Violencia en el fútbol: la peor marca de Mendoza que vuelve a escena
Era un día especial para el club de fútbol Godoy Cruz Antonio Tomba y sus hinchas por el aniversario de la muerte de “Morro” García, uno de los máximos ídolos de la historia del club. Pero el resultado extradeportivo fue el mismo que ha caracterizado a ese club en los últimos tiempos: incidentes, violencia, papelones nacionales y partido suspendido.
Recién se han jugado tres fechas del torneo de AFA y el “Tomba” ya tiene un partido suspendido por violencia en su haber, el único hasta ahora en el torneo. Esta vez fue por agresiones al juez de línea Diego Marín. Desde la tribuna le arrojaron un trozo de metal, le dieron en la cabeza y lo lastimaron.
Ese club juega de local en la cancha de Gimnasia y Esgrima, donde volvió a dejar marca de violencia. Habitualmente lo hace en el Malvinas Argentinas, estadio que la Provincia le cede sin cargo y que también ha sufrido los avatares de la hinchada del club con cuantiosos daños.
El año pasado hubo incidentes en tres partidos. El más grave ocurrió contra San Lorenzo, que fue suspendido por hechos que parecieron premeditados. Antes, por ejemplo, la hinchada había agredido el colectivo del club visitante. Algo similar ocurrió en el partido con Sarmiento de Junín y también con Belgrano de Córdoba.
Los hechos fueron atribuidos en su momento a las disputas de poder dentro de la barra. El mismo club tiene dirigentes influyentes entre sus hinchas y habituales asistentes a la platea, por lo que la situación no es desconocida. De hecho, han sido conocidas las disputas verbales entre funcionarios del Gobierno y dirigentes del Tomba.
El Tomba tiene casi 10 mil socios. De ese grupo, hay 6.001 que son “Bodegueros”, es decir asociados para ir a la cancha. Otros 2.196 son socios plenos, hay 150 vitalicios, 149 honorarios y 521 que pertenecen al fútbol amateur. La escuela es reconocida y tiene más de 400 alumnos. Tiene su propio estadio, pero lo solo unas pocas veces en primera durante la pandemia, es decir, sin público. En los próximos meses tendrá de nuevo a su propio estadio en condiciones, aunque la seguridad sigue siendo una duda por los malos antecedentes.
Desde que el Tomba ascendió a primera hubo problemas con la barra alrededor. De hecho en el primer partido de local, ese club debutó con un escándalo: violencia, partido suspendido, peleas de poder en la barra; lo mismo que ocurrió ahora, casi 20 años después.
La violencia no es exclusiva de ese club. El año pasado hubo un muerto a solo una cuadra del estadio de Gimnasia, en la previa de un partido. Independiente Rivadavia también estuvo rodeado de hechos violentos de parte de grupos que usan al fútbol de excusa.

