Cornejo: el criptogate es grave, pero no apoyará el juicio político a Milei
El gobierno provincial mantuvo un prudente silencio en público durante el fin de semana en el que el escándalo del criptogate protagonizado por Javier Milei, terminó poniendo patas para arriba a la política argentina y dejando asimismo en el desfiladero a la institución presidencial.
Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron a MDZ que si bien Alfredo Cornejo revistió como un episodio de “mucha gravedad” a la estafa cripto protagonizada por el presiente en la tarde-noche del viernes último, descartaron de plano que el mandatario mendocino vaya a respaldar el pedido de juicio político que sectores de la oposición, ligados al kirchnerismo fundamentalmente, presentaron en el Congreso contra el primer mandatario.
Cornejo regresó de su gira por Francia e Inglaterra justo en medio del vendaval político y comenzó a analizar qué expresar públicamente sobre el hecho, aunque trascendió que la primera impresión que tuvo ni bien se enteró del caso es su convencimiento de que el presidente “no es un corrupto”.
Pero con un detalle: si bien descarta el avance de un enjuiciamiento en el Congreso contra el presidente en el corto plazo que pueda llegar incluso hasta destituirlo, está persuadido de que Milei pagará más adelante el costo político por lo que hizo. La clave está en que hoy la sociedad argentina (por razones más que sabidas hasta acá) está midiendo con una vara muy baja al presidente.
En ese sentido y con cierta resignación, un hombre clave en la estructura del poder provincial sacó del cajón una recordada frase de Jorge Asís sobre los misterios del apoyo popular que durante muchos años ostentó el menemismo. Esa fuerza política, durante varios años tuvo la vara colocada a la misma altura en donde parece estar la de Milei. “El Turco sostenía que el menemismo se había robado todo, pero que durante muchísimo tiempo nadie le pasaba factura. Hasta que un día se fueron sin pagar un café y ahí sí, ahí cayeron todas las facturas juntas”.
En este tren al que está subido de ser uno de los gobernadores más dialoguistas con La Libertad Avanza, en el fragor de este escándalo de $LIBRA, Cornejo apostó nuevamente por buscar hacer equilibrio como lo hizo en cada ocasión en la que se quedó descolocado frente a tanto apoyo. Sucedió, por caso, frente a alguna decisión presidencial que lo afectó (como pudo haber sido el recorte de fondos a las provincia) o con alguna definición con la que no estaba en absoluto de acuerdo (como sucedió con la reciente “batalla cultural” emprendida por Milei). Y no hay que ahondar demasiado para encontrar los motivos de esa postura: el gobernador sabe las consecuencias en la caja que tienen hoy las provincias que deciden enfrentarse con el presidente.
Pero además, para él y a diferencia de otros gobernadores, existe un factor particular. Cambia Mendoza y los libertarios están encaminados hacia la concreción de una alianza electoral para las próximas legislativas que, si bien todavía está en ciernes, tiene muchas chances de concretarse.
A decir verdad, formalmente poco y nada se avanzó hasta aquí en la posibilidad firme de un arreglo y salvo algunos contactos muy ocasionales y con emisarios de LLA de segundo orden, nadie del triángulo de poder que componen Milei, su hermana Karina, Santiago Caputo y ni siquiera el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, hablaron con el gobernador al respecto.
Los términos de un posible acuerdo no son tan complejos. Primero porque lo que realmente definirá todo, será el reparto de los casilleros en las listas de candidatos a diputados nacionales. No otra cosa, al menos por ahora. Y en ese sentido, más allá de que sin dudas jugará fuerte en el armado y pedirá por su porción de la torta a repartir, Luis Petri no tiene ambiciones de convertirse en diputado nacional. El ministro de Defensa sigue apostando todas sus fichas al 2027 para ver si llega a ser gobernador.
Lo que sí, hay un aspecto que en las discusiones previas está metiendo ruido y es cómo quedará el armado el calendario electoral. Y esto es si la provincia desdoblará o no sus comicios legislativos. El “Plan A” de Cornejo es respetar la ley vigente en la provincia y votar de manera separada los cargos provinciales de los nacionales. Pero los delegados libertarios ya bajaron el mensaje de que, para ellos, lo mejor sería ir todos juntos.
El mandatario provincial persigue un fin político noble detrás de esa determinación de mantener el desdoblamiento: aspira a plebiscitar su gestión. Pero hay también algunos temores ocultos detrás de eso, por caso, como es tratar de eludir con los libertarios la discusión por la repartija de los cargos electivos para la Legislatura. Existe, por qué no decirlo, un elemento que a Cornejo lo envalentona a dar esa pelea mano a mano en las urnas. Más allá de que su gestión transita por un momento crítico y que él mismo no logra generar expectativas fuertes, enfrente hoy no hay nadie con posibilidades firmes de disputarle una elección en la provincia.
Mientras estas definiciones electorales aguardan para marzo o abril, la escena política argentina se prepara para una semana de altísima intensidad por el escándalo de las cripto de Mieli, independientemente del silencio en el oficialismo en Mendoza. “Como provincia, estamos exentos de esta situación”, pateó la pelota afuera este domingo un ministro. Aunque aquí, podría volver otra vez una cita de Asís que refleja el espectáculo que se avecina. “Argentina es un país para comprar entradas”, dijo alguna vez. Y no estaba muy equivocado.