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La duda de Alfredo Cornejo tiene hoy a Mendoza sin reglas de juego para la elección

La alianza con Milei que no llega, la unificación y la incertidumbre sobre la PASO, no permiten certezas acerca del tablero político a siete meses del comicio. El declive presidencial en las encuestas
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ
Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Con el proceso electoral ya prácticamente lanzado en la Argentina, no suena exagerado sostener que Alfredo Cornejo todavía no sabe cómo va a resolver su juego político para las legislativas de octubre y si terminará estructurando o no una alianza con Javier Milei. Si se sondea hoy un poco en los despachos del cuarto piso de la Casa de Gobierno acerca de este tema, a medida que van pasando los días las definiciones no llegan, los contactos al máximo nivel entre uno y prácticamente no existen y la alternativa de un acuerdo entre los radicales mendocinos y los libertarios se aleja un poco más.

Cosas de la dinámica política actual: a principios de este mes todos daban por hecho de que la alianza estaba encaminada cuando el presidente estuvo a punto de venir a la Fiesta de la Vendimia. Cornejo tuvo en esa oportunidad un exceso de verborragia política al mostrarse dispuesto a acordar, para terminar corriendo el riesgo de quedar acorralado dentro su propio discurso si en definitiva todo se cae. Estamos finalizando marzo y en la cabeza del gobernador lo que ronda es la posibilidad cierta de que no haya arreglo ¿Qué sucedió en este corto período de tiempo? Mucho.

En primer lugar, el gobernador percibe que la relación de fuerzas entre uno y otro cambió producto de un deterioro sostenido que están mostrando las encuestas tanto de la imagen presidencial como de los niveles de aprobación de la gestión nacional. Ese fenómeno se está registrando en casi todo el país, Mendoza no está ajena y está influyendo en los cierres que Karina Milei y los hermanos Lule y Martín Menem de hecho no están pudiendo concretar en las provincias gobernadas por Juntos por el Cambio. De ese escenario, Cornejo está tomando nota para cuando le toque a él su turno de sentarse a negociar.

Javier Milei junto a Alfredo Cornejo. 



En Jujuy la UCR y LLA irán por caminos separados. En San Luis, Claudio Poggi tampoco cerró y presentará un frente propio llamado “Ahora San Luis”, para los comicios del 11 de mayo. El caso de Chaco fue el más significativo. El gobernador Leandro Zdero inscribió el frente “Chaco Puede” en el que efectivamente irá acompañado por La Libertad Avanza, pero sin haber cedido a las pretensiones de Karina de preservar la marca libertaria. Zdero es, sin dudas, uno de los gobernadores más urgidos por la caja nacional y esa situación difícil podría haberlo forzado para terminar acordando.

Pero el caso que más siguieron desde acá fue el de Maximilino Pullaro, el gobernador de Santa Fe, quien tampoco acordó. Enfrentará una elección a convencionales constituyentes el próximo 13 de abril y unas PASO provinciales, en donde no solo apunta a conseguir su objetivo de modificar la Carta Magna provincial, sino que además aparece como el favorito para hacer una muy buena elección, en una provincia en la que el partido del presidente se presentará por primera vez y con candidatos propios.

El mandatario mendocino siente que puede jugar igual que “Maxi”, es decir, pelearle una elección a Milei e incluso ganarle. Pero existe una diferencia: Pullaro llegará muy fortalecido a la elección de octubre si es que gana y muy bien (como le marcan las encuestas) en su desafío provincial de mayo. Para Cornejo será al revés. Si se mantiene el desdoblamiento, deberá pasar antes del desafío nacional que el local, cuyo cronograma está pautado para febrero y abril del año que viene. El riesgo de perder ( y dos veces) es muy grande y dejaría además al oficialismo mendocino muy mal parado para el 2027 en donde, allí sí, estará todo en juego.

Por eso la unificación de las elecciones es una opción en el marco de un acuerdo, independientemente de que el gobernador aspira a plebiscitar su gestión en esta vuelta electoral y no quiere una votación conjunta. Por eso el desdoblamiento es la llave de todo y, una vez puesto el tema sobre la mesa de negociación, para Cornejo en la actualidad es su  “Plan A”.

En medio de todas estas dudas, la falta de definición está generando un problema no menor. Y aquí  los inconvenientes no están atados únicamente a la necesidad de develar si habrá un frente común entre libertarios y radicales en Mendoza. El problema es que, a siete meses de la elección, nadie sabe cómo serán las reglas de juego. Es decir, si habrá unificación o no y si, en esa rosca con Milei, Mendoza termina suspendiendo también las elecciones internas y abiertas. No hay caso: sonaron y fuertes los reclamos de cambio por parte de la sociedad, pero la dirigencia política sigue sin soltar su vieja práctica de sujetar siempre el calendario electoral a sus intereses partidarios.

