El juez de la Corte Mario Adaro explicó el fallo a favor de un preso
La Suprema Corte de Justicia de Mendoza falló a favor de José Aníbal Molina, un preso que reclamaba el pago de salarios por trabajos que realizó por más de 20 años en distintos penales de la provincia. A partir del fallo, el Estado provincial deberá calcular la deuda conforme a los salarios vigentes en cada período, con actualización de intereses desde marzo de 2016, y gestionar ante la ANSES la incorporación de los aportes a la seguridad social realizados por Molina durante su reclusión.
El tribunal estuvo integrado por los ministros Omar Palermo, José Valerio y Mario Adaro, quien tuvo un diálogo con Mario Ursúa en el programa Digamos Todo por MDZ Radio FM 105.5. Según contó, el tribunal determinó que la falta de registros contables no podía eximirse como responsabilidad del trabajador privado de libertad, ya que Molina firmó las planillas de jornales correspondientes a sus tareas.
Mercedes Rus, la ministra de Seguridad y Justicia de la provincia, se pronunció al respecto del fallo y expresó su preocupación en MDZ Radio. Sobre esto, Adaro comprende por qué este puede ser un caso "controvertido" y aclara un punto importante: "Es un caso muy particular que no se va a amplificar a otros".
"Esta persona estuvo privada de la libertad durante 20 años. En ese tiempo trabajó según una ley vigente que establecía un pago de tres cuartos del salario mínimo vital y móvil. A día de hoy estamos hablando de $220.000 por cuatro horas de trabajo al día", explicó. En este sentido el juez remarca que el Servicio Penitenciario no hizo los pagos correspondientes. "Son aproximadamente 3.200 días de trabajo. Y el mismo Servicio Penitenciario reconoció que no hizo los pagos. Eso es todo. El resto es discusión profunda", argumentó.
Es así como Adaro marca una diferencia entre los derechos con lo que cuentan los presos y lo que "la gente quiere". Su conclusión: "Cuando alguien está en el Servicio Penitenciario, del único derecho humano del que es privado es su libertad. Siguen teniendo derecho al acceso a la educación, el trabajo y la salud. Después que la sociedad quiera tenerlos como en los viejos sistemas de hace siglos, picando piedras y sufriendo... ese es otro tema".
