La estrategia para 2025, el semestre de Sturzenegger y el casting de Alberto
El veto de Javier Milei no es el final sino el principio de una nueva dinámica a la cual se va acostumbrando la política argentina. Un choque de poderes que no se verá siempre igual, sino que se transformará según cada tema de debate, pero siempre dejando en evidencia las tensiones políticas que genera la irrupción de Milei en cada una de las fuerzas políticas y que da a entender que un nuevo diseño partidario está gestándose.
Se cumplen los primeros nueve meses de mandato y la relación de Milei con Mauricio Macri entró en una nueva faceta. El expresidente mostró los dientes y el libertario reaccionó buscando ser componedor. Una primera cena con milanesas, otra con entraña la semana siguiente.
Los pormenores de la charla se la guardan entre ellos, pero por lo que permitieron filtrar, hay coincidencias en trabajar en conjunto, en tener una sintonía mucho más aceitada en el tema parlamentario y en que el PRO -punto clave- deje de sentirse ninguneado.
Lo que viene pasando hasta ahora, según fuentes del PRO, es que ven que son los principales aliados del espacio pero después La Libertad Avanza mantiene negociaciones por su cuenta y deja al partido amarillo como convidado de piedra. Ya sea con radicales, en el caso de Martín Lousteau para quedar como presidente de la comisión bicameral de inteligencia (nadie confirma que hubo una negociación pero cada vez son más los que la dan por descontada), o con el kirchnerismo por los nominados para jueces de la Corte Suprema.
En ese marco es que Milei recibió el viernes por la tarde (día atípico de presencia del Presidente en Casa Rosada) a alguna de las espadas parlamentarias del PRO, junto a libertarios y al ex jefe de ese espacio Oscar Zago. En el Congreso decían que para que Zago volviera a jugar dentro del armado libertario era necesario que regresara “por la puerta grande”. Esto es: que lo reciba el propio Milei. Ahora que se concretó, más de uno cree que va a terminar mucho más alineado en el espacio y no se descarta que entre todos terminen conformando un interbloque, que es lo que muchos pedían originalmente.
¿Cuál es el problema? Cristian Ritondo no quiere ser presidente de un interbloque, ya que tendría que lidiar con los escándalos cotidianos a los cuales está acostumbrándose el bloque de La Libertad Avanza. Y en la cabeza de Mauricio Macri sigue estando la presidencia de la Cámara de Diputados como muestra de acuerdo político. Hoy ese cambio parece imposible, porque sacar a Martín Menem del frente de la Cámara baja sería un golpe para una de las principales espadas políticas que tiene LLA. Sin embargo, como se sabe, en política siempre hay alternativas y ya hay quienes especulan con un Menem “ascendiendo” a un puesto en el Poder Ejecutivo (¿en 2025?) y dejándole su lugar a Ritondo. En el oficialismo, por ahora, niegan esta posibilidad, pero habría que ver qué es lo que conversaron entre milanesas y entrañas Macri y Milei.
Desde el universo libertario lo que pretenden es que se arme un espacio mucho más consolidado que logre tener un trabajo más armonioso, de apoyo a la gestión de Milei. Alguno en Diputados ya llegó a ponerle siglas: GAP, Grupo de Apoyo al Peluca.
La primera prueba de ese trabajo en conjunto va a ser con la insistencia al veto a la ley de aumento jubilatorio que firmó Milei el viernes y que se publicará este lunes en el Boletín Oficial. Desde la oposición anticiparon que van a buscar insistir para que se transforme en ley pero para eso necesitarán los dos tercios. El desafío para el oficialismo es juntar 86 diputados, que representan un tercio del total de los miembros de la Cámara, para bloquearlos. Los 37 de LLA, más 37 del PRO, más 3 del MID (los tres bloques representados el viernes en la reunión con Milei) llegan a 77. Más 3 tucumanos que responden a Osvaldo Jaldo, dos de Carolina Píparo, los monobloques de Paula Omodeo y Lourdes Arrieta (¿es confiable ahora para el oficialismo?) te dejan en 84. Números muy justos, pero a los que suman a algunos del bloque Innovación Federal (que responden a gobernadores de partidos provinciales) o incluso del radicalismo. Quizás no para que voten con el Gobierno, sino para que se ausenten y favorezcan en los cálculos.
La mirada en el corto y mediano plazo
La justeza de los números parlamentarios es la que obliga a Milei y compañía a pensar la mejor estrategia para fortalecer el armado legislativo en 2025. Y eso también lleva a profundizar los acuerdos políticos. LLA solo, aunque haga la mejor elección de la historia, nunca llegaría a tener una mayoría propia. Incluso sería difícil que llegue a tener el tercio propio para evitar embestidas, como la insistencia a un veto o un pedido de juicio político, para poner ejemplos.
Esto no significa que la decisión de ir en alianza ya esté tomada, sino que llegado el momento se definirá cuál es la mejor estrategia para sumar más bancas. “En Provincia puede ser, pero que no te sorprenda que en la Ciudad la estrategia sea ir separados para ganar las tres bancas”, reconoce un importante funcionario de Casa Rosada. Es que las elecciones de senadores serán claves. Se eligen en CABA, Entre Ríos, Chaco, Salta, Río Negro, Neuquén, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. En algunos lugares los acuerdos serán para quedarse con los dos de la mayoría, en otros, para que los tres estén en la misma sintonía. Se definirá con los números más claros.

