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Nació un nuevo Javier Milei y construye su futuro sobre dos números mágicos

El Presidente empezó a inmiscuirse en las negociaciones políticas para mostrar su visión a los que nunca lo trataron en persona. La meta de inflación clave para el futuro.
Javier Milei tiene dos números claves en la cabeza. Uno ya avanzó, el otro no. Foto: Santiago Tagua/MDZ
Javier Milei tiene dos números claves en la cabeza. Uno ya avanzó, el otro no. Foto: Santiago Tagua/MDZ

-¿No me van a preguntar nada más?
Transcurrían unos 40 minutos de la reunión de Javier Milei con los diputados radicales disidentes cuando parecía estar diluyéndose el encuentro. El Presidente no dudó en abrirse al interrogatorio de cinco dirigentes políticos que nunca habían podido interactuar con él hasta ahora. Pero no fueron los únicos esta semana. 

El nuevo Javier Milei que nació en la Casa Rosada es hijo de la necesidad. En las últimas semanas se comenzó a hablar de que era perentorio que sea el propio Presidente el que diera la cara en encuentros políticos con potenciales aliados. Se acabó el tiempo de los interlocutores que prometen cosas pero que después terminan en saco roto cuando llegan hasta el “triángulo de hierro” que integran los hermanos Milei y Santiago Caputo.

Todo surgió con el armado de una mesa política por fuera de las reuniones semanales de gabinete de ministros. El Gobierno sentó en una mesa reducida junto al triángulo a Guillermo Francos, Manuel Adorni, Patricia Bullrich y Martín Menem. Allí se decidió que era necesario empezar a trabajar de otra manera los vínculos políticos habida cuenta de una acumulación de derrotas que estaba teniendo el oficialismo en el Congreso con un número que empezaba genera escalofríos: el de los dos tercios en la Cámara de Diputados.

El primer paso fue sentarse con el PRO y con otros bloques de los más cercanos primero. Antes de cerrar todos los acuerdos había que poder afinar el diálogo con los aliados naturales. Empezó con las cenas de Milei con Macri en Olivos, pero después eso había que llevarlo al plano práctico y ver cómo hacer para trabajar de manera mancomunada y fortalecer un núcleo parlamentario que semanas anteriores había votado de manera separada. Al de La Libertad Avanza y el PRO se sumaba el bloque del MID, que lidera Oscar Zago, quien había sido el primer presidente del bloque libertario. La conversación interna fue que Milei tenía que ser quien lo recibiera, para que volviera “por la puerta grande”. “La manera de que vuelva a trabajar en conjunto es que se siente con Milei”, decían en Diputados.

La última de esas reuniones fue con los jefes de bloque de la oposición dialoguista del Senado. Milei no les pidió nada en concreto, solo se explayó en cuestiones económicas y habló de los beneficios que ya está viendo por el déficit cero. Un senador de los presentes definió que “el objetivo del encuentro fue establecer canales de diálogo en materia legislativa”.

Esta semana, Milei recibió a los jefes de los bloques dialoguistas del Senado. Foto: Presidencia.

En esa reunión incluso aparecieron críticas de senadores por los dardos venenosos que el Presidente le suele dedicar a la casta. “Nos mete a todos en la misma bolsa”, le dijeron, sin tutearlo. A Milei no le quedó otra que pedir disculpas, como buen político, y lo justificó con un “me nace plantearlo de esa manera”. Versión Milei de “soy lo que soy”.

A la caza de radicales

En el marco de la mesa política es que Bullrich planteó la necesidad de sumar a un grupo de radicales que estaban dispuestos a acompañar. Pero, al igual que con Zago, era necesario que el gesto sea fuerte. Milei no dudó y se mostró dispuesto a recibirlos. Solo restaba poner la fecha.

La idea de un acercamiento venía siendo barajada hacía tiempo. Los protagonistas ya habían armado una “liga del norte” dentro del bloque radical. Tenían que alinearse los planetas. El tucumano Mariano Campero venía conversando con Damián Arabia, vínculo que se fortaleció cuando éste era el armador de Bullrich en la campaña. Luis Picat hablaba con Martín Menem. 

