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Javier Milei tocó la misma melodía para presentar una novedad y se llevó un llamado de atención

El presidente apeló a la misma épica que en actos anteriores. Apuntó con mayor dureza al kirchnerismo y evitó dar precisiones sobre las prioridades del gasto. El número que le deja un sabor amargo.
Javier Milei se presentó en el Congreso para brindar un discurso político sobre el Presupuesto 2025. Foto: Presidencia
Javier Milei se presentó en el Congreso para brindar un discurso político sobre el Presupuesto 2025. Foto: Presidencia

Javier Milei tocó la misma melodía de siempre para presentar el Presupuesto 2025 en el Congreso. Esta vez, sin embargo, afinó con mayor dureza sus dardos contra el kirchnerismo y destacó lo que considera que son algunos logros de sus primeros nueve meses de gestión. A la partitura, sin embargo, le faltaron detalles claves que comenzaron a ser rápidamente apuntados por la oposición.

Por el tono y el contenido del discurso, estuvo claro que el objetivo de que Milei se haya presentado en el Congreso fue meramente político. Al igual que el 10 de diciembre cuando asumió, el 1 de marzo al abrir la sesiones ordinarias, o el 9 de julio al firmar el Pacto de Mayo en Tucumán, el Presidente apeló a la épica para dar pie al debate del proyecto de Presupuesto 2025.

Pero la épica de estar “viviendo un momento bisagra de la historia” entra con fórceps a la hora de hablar de un proyecto de presupuesto. El equilibrio fiscal es, sin dudas, el eje principal de la gestión libertaria, pero puede terminar teniendo un efecto neutro si los resultados no comienzan a verse en la economía diaria, tanto por baja de la inflación (el texto proyecta un ambicioso 18,3% para 2025) como por reactivación económica (prevén un crecimiento del PBI de 5%).

Lo novedoso del Presupuesto 2025 es la metodología que utilizó el Gobierno para armarlo. El propio Milei reconoció que no era necesaria su presencia, ya que hasta ahora siempre fue el ministro de Economía quien presentó los lineamientos, pero lo justificó en su rol de “economista” y en que se trata del texto “más radicalmente distinto” de la historia. 

En esencia, el único gasto que considera cierto para armar el Presupuesto 2025 es el de los intereses de la deuda. Esa cifra se la descuenta a la proyección de ingresos para saber el gasto restante y cómo dividirlo. Si al final la recaudación fue menor, el gasto “no prioritario” deberá ser menor. Si es mayor, en cambio, se utilizará el excedente para pagar deudas o bajar impuestos.

Fuera de esa explicación, desde sectores de la oposición salieron a los pocos minutos a criticar la falta de precisiones sobre cómo será ese gasto. Al discurso de Milei le faltó explicar qué será lo prioritario, qué pasará con cuestiones claves que vienen siendo centro de discusión en el parlamento. Jubilaciones o universidades, por ejemplo. Nada se habló tampoco de la obra pública, que suele ser clave en cualquier discusión de Presupuesto para conseguir votos de las provincias. 

Milei se limitó a recordar cuales son para él las tres cuestiones esenciales del Estado: estabilidad macroeconómica, relaciones exteriores y asegurar el imperio de la ley. 

En el plano político, no obstante, el Gobierno se quedó con varios recortes para viralizar en las redes sociales. Esta vez, Milei pareció apuntar más munición gruesa contra el kirchnerismo y no tanto contra “la casta”. Venía siendo uno de los pedidos de legisladores opositores con los que se reunió. El no generalizar. “Ustedes suman con dificultad”, “Vaya que ha hecho cosas estúpidas el kirchnerismo” o “no han aprendido nada”, fueron algunos de los misiles teledirigidos con la mirada hacia donde estaba sentada la decena de legisladores kirchneristas.

Esta vez, sin embargo, el balance a su equipo de comunicación, liderado por el asesor Santiago Caputo, lo va a dejar con un sabor amargo. El rating de los canales de aire se desplomó cuando comenzó la cadena nacional. Bajó 10 puntos el encendido en un par de minutos, demostrando que el público general no estaba para nada interesado en saber los lineamientos del presupuesto para el año próximo.

Es una llamada de atención para Milei y compañía. La gente podría estar cansándose de escuchar siempre la misma melodía. Las encuestas siguen mostrando que se mantiene la expectativa a futuro, que hay una mayoría con esperanza de que la situación cambie. Lo que no logran ver las encuestas es hasta dónde durará la paciencia.