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Baja de edad de imputabilidad: el debate que esquiva la raíz del problema

Mientras el Gobierno impulsa juzgar a menores, el texto apunta a una causa previa: la crisis de la familia y el divorcio como factor central.

No es la primera vez que se debate la baja de edad de imputabilidad.

No es la primera vez que se debate la baja de edad de imputabilidad.

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Hace unos días comenzó a circular una nueva propuesta del gobierno federal argentino acerca de la baja de edad de imputabilidad para los jóvenes que cometen delitos. No es la primera vez que se debate tal cosa. Es cierto que el tema de la "delincuencia juvenil" es grave.

Si no es bueno que haya delitos -al fin de cuentas, el Código Penal protege bienes jurídicos como la vida, la verdad, la propiedad, y un largo etcétera-, todavía es más preocupante que los menores de edad los cometan. Se trata, sin caer en idealismos adánicos, del período de la vida humana en el cual se debe aprender a "ser bueno" mediante la práctica de las buenas obras. En términos aristotélicos, los niños y adolescentes van aprendiendo, paulatinamente, a crecer en la virtud.

Pero aquí cabe una advertencia. A veces se postula una práctica de la virtud en orden a la felicidad humana de corte individualista. Nada más extraño a la realidad. El hombre -cada uno de nosotros- es un ser social por naturaleza. Y, en el origen de la sociedad, está la familia. Que es tanto como decir los padres, los primeros y originarios educadores de sus hijos. Entonces, papá y mamá son -y deben ser- quienes enseñen la virtud a sus hijos, tanto con el ejemplo como con la palabra. Sin embargo, al menos algunos de los que reclaman la "baja de la edad" de imputabilidad juvenil son divorcistas. ¿Habrán advertido la contradicción?

DETENIDO
El tema de la

El tema de la "delincuencia juvenil" es grave.

La familia, en nuestro país, recibió un golpe casi mortal en 1987 con la ley del divorcio promovida por el entonces presidente Alfonsín (el santo laico de la democracia argentina). Y, así, en adelante. Curiosamente, el partido LLA adopta una postura divorcista express mediante la vía administrativa y por motivos económicos. Podrá haber otros factores que expliquen la delincuencia juvenil, obviamente. No obstante, el divorcio es el principal de todos en la misma medida en que pretende disolver un matrimonio dando lugar a uno nuevo. Como supo decir el diputado católico argentino Arturo Bas, el divorcio es "el cáncer de la sociedad".

Es típico del liberalismo (y también del socialismo) lamentarse por las consecuencias pero sin remontarse a las causas. Con una aclaración: en el origen de los problemas está el liberalismo. Lo cual es lógico tanto desde un punto de vista teórico como histórico. El liberalismo ideó y practicó una libertad a la cual se subordina el bien común. Al revés del orden natural en el que rige el principio social de la primacía del bien común. Podrán proponer, sancionar y juzgar de acuerdo a una ley que baje la imputabilidad a las cunas de los recién nacidos pero nada lograrán militando en contra de la familia fundada en el matrimonio. El resto es marketing electoralista de corto alcance.

De aquellos (y recientes) políticos divorcistas, estos delincuentes juveniles.