En el ideario de muchos radicales locales, está la idea de terminar armando en Mendoza una coalición moderada y con un anclaje nacional. Pero los sueños, sueños son. Lo que está sobre la mesa hoy es la posibilidad cierta de terminar armando un frente de tono gris, en donde se compartirán listas de candidatos, se coincidirá con el rumbo de la economía y se buscarán disimular las diferencias que se acumulan de a montones.

En este juego, ya se vio como desde el oficialismo provincial se banca el orden macroeconómico, pero se despotrica en contra del fin de la obra pública. Al área económica del gobierno le encanta la tarea de Federico Stuzzeneguer, pero Cornejo miró para otro lado cuando tuvo ganas de salir a criticar el mensaje de Milei ante el foro de Davos. La mirada del gobernador sobre el criptogate fue más que piadosa, aunque en las últimas horas dio toda la sensación de que se tocó un límite. Salió este lunes a diferenciarse, de manera clara, acerca de la posición que el gobierno nacional buscó imponer el día de la conmemoración del 24 de marzo expresando nuevamente, a través de un video difundido por la Casa Rosada,  la teoría de los dos demonios. En su cuenta de X, el gobernador y muchos de los integrantes de su gabinete salieron a decir que lo que ocurrió en la Argentina entre 1976 y 1983 fue la práctica del “Terrorismo de Estado” y renovaron asimismo su compromiso con las organizaciones de Derechos Humanos que la ideología libertaria desprecia.  

Cornejo tiene frescos los resultados de sus consultores que la semana pasada detectaron el declive de varios puntos de Milei, con margen como para seguir cayendo y con mucha volatilidad, además, dentro de los votantes mendocinos de La Libertad Avanza. Ese último dato, entiende, lo consolida porque el electorado de Cambia Mendoza y el de LLA apuntan a estar solapados en la próxima elección.

El electorado local,  históricamente, viene dando muestras de que, en las elecciones legislativas, le gusta arriesgar para darle luz verde al ascenso de terceras fuerzas cuyos representantes terminan depositados luego en el Congreso. Todavía no despunta ese fenómeno para octubre que podría llegar a alcanzar los 15 o 16 puntos de los votos. Si no aparece algún tapado en esta elección, Cornejo jugará también con esa ventaja.

La gestión provincial no brilla en las encuestas, más bien todo lo contrario. Pero a los radicales parece alcanzarles con eso: entienden que los resultados son satisfactorios luego de tantos años en el poder, en donde el desgaste es inevitable. Cornejo juega al filo  Está persuadido de que, más allá de las críticas a su gobierno que se desprenden por todos lados, no existe hoy una voluntad de cambio de rumbo por parte de la sociedad.

La oposición está atomizada y está ayudando demasiado al Gobierno para que pueda manejarse hasta estos límites de confianza. Del otro lado de Cambia Mendoza no existe hoy nada que conmueva, nada que llame la atención, nada que realmente pueda presentarse como una alternativa de poder. La Unión Mendocina se diluyó, como se sabía, luego que Omar De Marchi perdiera lo que seguramente fue su última chance de llegar al poder en la provincia. El peronismo, va en camino derecho hacia la fragmentación.

La Cámpora ya anunció que tiene listo el lanzamiento de su propio partido, para el caso de que finalmente se terminen suspendiendo las PASO en Mendoza y ante la eventualidad de que un arreglo entre los intendentes y el titular del partido, Emir Felix, termine marginando al kirchnerismo de las listas. En el PJ todo es incertidumbre en la actualidad y el debate interno casi pasa por un monotema: si subirse o no otra vez a la figura de Cristina Kirchner quien, a nivel nacional, aparece hoy como la única contrafigura de Milei. Otro reflejo de la dinámica actual: quien cree estar capitalizando el declive de Milei es Cristina, que siente que podría repetir lo sucedido en 2019 cuando el peronismo logró volver a gobernar tras la fallida gestión de Mauricio Macri.

En una provincia marcadamente antikirchnerista como esta, la estrategia podría terminar convirtiéndose nuevamente en un salvavidas de plomo. Pero ante la falta de identidad propia, también le podrá permitir al peronismo, al menos, salvar la ropa de la elección.