Bajo ese análisis, hay quienes ponen en duda que la estrategia en territorio bonaerense tenga que ser una alianza. “Tenés que pensar cómo sumás más bancas, no necesariamente en ganar”, asevera una fuente libertaria. Y continúa: “Es mentira que la Provincia sea la madre de todas las batallas. En 2009 ganó De Narváez y después nada, en 2013 ganó Massa y después nada, en 2017 ganó Cambiemos y ya sabemos que pasó, y en 2021 ganó Juntos por el Cambio y después perdió la presidencial”.
La pregunta que queda abierta es cómo lo tomarían los mercados, para los cuales la lectura suele ser lineal respecto a lo que significa ganar o perder en la provincia de Buenos Aires. Y para el gobierno de Milei ese no es un detalle menor. Gran parte de las dudas que los mercados o los inversores tienen para tomar decisiones giran en torno a la fuerza política que tiene el libertario para aguantar las medidas económicas en el largo plazo. De hecho, cuentan que la decisión de cuándo publicar el veto se tomó mirando también a los mercados, a la espera de que celebren la decisión tomada.
El semestre Sturzenegger
Mientras sigue enroscado en la negociación con Macri, Milei tiene la mirada puesta también en la gestión. Una de las máximas que más enoja a los funcionarios es la que dice que a este gobierno “le falta gestión” o que “no tiene equipos”. Lo dicen opositores pero también aliados. Incluso es una de las críticas que desliza Macri.
“Es absurdo criticar la falta de gestión y de equipo de un Gobierno que evitó una hiper, logró superávit en tiempo récord, eliminó los piquetes y bajó la inflación a menos de la mitad en su primer año…”, tuiteó el subsecretario de Prensa, Javier Lanari, esta semana.

Por eso, a la espera de resultados económicos que impacten en la micro, los voceros oficiales repiten una y otra vez los logros de la administración Milei en la macro. Y ponen la mira en el rol que tendrá un ministro en estos meses: Federico Sturzenegger. A cargo de la cartera de Desregulación y Transformación del Estado, el economista suma cada vez más protagonismo, anunciando cada dos por tres medidas del Gobierno que, según dicen, “vienen a mejorarle la vida a la gente”.
“No tengas dudas de que este va a ser el semestre de Sturze”, aseguran en un despacho de la Rosada. Lo que no está claro es de quién fue el primero: algunos dirán de Luis “Toto” Caputo, otros de Guillermo Francos, pero lo que está claro es que sus roles en el manejo de la economía y en el diálogo con los gobernadores, respectivamente, ya están bastante asentados. El desafío de Sturzenegger será demostrar que los cambios que anuncia tienen impacto real en la gente.
Solo en los últimos diez días, el “Coloso” según Milei, se encargó de comunicar los cambios en los derechos que puede cobrar Sadaic, la eliminación de “la hoja la ruta yerbatera” o de los “Reglamentos Técnicos” para la importación de determinados productos, las rebajas y simplificaciones en los registros automotores, la reglamentación de la opción de cambio entre obras sociales o prepagas, la derogación del registro de exportadores de carbón y también de la exclusividad en el Estado de empresas como YPF, el Banco Nación o Nación Seguros.

