Cuando la información cruza el río: del peronismo clásico al escándalo por los audios de Karina Milei
La censura a los audios de Karina Milei revive un viejo reflejo político argentino: cuando se cierran los canales locales, la información cruza el Río de la Plata. Un periodista uruguayo promete difundir las grabaciones.
La historia argentina vuelve a mostrar sus ecos. Durante el peronismo, en los años cuarenta y cincuenta, la oposición encontraba en las radios uruguayas —especialmente Radio Colonia— la posibilidad de escuchar aquello que la censura local prohibía. Los micrófonos que transmitían desde Montevideo se convirtieron en un puente alternativo de información, un salvoconducto para sortear el cerco comunicacional impuesto desde Buenos Aires.
Hoy, con la polémica en torno a los audios atribuidos a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, la memoria histórica se activa. La Justicia ordenó la prohibición de su difusión mientras avanza el escándalo por las supuestas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. Pero la pregunta que sobrevuela en ámbitos políticos y mediáticos es inevitable: ¿qué ocurriría si esas grabaciones comenzaran a reproducirse desde Uruguay, tal como sucedía hace más de setenta años?
En este marco, el periodista uruguayo Eduardo Preve redobló la apuesta y anunció que este martes difundirá los audios de Karina Milei "grabados ilegalmente" en la Casa Rosada. Será desde las 9.30, en su columna La Tapadita del programa Nada que perder, por la emisora M24.
"Audiogate Argentina. En Argentina ordenaron el cese de la difusión de los audios que involucran al gobierno de Milei en una presunta red de sobornos con medicamentos. Mañana te vamos a pasar los últimos audios en La Tapadita", lanzó Eduardo Preve en su cuenta de X.
El paralelismo no es menor. En ambos casos aparece el mismo dilema: el intento del poder político por controlar el flujo de información frente a la existencia de canales externos que escapan a su jurisdicción. Si en la década del cincuenta el receptor de radio encendido en la noche montevideana era un gesto opositor, hoy el escenario podría replicarse en formato digital, con medios extranjeros alojando y difundiendo contenidos que en Argentina están vedados por decisión judicial.
En medio de la tormenta que enfrenta el Gobierno nacional, se supo además que el juez federal en lo civil y comercial Alejandro Patricio Maraniello, quien dictó la prohibición de difundir los audios vinculados a Karina Milei, enfrenta nueve denuncias en su contra en el Consejo de la Magistratura. Cinco de ellas son por acoso sexual a empleadas de su juzgado.
El Gobierno denuncia una operación política detrás de la filtración de los audios, y busca preservar a la hermana del presidente de un desgaste mayor en plena campaña. La oposición, en cambio, insiste en el valor público de ese material. En el medio, las redes sociales, los portales y la inmediatez de internet vuelven aún más difícil lo que en tiempos de Perón ya resultaba imposible: detener la circulación de información cuando alguien, desde la otra orilla del Río de la Plata, decide hacerla pública.

