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El futuro opositor no tiene margen para otra cosa que seguir con Cristina Fernández de Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof parecen obligados a seguir conviviendo por un año más, por lo menos. Esa unidad política, de romperse, los expone a una derrota catastrófica para ambos.

El peronismo kirchnerista renovador que siempre está a punto de experimentar un nuevo "big bang" y dispersarse en dos o tres porciones políticas de más o menos similares proporciones, o verse obligado a volver a juntarse, guardarse los rencores, reproches, tragar saliva y esperar una nueva oportunidad para declarar el divorcio final.

Los números que se conocieron en la primera semana de Enero son catastróficos para lo que aún se mantiene como Unión por la Patria y son más que optimistas para el mundo libertario, que pusiera a quien pusiera como candidato para las próximas elecciones legislativas ganaría con o sin el apoyo del PRO y las viudas de Juntos por el Cambio.

Como en el barrio, donde los compadritos amenazaban con pelearse pero antes decían "agarrame que lo mato", los distintos sectores que componen el oficialismo provincial ahora prefieren medir sus palabras y sus actos.

Asumiendo el rol y los tonos de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, un conocedor de la mayoría de los actores involucrados relató: "Esto empieza con un par de pedidos de reunión de Cristina y Axel. Como ella está enojada por los desplantes de él, lo invita un jueves, se lo suspende. Luego un viernes, y también lo levantará. Lo llevará así hasta que un día le dice que lo pone a Carlos 'Carli' Bianco como su segundo en la lista de diputados nacionales, donde ella va a encabezar, y así dicen que ya está la unidad. Tercera irá Malena (Galmarini) y para el resto le darán un lugar".

La escena se da en el corredor oeste del Gran Buenos Aires, a pesar que todos los interesados están en algún partido de la costa atlántica. Pinamar, Costa Esmeralda y Mar del Plata son los lugares elegidos. Luis Barrionuevo, repuesto ya del achaque que lo tuvo a mal traer, tiene agenda tomada hasta bien entrado febrero. Lugar para recibir a intendentes, legisladores y gremialistas no le falta. Pero él no quiere participar de una unidad que lo deje a él y a sus amigos sin nada, tal cual lo dijo el fin de semana Andrés Rodríguez, de UPCN. 

Lo que es el kirchnerismo, sumado a los aliados del Frente Renovador y los partidos de centro izquierda que no tienen un lugar donde acudir, ronda el 37% de los votos en la provincia de Buenos Aires. Termina siendo similar a lo que en los peores momentos sacó Cristina Fernández de Kirchner o sus candidatos, ya sea con Unidad Ciudadana, en 2017, o con el Frente de Todos y el peor Alberto Fernández, en 2021. "¿Cuánto peor nos puede ir?", se preguntan con una mínima luz de esperanza.

Justamente "Esperanza" surgió de la nube de palabras que propone todos los meses Jorge Giacobbe cuando realiza su encuesta mensual y pregunta a la sociedad sobre algo o alguien, en este caso, sobre el futuro del país. Al consultar por Javier Milei, sobresalió "Loco", pero parecería en términos positivos. 

La mesa está servida.

Axel Kicillof vivió en carne propia lo que podría pasarle durante el resto del año. Una Legislatura anarquizada por la dispersión opositora y por la postura obstruccionista de los propios aliados incapaz de aprobar nada, ni lo mínimo ni lo máximo. Además, el gobernador no tiene certezas si desdoblar las elecciones le significaría un acto de audacia o un suicidio, por cuanto los resultados podrían ser un oficialismo provincial divididos en dos o tres y sin ningún ganador nítido.

"Una vez que acuerde con Axel, a quien casi lo va a ignorar pero le hará sentir que es su candidato, después hará un llamado a cada uno de los que están afuera para volverlos a hacer entrar. Seguro empieza con Ferra (Jorge Ferraresi), luego con (Mario) Secco y después acomodará a todo el resto. Hasta (Juan) Grabois estará dentro", aseguró la misma fuente y con el mismo tono que, supuestamente, hablaría la dos veces presidenta de la Nación.

Unión por la Patria debe enterrar, o tragarse, cada uno pondrá el término adecuado o que prefiera utilizar, las extremas diferencias internas y las culpas repartidas oportunamente. El nuevo llamado realizado por el presidente al PRO para que "juntos desterremos al kirchnerismo" está dirigido nítidamente para el ámbito del a provincia de Buenos Aires.

"Sería bueno que armemos una interna como la gente y contener a todos. Eso fue lo que se intentó desde un inicio pero luego todo se desmadró. Cada uno iba a armar por su lado, pero ahora ni se pueden ver", argumentó un peronista que sabe que si el kirchnerismo arregla con Kicillof su participación podría ser decorativo o, directamente, nulo.