Eso sin contar los grandes proyectos, como el RIGI o las privatizaciones, a las que también el gobierno le apunta en el marco de su programa de gobierno. En ese marco, los paros de esta semana en Aeroparque terminan siendo oxígeno en esa estrategia, con un apoyo social cada vez más creciente. Así lo muestra un trabajo de Casa Tres, la consultora de Mora Jozami. Ante la consulta sobre si se está de acuerdo con la privatización de Aerolíneas Argentinas, el rechazo pasó del 70% en julio de 2015 (por eso Macri en esa campaña negaba tener un plan privatizador) al 50% en agosto de 2024.
El oxígeno de Milei
A la espera de que la economía de bolsillo empiece a mejorar, en Casa Rosada se manejan con relativa tranquilidad. Saben que fuera del universo libertario no hay nada concreto. Todo lo contrario, a la ayuda que puedan brindar los sindicatos o piqueteros se suma que en los partidos de la oposición abundan las desavenencias, internas, peleas o incluso rupturas.
Lo graficó esta semana el dirigente macrista Hernan Iglesias Illa en un posteo:
“LLA: Milei vs Villarruel
PRO: Bullrich vs Macri
UxP: Máximo vs Kicillof
UCR: Lousteau vs De Loredo
Época de grietas intrapartidos."
En ese sentido, esta semana el kirchnerismo quedó envuelto en una discusión insólita. Agitando fantasmas destituyentes, hubo dirigentes como José Mayans, jefe del bloque de senadores, que hablaron de un eventual juicio político a Milei y destacaron que Victoria Villarruel tenía cosas más peronistas que él. También se expresaron en términos similares Guillermo Moreno y Sergio Berni. Cristina Kirchner los mandó a realizarse “pericias psiquiátricas”.

El viernes, en otro sorpresivo cruce, Wado De Pedro desmintió que sea candidato de Cristina para la Corte Suprema ampliada. “Tanta creatividad me sorprende. Tampoco hay funcionarios kirchneristas en el gobierno de Milei. Si alguno continúa en el cargo, tal vez deberían consultar al Frente Renovador”, disparó. Desde el partido de Sergio Massa replicaron: “Necesitamos aunar esfuerzos mostrando que hay otro camino, sin caer en chicanas o ambiciones personales”.
Y si no son las peleas o la falta de liderazgo opositor las que favorecen a Milei, siempre estará un Alberto Fernández disponible para seguir aportando novedades. En pocas semanas más, por ejemplo, se espera que se dé a conocer el documental que filmó Fabiola Yañez para contar sus años con el expresidente.

Allí, gente que vio avances del material cuenta que hay dos revelaciones que hasta ahora no circulan demasiado y darán que hablar. Por un lado, Fabiola cuenta que en la previa a la asunción en 2019 se hizo una especie de “casting de primera dama” para ver con quién se quedaba Alberto Fernández. Puro amor.
Por el otro, la ex primera dama cuenta detalles de qué pasó con los respiradores que compró Lionel Messi durante la pandemia y que fueron retenidos por el Gobierno. Fabiola, que participó de la operación, da cuenta de quién fue el responsable de hacer enojar al astro del fútbol. La que le falta a Alberto: que se revele que terminó jugando en contra de Messi. Revelaciones que terminan siendo ayudas inestimables que le dan energía a las fuerzas del cielo.

