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“Elijo creer”, el lema futbolero que le da un tiempo clave a Javier Milei

Mientras la política le da malas noticias, el Presidente se sigue sosteniendo en el apoyo social. Internas por doquier y debates que se vienen para un Congreso convulsionado. El pronóstico económico.
Javier Milei tuvo una semana de malos resultados políticos y se vienen nuevos desafíos. Foto: EFE
Javier Milei tuvo una semana de malos resultados políticos y se vienen nuevos desafíos. Foto: EFE

Javier Milei sigue teniendo a la gente como su principal sostén. Esta semana, la debilidad de su construcción política volvió a quedar expuesta y demostró que el Gobierno del libertario pende de una minoría parlamentaria que en una situación normal congelaría las intenciones de cualquier presidente. Pero la Argentina rompió su “normalidad” y la única forma de entender la fuerza que tiene la administración Milei es por una mayoría que aún banca el proceso de ajuste económico más fuerte que se tenga registro. Con un factor que abre interrogantes a futuro: el tiempo.

En las últimas jornadas crujió el principal apoyo político que tiene La Libertad Avanza: el de Mauricio Macri. Como nunca antes, el expresidente se le plantó a Milei y le mandó una señal contundente. Todo en el marco de la peor semana para los libertarios. Martín Lousteau se alió al kirchnerismo y se quedó con la presidencia de la crucial comisión bicameral de control de los servicios de inteligencia, Diputados rechazó el DNU que otorga $100 mil millones en fondos reservados para la SIDE, y el Senado transformó en ley el aumento de las jubilaciones.

El problema para Macri es que Milei lo necesita menos de lo que se hubiera imaginado cuando ganó el balotaje con los votos “prestados” de Juntos por el Cambio. El problema para Milei es que Macri conserva una capacidad, aunque parezca diezmada, para hacerle daño y horadar esa piedra fundamental para el Presidente que es su imagen pública.

El último miércoles, Macri obligó al bloque de Diputados a ayudar a voltear el DNU de los fondos reservados para la SIDE, no sin antes dinamitar la tensa vida interna de esa bancada. El martes por la noche, el bloque tuvo una difícil reunión donde no se ponían de acuerdo en que postura tener frente al DNU. Acordaron no dar quórum y, una vez empezada la sesión, definir cada uno como votar. El miércoles, a cinco minutos de la convocatoria a la sesión, un mensaje de Cristian Ritondo en el WhatsApp del bloque prendió la mecha. Avisó que hubo reunión de mesa ejecutiva del PRO con los gobernadores y que habían decidido que había que dar quórum y votar por el rechazo al decreto.

El bloque se rompió de hecho. “Es una falta de respeto”, tiró Fernando Iglesias. Silvana Giudici y Sabrina Ajmechet se preguntaban porqué se iban a tener que alinear con el kirchnerismo. María Eugenia Vidal pidió “ser orgánicos” y Silvia Lospenatto advirtió que iba a acatar la decisión aunque “sin compartirla”.

La existencia de ese bloque hoy es una mera formalidad. Y se entiende por dos motivos: los más bullrichistas tampoco se imaginan integrándose a un bloque completamente desarticulado como el de La Libertad Avanza y, por otro lado, hay muchos de los macristas que se sienten cómodos cerca del Gobierno pero si los ponen ante la obligación de elegir se quedan en el PRO.

Una alianza traumática

Lo que también dependerá del tiempo es la evolución de la alianza entre LLA y el PRO. La semana que pasó fue de lo más contradictoria. Cerca de Milei y de Macri venían diciendo que pasaban por su mejor momento, cuando el expresidente decidió dar un golpe de efecto con lo del DNU. Las intensas redes mileístas estallaron y no lo perdonaron. Una de las cuentas emblemáticas del ecosistema digital de LLA fue contundente y compartió un posteo de Milei de 2019 con una foto que decía: “Pesada herencia es la que nos dejó Franco Macri cuando se le rompió el forro”.

Diputados rechazó esta semana el DNU que le otorgaba fondos reservados a la SIDE. Foto: NA.

Sin embargo, al mismo tiempo, el Presidente invitaba al líder del PRO a comer milanesas a Olivos. “No nos vamos a pelear por esto”, le habría dicho Milei luego de la movida en Diputados. Pero el jueves la tensión siguió cuando el bloque del Senado (excepto Carmen Álvarez Rivero) votó en general a favor del proyecto de suba de las jubilaciones. Desde el macrismo dicen que en ese caso no hubo ninguna comunicación.

Para despejar dudas, Macri se alineó y debió salir a bancar públicamente la decisión presidencial del veto. Pero el propio Milei lo siguió castigando: “Si yo tomo su tuit significa que no maneja la tropa o la tropa no entiende lo que hace… pero la verdad que no es un problema mío, es un problema que tiene que resolver puertas adentro Juntos por el Cambio”. El libertario juega fuerte.

