Presenta:

El sueño de Mauricio Macri y el desafío de Javier Milei

El expresidente está cada vez más lejos de un acuerdo electoral con La Libertad Avanza y ya imagina el escenario ideal. El Presidente necesita volver a brindar confianza.
Mauricio Macri espera que se reedite un escenario de tres grandes espacios en las elecciones. Foto: Juan Mateo Aberastain Zubimendi / MDZ.
Mauricio Macri espera que se reedite un escenario de tres grandes espacios en las elecciones. Foto: Juan Mateo Aberastain Zubimendi / MDZ.

“Empezamos a ver daños en el fuselaje”. Esa es la observación que hoy prima en el macrismo sobre el futuro del gobierno de Javier Milei. Desde el Libragate a la designación de jueces de la Corte Suprema por decreto, pasando por el episodio de la entrevista interrumpida por Santiago Caputo hasta la patoteada a Facundo Manes, o el voto contra Ucrania en la ONU, o las críticas al grupo Clarín, la lectura es que la administración libertaria empezó a perder el escudo protector que parecía volverlo ignífugo.

Esa visión lleva a Mauricio Macri y su entorno a creer que existe un margen para armar un espacio que apoye las medidas económicas de Milei pero que marque diferencias en otras cuestiones. De hecho, el sueño del expresidente es que se reedite un escenario de tercios, similar al que se vio en las elecciones de 2023.

“La gente no cambia tanto su voto, es bastante más constante de lo que se piensa”, es el razonamiento de uno de los hombres más cercanos hoy a Macri. Por eso ya empezaron a trabajar pensando en un escenario donde puedan quedar como los terceros en discordia entre La Libertad Avanza y el kirchnerismo. Saben que no van a llegar a los 24 puntos que sacó Patricia Bullrich en las presidenciales, pero creen que hay lugar para una oferta de 15 puntos que logre mantener diputados, recupere identidad y se pueda parar desde otro lugar frente a Milei.

En el mundillo político se paga cada vez más cara la apuesta por un acuerdo electoral entre Milei y Macri. Algo se terminó de romper en las últimas semanas, mientras se echan la culpa unos a otros. En el PRO acusan destrato permanente de LLA y la falta de reconocimiento a los apoyos prestados. En el Gobierno dicen que el macrismo siempre quiso ser socio en igualdad de condiciones y nunca aceptó que el liderazgo y la toma de decisiones ahora le pertenecen a Milei.

Hoy parece imposible que se terminen sentando en una misma mesa de negociación, sobre todo si Santiago Caputo sigue siendo el cerebro de la campaña y Karina Milei la principal armadora. Las acusaciones en Diputados del director de Puertos, Iñaki Arreseygor (cercano a Caputo), contra Macri y Dietrich por supuestamente operar contra la licitación de la Hidrovía desató la bronca del expresidente. Prometió responderle, pero aún no lo hizo. A oídos de Macri, tiempo atrás, llegó la versión de que el asesor presidencial decía: “A Macri lo voy a meter en cana”. 

Como si fuera poco, Patricia Bullrich se posiciona cada vez más como vocera en los embates de Nación contra el Gobierno porteño, reducto de poder del PRO que Macri piensa defender a capa y espada.

El drama es que hoy los números le juegan en contra al PRO. La mayoría de las encuestas vienen dando a LLA sólida en un primer puesto, con el peronismo kirchnerista segundo. El macrismo, en tanto, en un lejano tercer puesto apenas orillando los 10 puntos en el mejor de los casos. Lejos del escenario de tercios aun.

De todas formas, en el PRO advierten. “Ojo, porque Macri puede ser demoledor. Te va lijando. Mira lo que hizo con Horacio”.

En el Gobierno prima otra lectura. Creen que lo que la gente va a privilegiar es lo económico y confían que para octubre la inflación va a estar más abajo todavía y la reactivación sintiéndose mucho más.

“Lo que no entienden es que Milei no lo necesita más a Macri”, resumen en el oficialismo. Y lo apuran al expresidente: “El problema que tiene es que su límite es su propio electorado”. Están convencidos que el votante lo va a terminar castigando si se vuelve opositor; y es muy difícil hacer campaña siendo un oficialismo soft.

El otro problema para el PRO es que el escenario de tercios que Mauricio imagina para la nacional también parecería estar generándose para la elección de legisladores de la Ciudad que será el 18 de mayo. Así lo confirman dirigentes del PRO: “Hoy se ve escenario de tercios, nosotros, La Libertad Avanza y el kirchnerismo”. 

Todo resultado que no sea de triunfo limita las proyecciones del macrismo, no solo de cara a octubre sino al futuro en general. En el partido amarillo, no obstante, confían en que el peso de la historia en la Ciudad será clave para conservar el primer puesto.

