Mendoza se prepara para un verano caliente, tras 13 años de crisis y caída
Desde el año 2010 pasaron 4 gobernadores y van 5 gobiernos. Muchos proyectos personales y políticos exitosos, pero una realidad general que se agudiza: Mendoza se achica, se empobrece y la riqueza que genera no alcanza para todos. Es más: es la provincia donde más creció la cantidad de familias que no tienen para comer y, también, donde más personas son pobres a pesar de tener trabajo. De hecho, 4 de cada 10 trabajadores viven en condiciones de pobreza. Los conceptos son redundantes, pero aparecen nuevos datos, de fuentes diversas, que ratifican ese camino descendente que genera desasosiego. Mendoza no alcanza para todos los mendocinos.
La Universidad Católica Argentina presentó el Diagnóstico Socioeconómico de la Región Cuyo, donde se analiza qué pasó a nivel productivo y social en la provincia y la región durante los últimos 13 años. Más de una década, en la que Mendoza estuvo lejos de ganar. Los datos son relevantes y compatibles con todas las mediciones oficiales; pero tienen el valor agregado de entrar en detalles de la vida cotidiana y también en algunas de las causas. El informe fue presentado por Agustín Salvia. Y no hubo nadie del Gobierno provincial para escuchar ese diagnóstico, que está disponible. Hay cierta reticencia a escuchar datos que no le son ni favorables, ni de producción propia al sector político que gobierna la provincia desde 2015. La convocatoria, en la que estuvo el arzobispo Marcelo Colombo, coincidió también con las palabras del papa Francisco, que cuestionó la política del Gobierno nacional. Colombo es un arzobispo que coincide con las miradas del Papa, sobre todo en lo referente a la crisis social que vive el país.
En el Gobierno hay un efecto particular. El ninguneo a los datos es acompañado en privado por el reconocimiento de que la situación es grave y genera un clima de tensión difícil de contrarrestar. Allí, por ejemplo, encuentran parte de las causas a la situación de violencia que se vive y que anticipa, según la visión oficial, un verano complejo desde el punto de vista de la seguridad y la paz social. Por eso buscan acciones operativas desde la contención del problema, pero enajenados y exculpándose de las causas.
En contexto
Analizar los datos desde el 2010 en adelante tiene la ventaja temporal del número redondo, pero en lo político toma mal a los procesos, pues el punto de inicio se da en la mitad de un gobierno. Como sea, desde entonces a hoy pasaron por el sillón de San Martín Celso Jaque, Francisco Pérez, Alfredo Cornejo, Rodolfo Suarez y, lo inédito hasta ahora, nuevamente Alfredo Cornejo. En el mismo plano político no se puede obviar las relaciones con los gobierno nacionales, que siembre fueron de fidelidad y sometimiento, salvo en el período de Suarez.
El deterioro de la economía y la calidad de vida no se detuvo con ninguno de los gobiernos, más allá de los matices y la forma de gestionar los servicios que presta el Estado (que sí difieren de una gestión a la otra). En los 13 años que analizó la UCA, la riqueza de Mendoza se redujo más de un 2%. Pero a sus habitantes le fue aún peor: la caída en la economía familiar y personal fue de más de un 14% en la década perdida. Para analizar de manera científica la realidad, se usaron unidades de medida objetivas, en este caso el “valor agregado bruto”. Mendoza es la provincia con mayor caída en lo general y lo personal. “A manera de balance, cabe destacar que el VAB per cápita regional cayó entre 2020 y 2023 en todas las provincias: en Mendoza (-14,6%), San Juan (-13,0%) y San Luis (-4,7%). En el total de la región la caída fue de 12,5%, más profunda que a nivel nacional (-5,3%)”, resume el informe de la UCA. Mendoza no logró recuperarse tras la pandemia, y el descenso de la economía desde el 2010 fue del 2,3%.
Los datos abundan: Mendoza es la provincia con mayor deterioro de las remuneraciones laborales de la región y también la que más cantidad de trabajadores pobres tiene: casi el 40%.
En el mismo período hay una coincidencia que tiene que ver con uno de los pilares de la matriz productiva de la provincia: el derrumbe de la actividad petrolera. La minería es el sector que más cayó en la producción de Mendoza. Allí está incluida la actividad petrolera. El derrumbe fue del 44% en 13 años. Coincide también con el inicio de la gestión provincial de esos recursos y con la decadencia de los yacimientos. Ese punto de quiebre fue brutal para la economía mendocina porque no hubo una actividad que reemplace el valor agregado que aportaba el petróleo.
Los gobiernos que pasaron desde 2010 en adelante no pudieron generar mejores condiciones para generar riqueza. Con las mimas reglas de juego nacionales, otras provincias tuvieron impactos más amenguados. Los datos más alarmantes son conocidos, pero al verlos con una perspectiva mayor, resaltan. En la provincia casi el 12% de la población no tiene los recursos económicos para comer. La indigencia creció más de 6 puntos, casi se duplicó en 13 años. “En Mendoza hubo un deterioro significativo de las condiciones de vida: entre 2010 y 2023, el porcentaje de personas indigentes aumentó 6,7 p.p”, indica el informe. Es la marginación extrema que detona, además, carencias estructurales: las familias que no pueden comer, difícilmente puedan tener condiciones de desarrollo; incluido allí la educación y la salud.

La exclusión incluye a las personas más vulnerables, pero ocurre otro fenómeno, la expulsión de personas con más recursos para enfrentar la crisis. Profesionales, técnicos, empresas que migran. "Estamos formando recursos humanos para otras provincias. Eso puede cambiar, pero hoy es así", explicó a MDZ un empresario metalúrgico.
Un verano complejo
Las condiciones sociales generan un germen de problemas complejos, según entienden en el Gobierno. Cuando asumió, Cornejo tenía en su hoja de ruta un alerta por el aumento de la conflictividad. Pero no se trata de “problemas en las calles”, sino en las familias, los barrios y una tendencia a la solución violenta de los conflictos.
Allí está el origen, entienden, del aumento de algunos delitos y también de los hechos de violencia. Y se acerca una época compleja.
La proyección que hacen en el despacho del Gobernador indica que puede ser un verano complicado. A la situación de violencia que ya se vive se le sumará un deterioro mayor en los tejidos internos de los barrios por la agudización de las dificultades para tener medios de vida que alcancen. En criollo; más pobreza y marginación.
En el corto plazo el Gobierno apuesta a la disuasión y a la reacción rápida ante los hechos. El Ministerio de Seguridad enfrente un problema estructural por la falta de recursos humanos. La cantidad de policías es la misma desde hace 15 años, con 10 mil personas. Y, como se ha dicho, cuestionan la reacción del Poder Judicial, aun cuando la mayoría de los decisores han sido nombrados bajo la órbita, decisión y visión del Gobierno. Desde el Procurador, el Presidente de la Corte, los gestores del fuero penal y más de la mitad de los jueces y fiscales fueron designados desde el 2015 en adelante y con la impronta cornejista.