Para que no queden dudas, el influencer Gordo Dan (ganador de un Martín Fierro digital), que tiene línea directa con Milei, lo siguió castigando Macri: “De llamar a votar a tus legisladores con los kukas para quebrar al gobierno y fundir al país por caprichos personales no se vuelve”. 

Posteo donde el mileísta Gordo Dan lo increpa a Macri: "No se vuelve". Foto: X.

En Casa Rosada le asignan las idas y vueltas de Macri a que las encuestas lo dejan relegado al PRO. Dicen tener números de que en provincia de Buenos Aires, La Libertad Avanza mide 38 puntos contra 7 del PRO. En CABA, aseguran, también hay ventaja, aunque menor. Un consultor ratifica que a nivel nacional hay una gran diferencia (44 a 10) aunque no ve lo mismo en la Ciudad. “La diferencia es grande, pero el voto del PRO en algunos lugares, como la provincia de Buenos Aires, puede ser la clave para un triunfo o derrota”, resume. Allí reside hoy la principal llave en la negociación.

Macri se ofusca cuando le hablan de escenarios electorales. Dice que no es el momento, que en todo caso hay que preocuparse por formar nuevos liderazgos. Y sostiene que falta mucho para pensar en las elecciones. Una vez más, juega el tiempo.

Mauricio Macri, en un encuentro esta semana con Martín Yeza. Le marcó la cancha a Milei en Diputados y luego lo apoyó con el veto. Foto: X.

El principal punto de conflicto entre Milei y Macri seguirá puesto en Santiago Caputo. Y el Presidente está decidido a no dar el brazo a torcer. Es lógico, es una especie del Marcos Peña que supo tener Macri, a quien muchos critican pero al mismo tiempo reconocen como actor clave para que pudiera completar el mandato. Milei, en Radio Rivadavia, lo dejó en claro el viernes. Dijo que junto a su hermana y Caputo forman un “triángulo de hierro” y explicó que el asesor presidencial “es parte del proceso decisorio”.

Política convulsionada

La situación de crisis interna no es patrimonio del PRO. Todos los bloques están atravesados por diferencias y siempre la discusión es la misma: ¿cómo posicionarse frente al gobierno de Milei? El radicalismo en Diputados volvió a mostrar sus fisuras en la sesión donde se volteó el DNU de la SIDE. De los 34 que son, 22 votaron a favor, 8 en contra y 4 estuvieron ausentes, entre ellos el presidente del bloque, Rodrigo De Loredo, quien intentó evitar que se diera quórum pero con la discusión perdida terminó justificando la postura mayoritaria en redes sociales.

El Senado aprobó la ley de aumento de jubilaciones que Milei anticipó que va a vetar. Foto: Prensa Senado.

El peronismo también vive momentos de discusiones internas. Algunos amenazan con abrirse de Unión por la Patria, como los catamarqueños que responden a Raúl Jalil. Otros tienen diferencias cruciales, como qué hacer con la nominación de Ariel Lijo a la Corte Suprema. Y en todos los casos la pelea sigue siendo por el liderazgo. Nadie conduce hoy al peronismo en su conjunto. “Antes el kirchnerismo era la pata mayoritaria del peronismo, pero hoy un 35% se define peronista de los cuales solo el 15% se dice kirchnerista”, describe el encuestador consultado. El problema para el 20% restante es que no tiene figuras atractivas para su electorado.

La crisis inunda también al oficialismo, que está pagando caro la inexperiencia política de gran parte de sus legisladores. Algunos empiezan a mostrar un criterio propio y desdeñan cualquier tipo de disciplina partidaria, como si no fueran diputados o senadores gracias a Milei. Ninguno de ellos hubiese llegado a su banca por su cuenta. Por el otro lado, sin embargo, la bajada política que les llega es tan cerrada que cualquier disidencia es castigada con vehemencia por sus pares o en las redes.

En ese contexto convulsionado, el Congreso deberá atravesar semanas intensas donde las rajaduras internas serán puestas a prueba cada dos por tres. En el Senado se acelera el debate por los dos candidatos propuestos para la Corte Suprema (Lijo y Manuel García Mansilla), a la par de que tratará el DNU de la SIDE y el proyecto de financiamiento universitario, otro que el Gobierno amenaza con vetar.

El juez Ariel Lijo defendió esta semana su pliego en una audiencia en el Senado. Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ.

La discusión de más impacto político, sin embargo, será la postura del Congreso frente al inminente veto del Poder Ejecutivo a la ley de aumento de jubilaciones. En el Senado se da por descontado que estarán los dos tercios después del lapidario 61 a 8 de la semana pasada. Aunque cuatro de los cinco del PRO que votaron a favor en general se den vuelta (Guadalupe Tagliaferri está más alineada con Martín Lousteau que con su bloque) no cambia la ecuación. 

