Argentina sanciona leyes que se convierten en intenciones de escaso cumplimiento, en beneficio de pocos
Aunque votar sea obligatorio en Argentina, en los comicios municipales de ayer, en Mendoza, el denominador común fue el ausentismo.
Varios dirigentes presumen de la institucionalidad de Mendoza como baluarte y distintivo político dentro de una Argentina siempre al borde del abismo, pero la provincia y sus departamentos se esmeran en demostrar su inseparable pertenencia, de idéntico deterioro democrático y desprecio por el cumplimiento de las leyes
Consejo de concejales
En la estructura de representatividad democrática, según la anciana pero aún vigente Constitución de Mendoza, el Concejo Deliberante constituye el eslabón pseudo legislativo más próximo a los vecinos. Esa letra que incomoda (la c) es porque este órgano no es el que aconseja sino quien debería conciliar las diferencias, ayudando para que el intendente o la intendenta, pueda ejecutar sus planes en beneficio de quienes habitan cada departamento, interpretando sus derechos, claro. La jerarquía de este órgano, el Concejo Deliberante, no alcanza para dictar leyes (por eso lo de pseudo) pero sí para establecer ordenanzas. La conformación de ese Concejo depende de los empadronados
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Diga 33
De los 18 departamentos que conforman la provincia, sólo seis decidieron desdoblar, razón por la cual hubo renovación parcial de los Concejos Deliberantes en el 33% de Mendoza el domingo 22 de febrero. Los 12 restantes ya lo habían hecho junto a la elección para cargos legislativos, tanto provinciales como nacionales. La potestad de efectuar comicios de manera simultánea o no, es un atributo que está consignado en la Ley Orgánica de Municipalidades. Los motivos concretos para que no se elijan todos los cargos en una misma jornada, por más argumentos creativos que empleen los intendentes, obedecen a la pretensión de mantener su poder, aspiración legítima aunque pueda incomodar a ciudadanos comprometidos.
Ni Coto ni Orozco
En dos investigaciones de Opinión Pública aparece como rasgo definitivo una coincidencia: apenas el 15% de los consultados conocían "algún" candidato a Concejal, en donde le tocaba votar. La respuesta repetida con mayor frecuencia, cuando se les consultaba sobre cada nombre que encabezaba la oferta electoral fue "no lo conozco" Al intendente, sí, y por ahí pasó la decisión de la elección. Apoyo a la gestión o prefiero que cambie. La desvinculación de los postulantes con quienes deben sentirse representados es innegable. El divorcio que existe entre el manejo de la cosa pública con la ciudadanía describe con precisión el riesgo que atraviesa la democracia representativa. Que esto ocurra a nivel global puede consolar a muchos pero debería ser tema cotidiano de conversación y debate en todo ámbito público, social, académico y en la conversación ciudadana a través de los medios, incluidas las redes, ese laboratorio que exacerba las emociones más primitivas.
¿Quién sos?
Asignarle tanta importancia a una elección de Concejales puede sonar exagerado, excepto para los que gobiernan esas comunas y para quienes efectivamente han sido elegidos. O sea, para muy pocos, asunto que debería poner en guardia a las mayorías. Vale destacar, para ahuyentar las opiniones veloces y hepáticas, que Mendoza tampoco se distingue por su división política interna. Las provincias vecinas se parecen bastante. San Juan cuenta con 19 comunas; Neuquén con 16; San Luis con 9; La Rioja con 18. Aunque ninguna sirva como gran ejemplo de desarrollo institucional es útil como parangón para evitar orgullos indebidos.
Quemarse con leche
Siquiera suponer que, tal como sugiere el periodista y pensador Juan Ruocco, la democracia peligra, provoca un profundo temor y una preocupación que debería traducirse en ocupación. A escasos días de conmemorarse el último golpe a la República, 50 años atrás, que devino en genocidio, no es banal insistir en la defensa del sistema democrático. Predicar es imprescindible pero insuficiente, lo necesario es el involucramiento individual y colectivo. Y la responsabilidad superior deben absorberla quienes han sido honrados para representar los intereses del pueblo y defender la soberanía de la Nación, sí, desde un ignoto concejal hasta las posiciones más encumbradas y dotar cada decisión de sentido, de sentido común. De eso se trata la representación
Pura foto y sin epígrafe
La saturación de información provoca una confusión irresoluble. Y la ausencia programada de información, pone a la sociedad en un estado de indefensión y vulnerabilidad atroces. El caso. Una porción de ciudadanos y ciudadanas que, según datos recogidos, supera al 30% : desconocía la existencia de los comicios de los seis departamentos que difirieron sus elecciones. La consecuencia es notoria: es la elección con el menor porcentaje de votantes en la historia. El hecho seguramente pasa desapercibido, y esto también es peligroso. El músculo de la democracia es la participación. Que ni siquiera se sepa que hay comicios describe un escenario en ruinas. O no hicieron lo debido para anoticiar a la población o están quebrados los vasos comunicantes. La ausencia de entusiasmo tiene sobradas justificaciones, la ausencia de sufragantes, no.
