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¿Aliados? La advertencia de la fundación del PRO sobre la economía de Mendoza

La Fundación Pensar, del PRO, que preside María Eugenia Vidal a nivel nacional hizo un documento sobre la economía argentina. Los datos sobre Mendoza.

La advertencia de la fundación Pensar, del PRO, sobre la economía de Mendoza. 

La advertencia de la fundación Pensar, del PRO, sobre la economía de Mendoza. 

Pro Mendoza

La fundación Pensar, del PRO, elaboró un documento técnico sobre la economía argentina que incluye a las provincias. A pesar de que el partido es aliado del oficialismo en Mendoza, el presidente de la fuerza local, Gabriel Pradines, puso el foco en un dato: la provincia aparece novena entre las que más progresan en términos productivos, pero mantiene prácticamente la misma riqueza por habitante que hace dos décadas. El presidente del PRO Mendoza cuestionó así la capacidad de la provincia para transformar sus ventajas en crecimiento.

El texto manifiesta que Mendoza aparece nuevamente frente a uno de sus principales desafíos estructurales: tiene recursos, infraestructura, capacidades productivas y una ubicación relevante dentro del mapa económico argentino, pero desde hace años no consigue traducir ese potencial en un crecimiento sostenido que impacte de manera significativa en la riqueza de sus habitantes.

El eje que explicó el presidente del PRO sobre Mendoza

El dato fue puesto sobre la mesa por el presidente del PRO Mendoza,Pradines, a partir del informe elaborado por la Fundación Pensar, el espacio técnico vinculado al partido amarillo. La particularidad del diagnóstico es que Mendoza no aparece mal posicionada en términos productivos. Por el contrario, ocupa el noveno lugar entre las provincias con mayor stock productivo.

Sin embargo, para Pradines, ese dato por sí solo no alcanza. El dirigente marcó una contradicción que considera central para entender la situación económica de Mendoza: la provincia puede estar novena en ese ranking, pero los mendocinos tienen prácticamente la misma riqueza por habitante que hace 20 años.

La pregunta que queda planteada es: ¿cómo puede una provincia con semejante cantidad de activos productivos permanecer durante dos décadas sin conseguir aumentar de manera significativa su riqueza por habitante?

El informe de la Fundación Pensar intenta precisamente poner el foco en esa dificultad. Mendoza aparece dentro de una zona intermedia del análisis, con capacidades que le permitirían avanzar pero sin lograr todavía dar el salto que la coloque entre las jurisdicciones que consiguieron transformar sus ventajas estructurales en crecimiento.

En otras palabras, el problema no parece ser solamente la falta de recursos. Mendoza tiene minería, petróleo, agroindustria, vitivinicultura, turismo, energía y una posición estratégica para el comercio internacional. El desafío, de acuerdo al informe, está en generar las condiciones para que esas actividades tengan un impacto mayor sobre el conjunto de la economía provincial.

Mendoza, en el ranking de la Fundación Pensar

El propio ranking refleja una situación ambivalente. Mendoza se ubica novena en la dimensión productiva, una posición que muestra que cuenta con una estructura económica importante, pero también queda novena en materia fiscal y decimoquinta en la dimensión social, de acuerdo con el análisis difundido por PensarLab.

La foto reciente tampoco permite hablar de un fuerte proceso expansivo. El informe señala que durante 2024 Mendoza registró una caída del 0,9% en su Valor Agregado Bruto, mientras que solamente cinco provincias lograron mostrar crecimiento en esa medición. Neuquén encabezó el listado con una expansión del 11,3%, seguida por Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y La Pampa.

El contraste con Neuquén resulta especialmente significativo. La provincia patagónica encontró en Vaca Muerta un motor de crecimiento capaz de modificar sustancialmente sus indicadores económicos.

El PRO y las decisiones político-partidarias

La advertencia de Pradines adquiere, además, una lectura inevitablemente política. El dirigente pertenece al PRO, un espacio que en Mendoza ha tenido históricamente vínculos y acuerdos con el radicalismo que gobierna la provincia y que hoy están vigente. Sin embargo, hay algunas oscilaciones que pudieron verse la semana pasada: el guiño por parte de la cúpúla del PRO a Luis Petri como precandidato a gobernador- quien está en el espacio La Libertad Avanza Cambia Mendoza pero es opositor a Cornejo- y el respaldo por parte del intendente de Luján, Esteban Allasino, a uno de los precandidatos cornejistas puros: el ministro de Gobierno, Natalio Mema. Por eso, el planteo no puede leerse solamente como una observación técnica sobre estadísticas económicas.

El PRO mendocino atraviesa además un proceso de reconstrucción de identidad y busca conservar un espacio propio dentro del escenario político provincial. En ese contexto, cuestionar el desempeño económico de Mendoza supone también marcar una diferencia con el discurso oficialista que suele poner el acento en el orden fiscal, el equilibrio de las cuentas públicas y la previsibilidad como condiciones necesarias para atraer inversiones.

El planteo de Pradines corre el eje de esa discusión. El interrogante que introduce es si el orden alcanza cuando no consigue traducirse en mayor riqueza por habitante.

La discusión no implica necesariamente negar los avances de la provincia. De hecho, el propio informe reconoce que Mendoza cuenta con activos importantes y la ubica en una posición relativamente favorable dentro del mapa productivo nacional. El problema es que esos activos no parecen estar generando, al menos hasta ahora, el salto económico que permitiría modificar sustancialmente el nivel de vida de los mendocinos, de acuerdo el informe.

Y ahí aparece uno de los principales desafíos para el próximo ciclo político: no solamente administrar una provincia ordenada, sino conseguir que esa estructura se transforme en crecimiento.

El planteo del texto de Pensar también abre una discusión sobre el modelo productivo mendocino. La provincia continúa teniendo una fuerte dependencia de actividades tradicionales y enfrenta dificultades para ampliar su matriz económica. La apuesta por nuevas inversiones, el desarrollo energético y minero, la infraestructura, el turismo y la generación de empleo privado aparecen como algunas de las variables sobre las que deberá avanzar si pretende cambiar la tendencia.

En definitiva, el dato que eligió Pradines para cuestionar la economía mendocina tiene una particular potencia política: Mendoza está novena entre las provincias con mayor stock productivo, pero eso no se refleja en una mejora sustancial de la riqueza por habitante desde hace 20 años.

Una pregunta que, en plena discusión política por el futuro de Mendoza, seguramente seguirá dando vueltas: ¿alcanza con administrar bien lo que hay o llegó el momento de cambiar la fórmula para volver a crecer?