Con un pie afuera, Manuel Adorni busca el salvavidas de los senadores aliados
Con la sombra del enriquecimiento ilícito y una eventual moción de censura en el Senado, el funcionario libertario juega su última carta.
Horas dramáticas se viven en los pasillos de la Casa Rosada. Manuel Adorni, actual jefe de Gabinete de Ministros, se encuentra con un pie adentro y otro afuera de la administración de Javier Milei. La crisis política desatada por las denuncias de presunto enriquecimiento ilícito en su contra hicieron metástasis en la estructura libertaria, al punto de que fuentes de primera línea aseguran que su salida es inminente.
El desgaste es evidente: con el economista Adrián Ravier ya instalado formalmente en el cargo de Vocero Presidencial (el rol que catapultó a Adorni), al Jefe de Gabinete se le licuó el poder de fuego comunicacional. Ahora, su permanencia depende exclusivamente de su propia pericia para negociar con diputados y senadores aliados. Si falla, su eyección del Gobierno será irreversible.
Cumbre de emergencia en Casa Rosada
Para intentar frenar la sangría, Adorni activó un plan de contingencia. Reunirá este martes en la Casa Rosada a los senadores de La Libertad Avanza (LLA) y bloques aliados. La convocatoria oficial fue realizada por el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, el encargado de tejer los puentes legislativos del Poder Ejecutivo.
La urgencia tiene una explicación temporal precisa: el Congreso se prepara para una sesión clave. La oposición peronista logró colar en el temario, junto con un proyecto para endurecer la seguridad a la propiedad privada, las medidas de interpelación y una eventual moción de censura contra Adorni. Si el oficialismo no logra blindarlo en el recinto, el jefe de los ministros quedará expuesto a una destitución histórica.
"El gabinete está incendiado", sentenció un exfuncionario de primera línea con llegada al entorno presidencial en diálogo con MDZ, confirmando que la tensión paralizó la gestión diaria.
El factor Caputo y la orden de Karina Milei
Aunque públicamente el presidente Javier Milei ha ensayado defensas hacia su funcionario, los respaldos internos se desmoronan. Fuentes gubernamentales describen un panorama de parálisis por el estrés. En el Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, admiten en estricto off que la tensión actual impide avanzar con normalidad en las mesas de trabajo.
La gran incógnita radica en qué tan sustentable es el apoyo de los hermanos Milei en este contexto de asfixia parlamentaria. Ante la consulta de si el Presidente le pedirá la renuncia, la fuente consultada por este medio fue categórica en separar los roles de la mesa chica de Olivos: "No es funcionario de Javier, es de Karina. Se lo va a pedir Karina".
De esta manera, el futuro de Manuel Adorni quedó reducido a una cuenta regresiva de pocas horas. Entre las explicaciones que debe dar ante la Justicia, el descontento de la cartera económica y la negociación a contrarreloj en el Senado, el destino del Jefe de Gabinete pende de un hilo extremadamente delgado.