Milei junto a los 5 diputados disidentes del PRO. Foto: Presidencia.

Rodrigo De Loredo, jefe del bloque, se comenta que estaba al tanto de las negociaciones, pero siempre buscando hacer equilibrio. A último momento habría intentado evitar que se concretara la reunión, planteando que no era el momento oportuno. Ahora tiene que trabajar para mantener unido un bloque que está completamente roto.

“La liga del norte” pasaron a llamarla “la liga del interior”. Pablo Cervi es neuquino. En la sesión ya empezaron a contar 6, con la santacruceña Roxana Reyes también desmarcándose y absteniéndose. Y en el bloque reconocen que ya serían 7: lo cuentan integrándose a ese grupo al catamarqueño Francisco Monti. Esta semana votó por la insistencia al veto, pero con un discurso que llegó a hablar de “ánimos destituyentes” en algunos sectores de la oposición. Aseguran que juró que era la última vez que votaba con ellos.

El número mágico 1

Con el ya confirmado veto a la ley de financiamiento universitario se vendrá una nueva prueba de fuego cuando la oposición busque insistir con la iniciativa. En la votación de los jubilados llegaron a ser 87, pero ese número incluso podría incrementarse.

El número mágico con el que se trabajaba en la mesa política era el de 86. Con esa cantidad de diputados sentados, la oposición nunca puede llegar a los 172 diputados que se necesitan para los dos tercios si están todos presentes. En una de las conversaciones previas a este armado, un diputado le preguntó a otro cuánto les faltaba para llegar a los 86. “Cuatro o cinco, ponele”, le detalló. “Los vamos a tener”, le respondió entusiasmado.

La proximidad de los dos tercios en ambas cámaras, sobre todo en Diputados, encendieron alarmas. No solo por la idea del juicio político que algunos empezaron a tirar. En ese punto hay opositores dialoguistas que no se anotan. Radicales, lilitos, y en el bloque de Miguel Pichetto, por ejemplo, no tienen la idea de un juicio político en la mesa.

El verdadero temor viene por otro lado: los mercados. Tal como pasó con el gobierno Mauricio Macri, con Javier Milei también está el mundo del establishment, el empresariado, esperando para invertir que las medidas que toma el Gobierno puedan ser estables en el tiempo. Esa es la principal duda con Milei. Confían en la política que está llevando adelante pero a la hora de enterrar la plata, salvo lo que sea a través del RIGI que ya les da estabilidad, están esperando a ver qué es lo que pasa políticamente. Por eso, con solo pensar que cualquier decreto que salga del Poder Ejecutivo puede ser volteado por el Congreso y que el Poder Legislativo puede votar cosas que impactan en el programa fiscal y luego evitar un veto, los temores se acrecientan. 

El tablero marcó el miércoles que el Gobierno apenas superó el número mágico de 86. Foto: Juan Mateo Aberastain.

Ya está claro que el bicho político Javier Milei no tiene ningún tipo de reparo en utilizar el veto, incluso pagando costos políticos altos. Pero si en la Cámara de Diputados se consolidaban dos tercios para insistir todo el programa económico empieza tambalear. 

Por eso, el número mágico de 86 es mucho más que un triunfo reducido a la temática de la movilidad jubilatoria. Haber podido consolidar el bloque es una señal que celebra el Gobierno porque empieza a dar un granito más de certidumbre política, algo que incluso lo celebraron los mercados al día siguiente de la sesión.

Está claro que los vaivenes políticos van a seguir para Javier Milei y que las derrotas seguramente se repitan, pero lo que necesita Milei es que sus vetos, al menos, sean respetados.

Para radicales y macristas esta decisión no está exenta de dudas por los miedos que genera Javier Milei. Lo grafica un dirigente del PRO del Conurbano: “Milei es un elemento del cambio. Pese a las cosas que no gustan, el balance es positivo”.

El desafío hacia adelante es poder consolidar ese número y que no aparezcan temas de debate que hagan temblar esa balsa de flotación que significó el bloque de 87. Un conocedor de la política parlamentaria abre un interrogante ante cada debate y dice: “La política argentina tiene un componente de labilidad que crece a diario”.

