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Kicillof se aparta de sus prejuicios y vuelve a hacerle un guiño a un aliado estratégico

Lejos de poder aglutinar lo que no está hoy dentro del kirchnerismo, Axel Kicillof tuvo un gesto en favor de Sergio Massa, que aún cree que no lo tienen en cuenta como debe. Más cerca de cara al 2025.
Axel Kicillof y un gesto con Massa. Foto: Prensa Gobierno de la Provincia de Buenos Aires
Axel Kicillof y un gesto con Massa. Foto: Prensa Gobierno de la Provincia de Buenos Aires

El Banco Provincia empieza a ser, para Axel Kicillof, el ámbito elegido para darle una respuesta política a su propio proyecto presidencial o a los aliados que tardan en ser considerados como tal.

Al inicio de esta semana se conoció el nombramiento de un antiguo amigo personal del gobernador, con el que compartió más de un ámbito laboral, como lo es el chaqueño Jorge Capitanich. El exjefe de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner fue nombrado al frente del Centro de Estudios Federales del Banco Provincia, organismo que no existía como tal porque, tal cual describió un exfuncionario bonaerense, “no sabía que teníamos un banco federal”.

Esta semana, luego de meses de frialdad y tras haber fracasado el ingreso de Malena Galmarini como presidenta del Banco Provincia, una aliada directa de ella y de Sergio Massa, Micaela Ferraro, fue designada como presidenta de la Fundación Banco Provincia.

El organismo, que tuvo como estrella a Karina Rabolini, la exmujer de Daniel Scioli, en esta última etapa estaba conducido por una de las personas de mayor confianza de Kicillof, Agustina Vila. Que le haya dado el lugar a la exconcejal de Tigre es todo un gesto - entienden de las dos partes - aunque para Massa nada tiene compensación porque gracias a su espectacular elección de la primera vuelta, “muchos son intendentes y el propio Axel hizo la elección que hizo”.

Seguramente, esta designación no ha gustado nada en la localidad que conduce Julio Zamora. Si bien ambos, Massa y el intendente, dejaron trascender que han recobrado el diálogo y los almuerzos o cenas son más que frecuentes, el exjefe comunal, en cada oportunidad que fue llamado o convocado, les dejó en claro al gobernador o a sus ministros, cuál era el rol que podía tener en un proyecto donde no es convocado.

Massa, igualmente, insiste con el armado de una mesa de conducción que no aparece.

“Todos mis colegas tienen funcionarios trabajando en Provincia. Yo nada. Massa tiene un montón también y yo… Nada”, solía explicar Zamora. Ninguno de los nombramientos provinciales, sin embargo, tenía residencia en su municipio. Lo de Ferraro rompería con esa lógica y ya sí puede ser interpretado como un mensaje directo en su contra.

En este marco de reencuentro político, luego que el gobernador veía que Massa trabajaba en tándem con Máximo Kirchner y ambos conspiraban o presionaban contra su decisión final, Kicillof y el líder del Frente Renovador también empezaron a analizar otra actualización del acuerdo entre los dos. Es que Jorge D´Onofrio, el actual ministro de Transporte, parece haber caído en desgracia luego de las denuncias en su contra por su supuesta relación con algunos tribunales de faltas de la Provincia.

El excandidato a presidente de la Nación ya tomó la decisión de designar un reemplazante, consensuando todo con Kicillof. Mientras se define esta situación, también se van tomando otras decisiones en otro ámbito donde existen siempre tensiones y se rompieron viejas tradiciones políticas, como los pactos preexistentes.

Luego de haber sido puesto en tela de juicio el acuerdo al que llegaron cuando se designaron las autoridades de la Cámara de Diputados de la Provincia entre Martín Insaurralde, Máximo y Massa, unas declaraciones del actual presidente, Alejandro Dichiara, pusieron todo en tensión.

Hace algunos meses, el legislador había dicho que “no sé si el año que viene debe darse el relevo de autoridades”. Es que estaba todo acordado para que un massista como Alexis Guerrera, exministro de Transporte, asumiera cuando terminara el primer año de gestión. Inclusive, declaraciones periodísticas conocidas esta semana en un medio de La Plata insistieron que no había nada definido. Un par de llamadas entre los jefes involucrados resolvieron que, a partir de marzo del año próximo, Guerrera será presidente.

Es que si no hay acuerdos, hay proyectos que pueden volar por el aire. La vuelta de la reelección de los intendentes es una, como el freno a la boleta única en papel, algo que para nada quiere el peronismo kirchnerista renovador, siempre apegado a defender los partidos políticos antes que “romperlos todos y que nos transformemos en partidos vecinales o, directamente, individualidades sin ningún tipo de responsabilidades colectivas”, como dejaron trascender en el oficialismo bonaerense.

El interrogante ahora sería cuándo tratarán el proyecto de ley para interpretar, nuevamente, si los intendentes y legisladores provinciales pueden tener una nueva reelección. Es tan confusa la ley original que se realizó para poder ser revisada. Todo insólito, teniendo en cuenta que para el cargo de gobernador no hay dudas. Son dos mandatos y a la casa.