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Axel Kicillof conmemora una medida de Javier Milei mientras sigue tensando con CFK

El gobernador hará un acto sin presencia de intendentes aliados a Cristina Kirchner o a Sergio Massa. Lo hará con los propios mientras tensa en la legislatura, que fijó fechas electorales imposibles.
Foto: Gentileza Marina Espeche
Foto: Gentileza Marina Espeche

La unidad, por la que la mayoría discursea pero poco o nada hacen para construirla, está cada vez más en riesgo de ver la luz. Este miércoles, por motivo de cumplirse 500 días de gestión de Javier Milei, el gobernador Axel Kicillof organizó un acto en General San Martín para denunciar que desde ese momento no recibió ni un peso para la realización de obra pública en su territorio. Para la ocasión no fueron invitados los intendentes y legisladores aliados a Cristina Kirchner y Sergio Massa.

Por su parte, la Junta Electoral de la Provincia de Buenos Aires empieza a preocuparse más de lo que venía haciendo fruto de la falta de acuerdo en la alianza oficialista que gobierna el territorio que todavía no se puso de acuerdo sobre el cronograma electoral y mucho menos en el diseño de la campaña que los representará en septiembre y octubre próximo.

A pesar que en las reuniones grupales que realizan, por separado, los adherentes con Cristina Fernández de Kirchner o Axel Kicillof siempre se destaca la idea de la unidad como única barrera posible ante una factible derrota si se presentan divididos a las próximas elecciones, la realidad muestra al gobernador y a su antigua jefa y madre política en dos polos opuestos, que se sacan chispas cuando se juntan.

A través de la formalidad de una carta, la Junta Electoral, encargada de la fiscalización y organización de la elección de la Provincia de Buenos Aires, la primera en casi cien años de manera desdoblada a la convocada por el Poder Ejecutivo Nacional, le pidió al presidente de la Cámara de Diputados bonaerense, Alexis Guerrera, que fije un cronograma acorde a las necesidades organizativas y con posibilidades de ser cumplidos.

Ayer, la Cámara de Diputados bonaerense dispuso no tratar ni la suspensión de las PASO y mucho menos modificar el cronograma electoral aprobado la semana pasada en el Senado. La sesión debía haberse realizado este miércoles, pero producto de la muerte del Papa Francisco los legisladores adhirieron al luto nacional para ganar tiempo en la tensa negociación que protagonizan las variantes internas del peronismo kirchnerista renovador.

Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa privilegiaron mantener las fechas fijadas por una ley de 1946 que, trasladada al 2025, propone que el 9 de julio se presenten las alianzas. Un mes después, las listas de candidatos y el 18 de agosto, veinte días antes de las elecciones del 7 de septiembre, las boletas impresas. Ese cronograma provincial se emparenta mucho al nacional, donde la negociación quiere dominarla la ex presidenta de la Nación.

Axel Kicillof propuso en su proyecto de Ley en el que también pedía suspender las PASO que las alianzas se realicen el 19 de junio y las listas se cierren diez días después para presentar las boletas el 19 de julio, casi cincuenta días antes de la fecha de la elección. Solo se aprobó lo primero y las fechas quedaron sin tocarse. No hay acuerdo ni diálogo posible. Tampoco existe la posibilidad de que el gobernador decrete un cronograma propio porque ya existe una ley de 1946. A esta legislatura, dominada por La Cámpora y el Frente Renovador, más numerosos bloques aliados a sus puntos de vista, le conviene mantener aquel cronograma.

En el reclamo por los 500 días sin obras públicas nacionales el ministro Gabriel Katopodis y el intendente que lo sucedió, Fernando Moreira, serán los anfitriones de la actividad que se desarrollará, en horas de la mañana, en el campus de la Universidad de General San Martín. Con ellos estarán buena parte de los jefes comunales y legisladores que trabajan para su proyecto presidencial en el Movimiento Derecho al Futuro. Los otros integrantes de Unión por la Patria no fueron invitados o, si lo hicieron, recibieron una llamada protocolar pero poco empática.

“Casi que te dicen mirá que va a estar el gobernador, fíjate, si queres venir, venite”, le comentó uno de los jefes comunales a los que llamó la secretaria de un ministro simplemente para informarle del evento. El Frente Renovador local, a cargo del presidente del bloque de ese espacio, Rubén Eslaiman, tampoco recibió ningún llamado para participar de la actividad. 

El gobernador, que podría recibir la visita de representantes de otras provincias que ya se emanciparon del kirchnerismo como Santa Fe, no se esfuerza por proponerles a los que están en el otro sector un nuevo camino. No abre su gabinete, no reemplaza a funcionarios que no funcionan y menos realiza promesas para el futuro, ese movimiento que acaba de crear. Quien quiere superar lo preexistente no debería distraerse en el intento de enamorar a los que aún no tiene.

Los tres, cada vez más lejos de Kicillof y el gobernador de ellos

Su traba es de origen. Si despide o echa a un secretario o ministro cercano a Kirchner o Massa, se decreta la ruptura. Y como se reitera columna tras columna, nadie quiere aparecer como el que disparó primero.

“Que parezca un accidente”, es lo que desean todas las partes. Las fricciones y discusiones, crecientes en el tiempo, se transformaron en broncas contenidas y terminan con raptos de odio. Si bien del amor al odio hay un paso, en este caso, se podría estar participando de las vísperas de un divorcio donde las partes no se reconocen luego de haber convivido durante décadas.