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El plan para buscar cobre en Mendoza avanza, pero le ponen fuertes condicionamientos

El Distrito Minero Malargüe avanza. Hubo aval en la Audiencia Pública pero surgen dudas y habrá condicionamientos. El impuesto municipal, la antena espacial, agua, glaciares y pobladores.
Imagen referencial.

Imagen referencial.

Las camionetas mineras, las mulas en las que monten los geólogos y hasta los helicópteros que se puedan usar para explorar lo que será el Malargüe Distrito Minero Occidental tendrán que tener el GPS afilado. Aunque la extensión del Distrito es gigante, el terreno a explorar tendrá un laberinto de paredes invisibles: las restricciones que tendrán para avanzar por la presencia de pozos petroleros, glaciares, zonas intangibles de áreas naturales protegidas y presencia de pobladores. Es un escenario bastante distinto al presentado por el plan oficial que menciona que no hay competencia en el lugar. No hay densidad de población, pero sí riquezas y actividades diversas.

Esa tensión, que puede convertirse en convivencia, está plasmada en los informes sectoriales de organismos científicos, técnicos y también del Gobierno que opinaron sobre el Informe de Impacto Ambiental presentado por Impulsa Mendoza en nombre de 34 proyectos de exploración minera. Se trata del plan “masivo” que se busca ejecutar en Mendoza y que ayer dio un pazo político clave: la audiencia pública realizada en Malargüe transcurrió sin sobresaltos, con opiniones diversas, con apuesta a la emocionalidad más que a los datos y sin incidentes. El plan de exploración va camino a aprobarse en la Legislatura, pero será una sanción con muchos condicionamientos.

A diferencia de lo que surgió en la Audiencia Pública, en los expedientes hay larguísimas listas de advertencias ambientales, sociales y políticas. Incluso sobre la flaqueza de los estudios ambientales y la falta de precisión. Tanto, que no hay referenciación precisa sobre ninguno de los proyectos: buscan aprobar la exploración sin saber aún dónde hay que hacerlo. “Para nosotros ya no existe la aprobación lisa y llana. Si se aprueba, será una aprobación con condicionamientos”, dijo el director de Minería Gerónimo Shantal. Otra de las metodologías sui generis del plan es la generación de información “in situ” que buscan. Es decir, complementar las carencias con trabajo de campo.

Más allá de la aprobación formal del Ejecutivo y de la Legislatura, hay otros condicionantes que serán negociados o deberán ser solucionados. Incluso un político y económico. La Municipalidad de Malargüe, anfitriona y promotora del Distrito, quiere que cada proyecto aporte a un Fondo de Desarrollo Socioambiental; una especia de tasa de derecho de admisión para la comuna. Celso Jaque, actual intendente, impuso algo similar como gobernador a la empresa Vale para al proyecto Potasio Río Colorado. Es más, también se creó un anticipo de regalías de un proyecto que nunca se terminó. El Distrito Malargüe es un plan de exploración, por lo que no se extraerá aún ningún mineral. Igual, desde la comuna reclaman ese pago.

En el proceso de análisis los organismos más críticos fueron Irrigación, el Ianigla y el Iadiza. Casi sobre la hora de la Audiencia, Impulsa Mendoza presentó públicamente las respuestas a algunas de esas dudas. La Dirección de Protección Ambiental y la Dirección de Minería deben evaluar esas respuestas, analizar la información y dictaminar para otorgar la Declaración de Impacto Ambiental. Nada indica que lo rechazarán, sino que habrá una aprobación con condicionantes. El proponente, Impulsa Mendoza, el promotor, Minería, y uno de los ejes de los controles, Protección Ambiental, están del mismo lado del mostrador.

La ministra Jimena Latorre aseguró que la audiencia pública no es el fin, sino un paso más. 

De la aprobación surgirá también un Plan De Manejo y cada empresa deberá presentar un proyecto ejecutivo donde, se espera, sí haya precisiones sobre ubicación y metodología de trabajo más allá del plan macro presentado en el Informe de Impacto Ambiental. Allí aparecerán las caras de los verdaderos interesados. En la Audiencia Pública, por ejemplo, no se transparentó la diversidad de intereses detrás del mascarón del Distrito Minero que representa Impulsa Mendoza. Muchos de los dueños que tienen más objetivos especulativos con sus propiedades, no estuvieron.

En el informe se obvió la actividad petrolera y se subestimó la tarea de los ganaderos históricos de la Patagonia mendocina. Pero también otras tareas que afectan hasta las relaciones internacionales. Es lo que ocurrió con el trabajo de la Antena DS3, que es parte de un acuerdo con la Unión Europea. Diego Pazos, de la empresa Telezpacio, advirtió sobre ese error. Alrededor de la antena existe un área de exclusión de 10 kilómetros donde no se pueden realizar actividades que pongan en riesgo las tareas científicas Para tener una idea de la relevancia, desde Malargüe se colabora con misiones que se realizan en Marte, Venus, Marcurio, Júpiter y hasta misiones que orbitan el sol. “Un mínimo movimiento, o sólido en suspensión afectaría las comunicaciones. Hemos observado que hay proyectos que violan el acuerdo y están dentro del perímetro”, dijo Pazos. En concreto mencionó los proyectos La pechera y Huemul, dos de los 34, que están en zona prohibida.

Avales y reparos

La audiencia pública es un paso más y, de hecho, no estaba prevista en el proceso “corto” iniciado por el Gobierno. Por las tareas a realizar, el Gobierno calificó al plan como de bajo impacto y por eso no se hizo una Manifestación de Impacto, sino solo un informe. El proceso, igual, es dinámico.  “Este proceso no termina con la audiencia pública. Queremos opiniones formadas, opiniones informadas. Esto no termina acá. La participación ciudadana es la que va construyendo la legitimidad para el desarrollo de la minería. Tiene que ser sostenible económica, social y ambientalmente”, aseguró Jimena Latorre, ministra de Energía y Ambiente.

La audiencia pública fue extensa Hubo participación presencial y virtual. 

En la audiencia hubo muchas apelaciones a la nostalgia; como buena puesta en escena la mayoría, incluidos alumnos del colegio técnico minero de Malargüe, apuntaron a las emociones más que a los datos. Pero sí surgieron informaciones relevantes. Una de ellas es la cantidad de empresas mendocinas que trabajan en minería en otras provincias. Otra, la falta de atención a otros proyectos trascedentes de los que ese departamento es parte. Y también el conveniente olvido: muchos mencionaron a Malargüe como un territorio que nunca tuvo oportunidades. En realidad ese departamento fue epicentro del boom petrolero durante muchas décadas y aún es relevante. El dinero que genero esa actividad se esfumó.

Emilio Guiñazú, gerente de Impulsa Mendoza e ideólogo del plan minero, repitió que es necesario que haya al menos 40 proyectos de exploración para considerar que hay minería en Mendoza, pues el tamizado posterior hará que muchos se caigan. Más allá del Distritro, en Malargüe hay tareas, como las que realiza Cerro Amarillo y en las que no se han presentado inconvenientes, igual que con Hierro Indio y los tres proyectos de Pampa Energía.

Entre los empresarios y gestores mineros hay optimismo. Pero también advertencias. “Tenemos que estar preparados y Mendoza todavía no tiene los estándares que se exigen”, expresó uno de los empresarios de empresas proveedoras. Es lo que pasa, por ejemplo, con la exploración en Vaca Muerta, donde la mayoría de los equipos y trabajadores son de otras provincias. Por eso surgió como propuesta la idea de generar un clúster minero para formar y preparar a empresas y personas para que, si se cumple la promesa, haya desarrollo local con el “boom minero”.