cristina Fernández de Kirchner Foto: Télam
Nicolás Maduro y Cristina Fernández de Kirchner Foto: Télam

La recuperación domiciliaria podría explicar, en parte, la falta de pronunciamientos públicos sobre la situación que vive hoy Venezuela, una de las últimas naciones que se muestra como su aliada. Sin embargo, desde la confirmación de la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos, el contraste con otros referentes políticos resulta evidente. El presidente Javier Milei, en las antípodas de los pensamientos de CFK, celebró el operativo y calificó al líder venezolano como un "dictador narcoterrorista", mientras que varios dirigentes opositores y oficialistas fijaron posición sobre el futuro de Venezuela.

Dentro del peronismo y del kirchnerismo, en tanto, no predominó cautela. Su hijo, Máximo Kirchner, fue uno de los primeros en pronunciarse, como así también lo hizo su hijo político (hoy distanciado por la sucesión) Axel Kicillof. Aun así, el silencio de Cristina Fernández de Kirchner destaca por su peso político y por los antecedentes de respaldo explícito al régimen venezolano durante la última década. La falta de definiciones reaviva debates internos sobre cómo pararse frente al colapso del chavismo y qué lugar ocupa hoy Venezuela en la narrativa de su discurso.

Por ahora, la expresidenta no dio señales de romper ese hermetismo. Su silencio frente a uno de los hechos internacionales más relevantes del momento deja abiertas múltiples lecturas: desde una estrategia de prudencia en plena recuperación médica hasta una decisión política de ¿evitar referencias a un pasado de alianzas que hoy resulta incómodo? En cualquier caso, la ausencia de palabras volvió a convertirse en un mensaje en sí mismo.