En Diputados, en tanto, es donde los números son más finos. Si se repite la votación de junio, con los mismos 240 presentes, están justo en dos tercios (160 afirmativos). La clave, para beneficio de Milei o de Macri -según cómo se lo mire-, estará en el PRO. De los 16 ausentes de aquella vez, 7 son del PRO. Si están los 257 sentados, se necesitarían 172 votos. Sería un golpe político muy fuerte para el Gobierno que en Diputados insistan con la ley, y solo sería entendible por una falta de muñeca política estando tan cerca de evitarlo.

Elijo creer

Mientras tanto, el oficialismo busca avanzar con su propia agenda en el Congreso. El primero de los proyectos que van a insistir es el de la Boleta Única, que ya tiene media sanción de Diputados y quedó en escenario de paridad en el Senado. El plan original era tratarlo en la sesión del jueves último, pero no se lograron sumar las voluntades. A los 36 votos garantizados que tenía el proyecto, en la Rosada confían sumar a la rionegrina Mónica Silva (responde al gobernador Weretilneck, mucho más alineado tras la locación de la planta de GNL) y a los dos misioneros. 

La prenda de negociación sería eliminar del diseño de la boleta electoral el casillero de “lista completa”, que permite votar a todos los candidatos de un mismo partido o frente sin marcarlos en cada categoría. Es algo que los partidos provinciales, que no tienen generalmente candidato presidencial, les serviría para que sea más fácil promover un “corte de boleta”. El riesgo que corren es que ese cambio, al volver a Diputados, podría volver a su versión original con dos tercios de los votos. “Con la Boleta Única ya aprobada y solo esa discusión por resolver, ¿qué va a preferir el kirchnerismo? ¿con o sin tilde de lista completa?”, se pregunta un dirigente que sigue de cerca las negociaciones.

En el plano electoral, también se prevé el envío de forma inminente del proyecto que elimina las PASO. El pasilleo en el Congreso dice que antes que eliminarlas hay una mayoría que preferiría que dejen de ser obligatorias, tanto para los partidos si no tienen internas como para los votantes. Difícil que el Gobierno acepte esa propuesta. “Es preferible que siga todo como está antes que ese escenario”, reconoce un funcionario, “tendrías que poner toda la estructura del Estado para que quizás solo la izquierda resuelva sus candidatos, para eso mejor que sean internas abiertas”.

Federico Sturzenegger tiene un rol clave en varias de las iniciativas que impulsará el gobierno. Foto: Juan Mateo Aberastain Zubimendi / MDZ.

Por otra parte, en Rosada también definen el momento político ideal para presentar dos propuestas ya anunciadas. Una es la ley hojarasca, que elaboró Federico Sturzenegger con la idea de derogar normas que ya quedaron obsoletas. En el Congreso quieren ver la letra de esa iniciativa porque creen que también podría incluir derogación de regulaciones que siguen vigentes y que no se pudieron incorporar a la ley Bases. El texto ya salió del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado y ahora es la cúpula política la que define su presentación.

La otra propuesta es el paquete de leyes anti casta que anunció Milei en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias. Allí se incluye la idea de límite a los mandatos de los sindicalistas, la ficha limpia o eliminar los aportes públicos a los partidos políticos, entre otros. Algunos de esos proyectos incluso ya se están debatiendo en comisiones por presentaciones de los diputados.

También está en la agenda oficialista el paquete “anti mafia” que presentó Patricia Bullrich. Leyes vinculadas al tema seguridad que esperan que puedan avanzar en el Congreso.

Es una agenda ambiciosa que parecería más sencilla para un Gobierno con bloques propios más grandes. En el escenario de ebullición parlamentaria es difícil pensar a un gobierno cosechando triunfos, sobre todo viendo que en momentos de menos tensión apenas consiguió la aprobación de la ley Bases y el paquete fiscal.

De cualquier forma, todos esos debates le pueden servir al Gobierno para seguir ganando tiempo. Que se discuta de otras cosas ante una recuperación económica que viene más demorada de lo que el propio Milei aspiraba. En despachos de Casa Rosada reina igual el optimismo. “La gente está bancando, está claro que quieren creer que esto puede salir bien”, analiza un funcionario. Y añade: “Y confiamos en el plan económico”. Según describe, esperan que en los próximos meses la inflación tenga una baja abrupta (producto del apretón monetario), que empiecen a florecer inversiones (por el RIGI y el blanqueo) y mientras seguir conteniendo a los sectores más vulnerables (AUH está a valores reales por encima de toda la gestión anterior). “La gente está en modo ‘Elijo creer’”, dice el funcionario. El Gobierno también.