El número mágico 2

Hay hoy dos flancos débiles para Milei. Uno es político y el otro, económico. En la reunión con los radicales disidentes (o radicales L, o radicales libertarios) ante la apertura de Milei a más preguntas, una de las primeras surgió por parte de Campero. “¿Cuándo vamos a salir del cepo?”, indagó.

Fiel a su estilo, el Presidente se puso en rol de profesor de economía y empezó a dar sus explicaciones. El número mágico para salir del cepo es el 2%. Dice Milei que necesita la inflación corriendo a ese nivel mensual para que esté equilibrada con el crawling peg para recién ahí salir del cepo.

Justo dos días después de esa reunión, el Indec dió a conocer la cifra de inflación para agosto, que lo único que reflejó es que esa posibilidad de llegar al 2% se sigue estirando. El 4,2%, en ese sentido, no solamente dolió porque tiró para arriba el número de julio, sino porque empieza a generar algún tipo de preocupación sobre cuándo se podrá finalmente llegar a ese número mágico que permita salir el cepo.

El número de 4,2% de inflación en abril no lo celebra Luis Caputo. Foto: NA.

Por más que el FMI haya dado una señal clara, de buena sintonía, corriendo a Rodrigo Valdés de las negociaciones con la Argentina, desde el organismo tienen bien claro que cualquier acuerdo al que se pueda llegar debe ser con devaluación o salida del cepo.

Según las consultoras que miden la inflación semana a semana, septiembre le puede dar de nuevo noticias positivas al gobierno. La estimación incipiente, con todavía medio mes por delante, es que se rompería la barrera del 4% y no se descarta que incluso quede cerca del 3,5%. Por las dudas, el propio Milei, pero también Federico Sturzenegger y otros, empezaron a recordar la frase del Presidente de que el programa monetario tiene un rezago de entre 12 y 18 meses para impactar. Hay que ver si hay apoyo político tras tanto tiempo.

La otra pregunta que surgió se la transmitió Picat, que es empresario agrícola. Fue directo a saber cuándo van a bajar las retenciones. La respuesta fue que a medida que se vaya consolidando el superávit fiscal se irán bajando impuestos, aunque advirtió que retenciones no sería el primero en la lista.

Esta noche, cuando Milei hable ante la asamblea legislativa por cadena nacional para presentar el Presupuesto 2025, se espera que haya una cláusula vinculada a gastos y recaudación que establezca cómo se ajustarán las partidas (si baja la recaudación) sino que también de lugar a rebajas impositivas (si sube).

El ancla fiscal es la clave del programa económico de Javier Milei y no tiene forma de moverse de allí. De hecho los números vienen mostrando el esfuerzo realizado: cuando se inició el período kirchnerista el gasto público representaba el 24% del PBI y terminó la gestión de Alberto Fernández representando el 40%. Hoy ese número bajó al 32%.

Después de su discurso del 1 de marzo, Milei vuelve hoy al Congreso para presentar el Presupuesto 2025. Foto: Prensa Diputados.

Esa considerable baja, que se especula con que seguirá en los próximos años, un intendente cercano al oficialismo lo gráfica de una manera especial: “En términos de gasto público, lo que se hizo es eliminar al kirchnerismo”.

Cuando se firmó el Pacto de Mayo uno de los puntos estaba referido al gasto público. Milei dejó en claro que su iniciativa es que llegue de nuevo al 25%. El problema es que gran parte del crecimiento del gasto público tuvo que ver con una decisión que hoy es muy difícil dar marcha atrás, que es el de las jubilaciones. El gobierno de Néstor Kirchner no solamente aumentó el gasto estatizando el régimen provisional, sino también ampliando de una manera, para muchos irresponsable, las jubilaciones con moratorias de gente que nunca aportó lo suficiente para recibir la jubilación.

Con su discurso ante el Congreso esta noche, Milei insistirá con plantear el déficit cero como una clave del futuro del país. Y probablemente termine chocando nuevamente con la oposición, sin dar respuestas claras a cómo se financiarán los principales reclamos que tienen. “Milei le saca la comida de la boca a la madre para cumplir con el equilibrio fiscal”, define un hombre que lo conoce. La lógica sigue siendo la misma: no hay plata, aunque haya números mágicos.