El desafío de Milei

Para Milei el desafío es poder llegar a las elecciones del 26 de octubre con estabilidad económica y esquivando los ruidos políticos. Para eso necesita recuperar la imagen de que es un presidente confiable. El escándalo del Libragate dejó una herida silenciosa: sectores del círculo rojo, que venían entusiasmados con Milei, encendieron alarmas ante un error no forzado que puede seguir trayendo complicaciones judiciales (acá y en Estados Unidos).

En las buenas, nadie duda de la estabilidad y gobernabilidad pero si viene una crisis Milei y sus laderos no parecen tener bien cuidadas las espaldas. De hecho, un dirigente del riñón de Macri, quizás con cierta saña, asegura que hace unos meses él tenía fila de gente ofreciendo sus servicios para ser funcionarios y que eso se frenó. “¿Sos un gobierno exitoso y nadie quiere entrar? Antes hacían fila para ser funcionarios”, asegura.

Por eso Milei necesita que el Gobierno llegue a las elecciones con la mirada puesta en la economía y no en los avatares políticos. Los traspiés políticos pueden llegar a ser beneficiosos para Milei si logra instalar que se trata de la casta que no lo deja gobernar. Es lo que podría pasar, por ejemplo, con los jueces de la Corte Suprema. 

Las próximas semanas serán cruciales para el futuro de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla. Sectores de la oposición quieren avanzar rápidamente en el rechazo. Primero tienen que conseguir dictamen de la comisión de Acuerdos para el pliego de Mansilla, donde ya tienen 8 firmas de rechazo (y necesitan 9). Paso seguido, ¿tendrán el quórum para avanzar con la sesión? Si uno escucha los comentarios de diferentes actores parecería ser que sí (es sumar a Unión por la Patria más otros como Martín Lousteau y Guadalupe Tagliaferri). Con algún otro opositor llegarían a los 37 para arrancar la sesión y poner a consideración los pliegos. Hoy parece imposible que el Gobierno consiga los dos tercios para aprobarlos, por lo que si se ponen a consideración y no consiguen los votos, quedarían rechazados.

Hay quienes buscan instalar que García Mansilla podría seguir hasta el 30 de noviembre, que es su plazo de designación en comisión. Otros dicen que esa interpretación es un disparate porque ya se habría cumplido la magna constitucional y no consiguió el acuerdo.

Pero lo que está pasando es que en el fondo en el Senado nadie se anima a decir que la suerte del Gobierno está echada. El diálogo con los gobernadores puede ser, una vez más, la llave que destrabe el problema.

De ser así, podrían darse múltiples escenarios. El menos probable es que el Senado ponga a consideración los dos pliegos y los apruebe. Hoy no lo ve ni el más optimista de los oficialistas. Después podría pasar que se apruebe el de Lijo y no el de García Mansilla, o al revés: que el de Lijo se rechace y el del académico nunca se llegue a tratar en el recinto por lo que seguiría en la Corte en comisión hasta noviembre. El último escenario es que rechacen a los dos. Sería una derrota política para Milei, que la usaría en campaña para decir que la política no quiere que el máximo tribunal funcione con normalidad. Y terminará mandando otros dos candidatos, con un perfil ideológico cercano al de los libertarios.

Para que el mensaje anticasta prenda, La Libertad Avanza necesita que el plan económico rinda sus frutos. En ese marco se inscribe la idea de mandar el acuerdo con el FMI por medio de un DNU, que sería publicado en el Boletín Oficial este lunes. 

El acuerdo con el Fondo es visto como clave, no solo por el Gobierno sino también por economistas. De concretarse, le permitiría al Banco Central hacerse con reservas que abrirán la puerta a la salida del cepo. En las últimas semanas, sin novedades con el FMI, en los mercados se empezó a percibir cierta impaciencia, por lo que veían como un programa estancado y sin solución al problema que sigue siendo el cepo. Si prospera el acuerdo se empieza a despejar el panorama económico de cara a las elecciones.

Sectores de la política se preguntan por qué la decisión de sacar un DNU y no mandar un proyecto para que lo trate el Congreso, tal como lo establece la “ley Guzmán”. La respuesta es simple: en el Senado no estaba el número para aprobarlo. “Si a Alberto le costó horrores aprobar su acuerdo con el FMI imaginate a este gobierno”, razona un opositor de los dispuestos a acompañar.

Siempre al límite de la legalidad (difícil argumentar la necesidad y urgencia), el objetivo del Gobierno es que este DNU sea tratado rápido en el Congreso, por lo menos en la Cámara de Diputados. Con esa aprobación, ya quedaría ratificado sin importar lo que diga el Senado. Son los métodos Milei, que tienen la mira puesta solo en los resultados y que ponen los pelos de punta a más de uno. Sobre todo a potenciales aliados.