De menor a mayor
Es comprensible el desdén por unos comicios para elegir Concejales, cuando se asiste a un debate, en el ámbito más elevado de discusión de la República ( nos referimos al Senado de la Nación ) para ver y escuchar cómo quienes deben representar los intereses de los habitantes y de las provincias, votan afirmativamente un Proyecto de Ley, el más emblemática en la discusión ideológica, y lo aprueban sin siquiera haberlo leído. Senadores y senadoras del oficialismo y sus acompañantes ocasionales, avalaron el artículo 44 de la Reforma Laboral, que constituye una regresión al medioevo, admitiendo luego que no era pertinente y que se eliminaría. Esto describe con enorme contundencia que quienes actúan así jamás han cumplido con algún trabajo convencional, ya que una actitud de igual calibre a ningún empleado le sería permitido y seguramente, de cometer un yerro así, podrían ser despedidos con causa. La ausencia de electores es proporcional a la ausencia de vergüenza en demasiados legisladores
Flagrante contradicción, símbolo de la actualidad
Resulta asombroso que el partido gobernante de la República lleve por nombre inicial "La Libertad" y sea tan insistente en ofenderla. Cuando no crea un organismo para conculcar la libertad de expresión, introduce en el proyecto de Ley la consecución de obligaciones impositivas que prometió erradicar y hasta persiste en la obligatoriedad del aporte a sindicatos. Una libertad auténtica se construye con racionalidad y decencia, no con negocios espurios para familiares y amigos. El uso de la libertad para promover actitudes hostiles o para celebrar el sufrimiento no responde a la construcción de un tejido social en desarrollo, sino a la degradación y al resentimiento. Nunca la libertad puede construirse obedeciendo o aplaudiendo al que la mutila e impide. No se trata sólo de decir lo que se piensa sino de pensar lo que se dice
Devoción punitiva
Alentar posiciones dicotómicas, como el consejo dado al Príncipe en la obra de Maquiavelo "divide y reinarás", trae como consecuencia un deterioro profundo a la esencia de la Democracia. Incentivar el odio, descalificar al adversario, insultar al oponente consigue un rápido aval pero efímero y demoledor. La ausencia en la participación ciudadana revela dos aspectos: el descrédito sobre la importancia de un régimen democrático y el desprecio por las leyes consagradas con los mecanismos que la República ha establecido. Muchos de los que no se expresan en las urnas son los mismos que piden castigos y cárcel, omitiendo que sufragar además de un derecho constituye una obligación. "Ignorantia juris non excusat", o sea, ante la ley la ignorancia no nos exime de su cumplimiento, y elegir, elegir con criterio, con sentido ciudadano, elegir con responsabilidad es lo que puede permitirnos actuar con genuina libertad, esa que espanta manipuladores y fomenta la integridad del humano.
Calidad del debate
El entramado jurídico legal en Argentina es enorme, aunque se haya depurado y reducido. En la historia legislativa de nuestro país pueden detectarse más de 32.000 leyes, mientras que -para establecer una comparación- en Canadá son algo más de 800. Cuando se compara el cumplimiento, por un lado, y las sanciones a quienes las infringen, por otro, vemos que la arquitectura legislativa de Argentina es de utilería. Subterfugios normativos que sirven a muy pocos y extraña vez se pone énfasis en el cumplimiento. Algo así como un simulacro de fuerte vocación burocrática. Si acaso siguen urdiendo leyes los actuales legisladores nacionales, cuerpo en el que habitan personajes que no calificarían ni para un grotesco de Armando Discépolo, hay que estar atentos y serenamente desconfiados. Quizá estemos atravesados por el estigma que alguna vez Sarmiento destacó. Argentino es el anagrama de ignorante, ojalá no lo conviertan en ley

