Los casinos virtuales crecen sin control y peligran los bingos tradicionales
Hace unos días, este cronista le consultó a un viejo conocido en el Instituto Provincial de Lotería y Casinos bonaerense sobre la existencia de un casino virtual en Ezeiza ante la presunción de que esté funcionando de manera ilegal. “Nos juntamos y te cuento”, dijo luego de un largo comentario que excedía el entendimiento de este neófito en la materia.
A la par, en los juzgados porteños y de la provincia de Buenos Aires aparecen apelaciones y explicaciones de los operadores manifestándose "inocentes" de los cargos acusatorios en su contra por armar sistemas engañosos que niños, adolescentes y adultos utilizan y luego quedan atrapados.
“El Instituto tal cual está estructurado no sirve para atender a las nuevas plataformas por las cuales la gente quiere entretenerse” y advierte que mientras se sigue tarifando un 34% las explotaciones de tragamonedas en los tradicionales bingos, donde es necesario una cierta cantidad de personal indispensable, el juego virtual, “verdaderos streamings modernos”, con cuatro o cinco personas que hacen de croupiers, mueven un montón de dinero similar pero solo abona el 10% de canon o impuestos.
“Dentro de muy poco tiempo, no sé cuánto, las casas de bingo y los casinos tal cual las conocemos van a ir cerrando porque el negocio va a cambiar dramáticamente”, advirtió el viejo empleado de Loterías que tuvo un paso fugaz hace veinte años. “Hoy se apuesta a todo. Desde un programa de televisión como Gran Hermano o Bake off hasta lo que te imagines”, agregó.
El Instituto Provincial de Loterías y Casinos hoy está conducido por Gonzalo Atanasof, propuesto para el cargo por un múltiple acuerdo del que participaron el jefe de todo el sistema, Martín Insaurralde, Carlos “Carli” Bianco y el intendente de La Plata, Julio Alak. Si bien en principio se creía que iba a observarse un cambio dramático en la estructura del Instituto producto de los escándalos que se conocieron al final de la gestión de Omar Galdurralde, actual concejal de Lomas de Zamora, todo transcurrió como si no hubiera habido novedades ni negociaciones muy complicadas en torno a varias casas de juego provinciales.
El año pasado de las cadenas que maneja el sistema, CODERE, había sufrido el cierre de varias de sus casas y algunos de los operadores pretendían quedarse con uno de las sedes más lucrativas, la de San Martín, que fue la que más tiempo estuvo sin funcionar. Finalmente, no hubo ninguna modificación en la concesión porque apareció el escándalo de El Bandido y el yate en el Mediterráneo.
Oficialmente hay siete empresas habilitadas para administrar las apuestas on line de todos los niveles. Ofrecen dinero para iniciar el juego y así captar los futuros ludópatas. A su vez, estas firmas, la mayoría con relaciones directas con los viejos arquitectos del juego local, le adquieren el soft las empresas que generan contenidos para ser utilizados en diferentes formatos, inclusive los que no están relacionados con el juego. La legislación vigente y las normativas internas del Instituto no tienen manera de actuar sobre ellos por lo rápido que fue el avance de las tecnologías.
El vacío legal es inconmensurable. “No hay manera de controlar esas cosas ni tampoco saber si luego se replican esos contenidos de la misma manera que antes lo hacían los que vendían CD Truchos. No hay ninguna herramienta que limite eso”, advierte un especialista que trabaja en una de las casas que posee licencias. “Entonces, es ahí donde aparece el sistema ilegal”, que para la fuente nace de los mismos operadores habilitados, pero a través de una copia idéntica del original.
Los “casinos virtuales” es una nueva modalidad que ya está siendo implementada en los bingos de Ezeiza y Moreno. Evolution y Bombay y posiblemente, dentro de poco tiempo, esta dinámica se expandirá en todas las casas de apuestas del país, no solo las de la Provincia de Buenos Aires. Estas casas de apuestas se arman con un sistema similar al streaming con las que se construyen contenidos para otras actividades y solo necesita de un espacio en el que hay una determinada cantidad de personas físicas pero jugando contra pantallas en las que aparecen los que están apostando.
“¡Es re loco!” exclama un habitual asistente al bingo de Moreno. “Estás ahí, pero no podes entrar. Es sólo virtual”. Al lado de ese salón están los otros que sí, efectivamente, reciben humanos personalmente. https://www.mdzol.com/sociedad/2024/5/19/el-desconocido-mundo-detras-de-algunos-juegos-online-todo-por-dinero-428720.html
Estas autorizaciones, como todas, se realizan a simple presentación del interesado y por una nota firmada por los directores del Instituto. No necesita de la mayoría del mismo o de otras áreas que también deberían complementar la aprobación.
Las diferencias entre las actividades clandestinas con las oficiales es la posibilidad de recupero que tienen los usuarios del dinero utilizado. Mientras que las primeras advierten que deben superar un tope sino ese monto queda como “crédito” para la próxima partida, en los no legales la devolución es inmediata. "Pero la gente va a la ilegal no por eso, sino porque ahí se anotan y empiezan a jugar. En la legal tenés que esperar tres días porque se hacen todos los cruces biométricos de las personas, desde el rostro hasta el DNI".
Comparado, "esto es similar a lo que viene sucediendo con los taxis y remises contra las plataformas como Úber o lo que le sucedió antes a los martilleros contra las franquicias", explicó un conocedor de todas las transformaciones que se dieron en los últimos treinta años en el rubro del juego.
“Ahí también podemos actuar, en el seguimiento de la billetera virtual. Lo único que se le pide a los operadores es que tengan una cuenta en el Banco Provincia, pero no existe ningún convenio con las billeteras virtuales que utilizan los que ingresan al sistema, ya sean bancarias u otras ya expandidas y que tienen tanta o más cuentas activas”, explicó una empleada con gran experiencia.
Desde siempre el “azar” estuvo manipulado y en los tiempos que se transmitía a todo el país el sorteo de la Lotería o la Quiniela se hablaba de “bolas pesadas”, es decir, que caían con más frecuencias del bolillero que otras que tardaban más. Los levantadores de apuestas callejeros, “El antiguo puntero, que iba casa por casa levantando apuestas, tenía un capitalista que cubría la banca. Más de una vez, el monto a pagar era tal que éste debía huir o pagar luego de acuerdos que llevaban semanas o meses.
Ahora es todo más sofisticado y los software están programados para que la persona que ingresa quede atrapada con la falsa promesa del premio mayor, algunas “chirolas” que le conceden o sugiriéndole que tal o cual camino sería más provechoso. Aquí también está la “bola pesada” y el sistema incide directamente sobre el que quiere que gane o quien no. Al estar registrado, se puede producir un nuevo negocio de fraude permitiendo que tal o cual se haga millonario a cambio de devolver parte de ese éxito frente a una pantalla.


