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El Pacto de Mayo no movió el amperímetro peronista y la mayoría hizo como si no existiera

El peronismo kirchnerista hizo como si el Pacto de Mayo no existiera. Sobre los que fueron, las opiniones varían entre "bancar al Gobierno para que no se caiga" a "la necesidad tiene cara de hereje".
Para la principal fuerza opositora, la convocatoria de Milei no fue casi considerada. Foto: Gentileza
Para la principal fuerza opositora, la convocatoria de Milei no fue casi considerada. Foto: Gentileza

“El acto por el Pacto de Mayo será una gran foto potente para el Gobierno. En eso no tiene que haber dudas. Pero lo importante serán los efectos, cuánto durará ese pacto… En Argentina, desde Néstor hasta acá, ninguno funcionó”, dijo un importante ministro provincial consultado por MDZ por el acto que encabezará, en Tucumán, Javier Milei con muchos gobernadores pero sin legisladores ni la CGT ni la Corte Suprema de Justicia.

Para la principal fuerza opositora, la convocatoria de Milei no fue casi considerada. La mayoría de los gobernadores peronistas la corrió de su agenda apenas se dio a conocer. Solo el catamarqueño Raúl Jalil y el tucumano Osvaldo Jaldo, el anfitrión a fin de cuentas, se pusieron a disposición. En el mundo de lo que antes era Unión por la Patria, Gustavo Sáenz, Gerardo Zamora y Hugo Pasalacqua no son propios, por más que durante la gestión de Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner estuvieran trabajando como oficialistas. “Los gobiernos cambian, ellos no tienen la culpa de eso”, ironizan.

Martín Llaryora, otro peronista, tampoco entra en el club de los gobernadores a los que convocan cada vez que se junta el PJ o kirchnerismo nacional. Su dilema entre acompañar al presidente Milei, la figura nacional que más mide en Córdoba, o trabajar por el cordobesismo casi de la misma manera que lo hizo su antecesor Juan Schiaretti, siempre lo ponen en una postura incómoda ante el Gobierno nacional.

Guillermo Francos, Lisandro Catalán, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem y Daniel Scioli son los peronistas que pretenden que algunos de los que hoy participan de la firma del Pacto de Mayo se queden en el futuro libertario para fortalecerse contra el PRO, a quien cada vez ven más lejos de un acuerdo electoral.

Quienes rodearon a Karina Milei los otros días en Morón, junto con Sebastián Pareja, en la presentación de las afiliaciones necesarias para conformar La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires, no quieren abrir el espacio para nadie más que no fuera originario y sobreviviente a la purga de 2023, cuando Carlos Kikuchi y Carolina Píparo partieron el espacio en la Legislatura. Hasta el “profe” José Luis Espert es visto con desconfianza.

Un interlocutor habitual de gobernadores, intendentes y legisladores nacionales reconoce, además, otro punto de vista sobre la presencia de algún gobernador amigo en el Pacto de Mayo. “Creen que si lo dejan solo o le quitan el apoyo, el tipo se cae”. Por supuesto, este punto de vista no solo genera controversia en la mayoría de Unión por la Patria, sino que lo circunscriben, en el mejor y más amable de los casos, en “la necesidad económica que tienen sus gestiones”.

Kicillof con Nacho Torres. El bonaerense no estuvo, el de Chubut sí. 

“Esto no es muy diferente a los que nos criticaban a nosotros. El Gobierno termina dominando la escena porque se paró en las cajas y después la distribuye con quienes apoyan sus políticas… Más kirchnerista no se puede”, se ríe a carcajadas alguien que supo militar con Néstor y Cristina y aún participa de lo que es la oposición al Gobierno.

A pesar de los pronósticos de crisis, producida por la merma en la recaudación y la continuidad de los costos fijos, Axel Kicillof parece disfrutar de su rol opositor. En su entorno califican como una “paparruchada” al acuerdo que se firmó en la medianoche tucumana y sabe que está quedando a salvo con su electorado, que está muy lejos de querer que lo haga.

Igualmente, cerca del gobernador observan, no con alguna crítica, que “hay muchos compañeros más deseosos de ayudar al Gobierno que los propios del PRO, pero ni así creo que puedan mejorar la gestión que está llena de errores no forzados”.

Donde mayor convulsión hay es, precisamente, en la provincia donde se firmará el Pacto de Mayo. En Tucumán, hay una teoría que provoca la ausencia casi masiva de funcionarios e intendentes locales. “Esto es una familia en descomposición. A nuestro padre lo metieron preso (por José Alperovich, condenado por abuso sexual agravado) y los que quedaron afuera se están matando por la herencia”, en clara referencia a Juan Manzur y Jaldo, exgobernador y su sucesor, el primero en ponerse a disposición del Gobierno nacional junto con el catamarqueño Jalil. "En Tucumán todos fingimos demencia", dice un intendente que siempre estuvo con Manzur.

En la Casa Rosada intentaron contar con la presencia de Gerardo Zamora hasta último momento. El santiagueño terminó yendo luego de que modificaran uno de los artículos del acuerdo, el vinculado con la vuelta de las AFJP, que fue quitado de plano. Los peronistas que se ausentaron no se vieron sorprendidos. “Típica actitud radical”, dijo un importante referente de Unión por la Patria que, irónico, recordó el origen partidario del gobernador.

Diferente es la actitud que adoptó desde el primer día el radical de FORJA Gustavo Melella, gobernador de Tierra de Fuego y Malvinas Argentinas. A pesar que no se levantaron los beneficios para la industria fueguina, Melella ni siquiera lo recibió cuando estuvo por su provincia hace algunos meses atrás.

Milei termina trabajando igual que todos los otros gobiernos, con billetera acomoda y sigue”, reflexionó un miembro del “karinismo” bonaerense que sabe que el deseo del presidente Milei y de sus operadores políticos es armar un movimiento “peronista liberal”, como lo propone Scioli más que una fuerza con apego a lo republicano y constitucional, como lo intentó representar Cambiemos.

“Lo importante son los votos, no los dirigentes. Los votantes de Cambiemos ya están acá en su mayoría, ahora vamos por los peronistas”, dijo en modo irónico la misma fuente.