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"Este es el día fundacional del kicillofismo", se entusiasman los intendentes

Ante unos cuarenta intendentes, varios del conurbano y muchos del interior, Axel Kicillof fue concreto en la idea de armar un proyecto político que lo tenga al frente. No habló de nuevas canciones.

“Hoy nació el kicillofismo” dijo, entusiasmado, uno de los intendentes que más quiere que se emancipe de Cristina Fernández de Kirchner. Esa impresión la tuvieron muchos de los casi cuarenta jefes comunales que se juntaron en Villa Gesell, en la que Axel Kicillof pidió “trabajar para ampliar todo lo posible el espacio” y “defender los intereses de la Provincia de Buenos Aires y nuestros municipios”.

En un extenso encuentro, la mayoría de los presentes instó sobre la conveniencia de adelantar las elecciones provinciales aunque las dudas están centradas en si ese desdoblamiento debe realizarse con o sin PASO. Los primeros comentarios surgidos desde adentro de la reunión daban a entender que era un hecho ambas cosas pero después todos los protagonistas lo relativizaron como que “esa discusión estuvo en el aire”.

Si bien no hubo ninguna precisión, a priori, el gobernador y los intendentes denominan "desdoblar" a la realización de una primaria abierta entre kicillofistas contra La Cámpora, pero la elección sería en octubre, el mismo día de la elección nacional, en dos cuartos oscuros diferentes. Si las PASO nacionales se suspenden, algunos analizan votar el mismo día que lo hagan en CABA. 

Ausentes todos los funcionarios e intendentes que responden a Máximo Kirchner y a Sergio Massa, el hotel Intersur fue el lugar elegido para el debate, que arrancó con un extenso informe del gobernador sobre la situación económica bonaerense, lo gravoso que son las políticas nacionales para la economía y destacó que ese era la principal razón para construir un frente electoral “lo más amplio posible” para enfrentar al gobierno de Javier Milei.

Si bien algunos plantean el nacimiento de una nueva corriente interna, cerca del gobernador no creen que “esta sea la era del palo y el garrote” sino que lo nuevo es mucho más horizontal y colectivo. En un momento, Kicillof pidió por un presupuesto y recursos. Seguramente la presión para que en marzo esto se apruebe empezó a partir de hoy. Quienes hablaron con MDZ resaltaron lo mismo: "Pasan los meses y, a pesar de las presiones que reciben, sigue habiendo cuarenta", coincidieron. La cifra no solo no es real sino que, al parecer, puede crecer.

Para Cristina Fernández de Kirchner, mucho de lo que se habló hoy en Gesell perjudica al propio gobernador. Ella observa que, si se discuten los temas provinciales en las próximas elecciones bonaerenses, “la inseguridad estará al tope de los reclamos” y eso, según la ex presidenta, disminuirá las chances de victoria de Unión por la Patria.

Máximo Kirchner no repara en este tipo de encuentros. Su idea es ir hasta el final con la reconstrucción de un kirchnerismo cada vez más flaco. Hace algunos meses el hijo de los dos presidentes realizó un acto en el club Atenas de La Plata donde anunció el Volver a Armar. Con sus referentes distritales amenaza a las autoridades constituidas del mismo partido pero es el que menos miedo a perder parece tener. Sin PASO que dirima ganadores o perdedores, la ruptura está a la vuelta de la esquina. 

De frente a los intendentes, Axel lanzó su campaña provincial.

Todos se preguntan qué hará Sergio Massa y su Frente Renovador. Si bien siempre amenaza con la idea de ir solo o con un frente electoral por fuera del peronismo kirchnerista, y hasta lo ponen cerca de un nuevo esquema de centro con radicales y peronistas independientes, todo hace indicar que terminará laudando para donde más le convenga, pero no muy lejos de Kicillof o de CFK. Por eso insiste con la unidad hasta que duela. En este último caso, "la lapicera" la tiene la familia Kirchner, tanto madre como hijo y eso también limita a los kicillofistas las ganas de acordar.

Mientras la mayoría de los jefes comunales se reunían y degustaban un bandejeo de pizas y empanadas, en Escobar, Ariel Sujarchuk fue el anfitrión de una nueva juntada con su par de Tigre, Julio Zamora, el exministro Juan Zabaleta,el intendente Guillermo Britos, de Chivilcoy, el exintendente Pablo Bruera, de La Plata,  el referente de Ricardo Quintela, Gustavo Aguilera y unos cuarenta dirigentes provinciales de la primera y tercera sección electoral, entre ellos un funcionario de extrema confianza de Fernando Grey.

Este grupo fue generando confianza entre sí a pesar de que todos saben que algunos tienen más o menos para perder. Los dos intendentes, Sujarchuk y Zamora, inclusive, no tienen la misma relación con el peronismo kirchnerista. Mientras el primero es miembro del partido que conduce Cristina y se saca fotos con Ricardo Quintela, por ejemplo, el de Tigre ve cómo Kicillof no deja de nombrar funcionarios cercanos a su amigo – enemigo local, Massa. Zamora cree que el futuro está fuera del peronismo tradicional, recreando un nuevo Frente parecido al que integró en 2013.

La mayoría de los integrantes de Unión por la Patria que quiere deshacerse del tutelaje de Cristina Fernández de Kirchner duda de todo. Del desdoblamiento, de la pelea y hasta de la unidad. Los interrogantes surgen de su propio electorado. “A diferencia del 2019, cuando gobernaba Macri y todos nos pedían que nos juntáramos, ahora no nos dicen nada… Es más. Nos dicen que hay que tenerle paciencia a este loco”, por Javier Milei.

En un subsuelo de un municipio cercano a CABA, camino al estacionamiento, este concejal, que habla con muchos dirigentes nacionales y provinciales, observa un cambio de clima en su propio electorado. “Y nosotros no tenemos nada para decirle”, se enoja mientras busca una respuesta a su problema nodal. “¿Sabés adonde m… dejé estacionado el auto?”.