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Cornejo y Milei: las similitudes de dos líderes opuestos y el futuro de Mendoza SA

Alfredo Cornejo y Javier Milei son líderes opuestos. Pero tienen un punto en común: gobiernan en el medio de un desierto político. Los puntos de acuerdo para "desarmar" parte de Mendoza SA.
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El gobernador Alfredo Cornejo se irrita cada vez que alguien entra en comparaciones con su gestión o, incluso, con Mendoza. Es raro, pues hay un solo valor absoluto, que está lejos de cualquier opinión. Y está determinado por la física y no la ciencia política: solo la velocidad de la luz no merece discusión porque es constante, independiente de cualquier otro factor. El resto, cobra la relatividad de su marco de comparación. Mendoza será exitosa o no, según esa perspectiva; con la referencia que se use.

Pues Cornejo tiene el privilegio -o el problema- de poder compararse con su propia gestión o con toda la estructura política que construyó en lo que será un período de 12 años de gobierno. Por el espejo retrovisor podrá ver una enorme cantidad de reformas estructurales en el Estado, en el funcionamiento de la administración. Un mecano gigante nuevo, que tiene partes que aún no accionan, principalmente la económica. En los 8 años de gestión, el cornejismo dio vuelta la política criminal de Mendoza, modificó los códigos, la burocracia interna en casi todo el Estado. Arrastra hitos que fueron imitados, como la doctrina de la "reiterancia" para apresar a sospechosos, la oralidad en los procesos judiciales y, ahora, con un fuerte enfoque en el involucramiento estatal en el sistema de salud. Cornejo suma otras reformas en su haber; pero acarrea el duro peso de que la economía local se arrastre. 

Pero hay otro parangón complejo en el mundo de la política actual: el que se puede hacer entre el gobernador de Mendoza y  el presidente Javier Milei, quienes tienen una relación de oposición amistosa. Milei y Cornejo son dos caras contrapuestas. Un outsider que detesta la política, Milei, y un político profesional, orgulloso de esa actividad, Cornejo. Como tal, el mendocino también tiene la capacidad de adecuación a los tiempos y obviar, por ejemplo, los insultos directos e indirectos que el presidente y sus aliados le propinaron.

Milei y Cornejo tienen, sin embargo, un punto de unión, una coincidencia. Ambos construyeron poder y ejercen el cargo en medio de un desierto político que, por contexto, los favorece. El Presidente goza de los beneficios de no tener una sombra latente y construye hasta a sus enemigos. Lo hizo sí, de Manera intempestiva y sin aparato.

Milei y Cornejo son líderes opuestos, pero que tienen algunos puntos en común. 

Cornejo también aprovechó el desierto político para construir poder y ejercerlo, incluso antes de llegar al sillón de San Martín. Pero desde el 9 de diciembre de 2015 avanza, construye y planifica sin oposición y sin que se haya construido un proyecto de poder por el que se sienta amenazado. Tomado en perspectiva, esa carencia empobreció a Mendoza desde el punto de vista intelectual, político y social. Nada que achacarle a Cornejo, pues no se puede culpar a una persona de las carencias ajenas, de las torpezas de otro. El Gobernador sí tiene algunos inconvenientes internos porque en ese mismo período tuvo inconvenientes para renovar liderazgos; problema que se agudizará a medida que corra el lento pero imparable reloj de arena que lleva al 2027. En eso trabajan quienes tratan de aprovechar, por dentro y por fuera, lo poco germinado que están los proyectos propios del cornejismo. 

Con las diferencias que tienen, Cornejo y Milei avanzan en decisiones conjuntas, aún sin haber construido una relación formal. El hito de la “reprivatización” de IMPSA es un ejemplo, con la plasticidad argumental del Gobierno local como catalizador para que ocurra. El Presidente y el Gobernador acordaron la búsqueda de compradores, tras el fracaso que había tenido la propia IMPSA años anteriores. La empresa ARC fue la que presentó una oferta que tendrá privilegio en caso de competencia. Es una firma ignota en el mundo energético de alto nivel, donde solía competir la metalúrgica mendocina. Pero podría apuntar al reenfoque del negocio. Si se confirma el dato (brindado por el diario La Nación) de que hay empresarios venezolanos detrás, se concretaría otra paradoja dentro de esa empresa: uno de los principales deudores que tiene IMPSA y que podría calificar de incobrable es CORPOELEC (ex EDELSA), la empresa de energía del Gobierno de Venezuela. La firma mendocina diseñó y construyó elementos para varias represas, como la de Macagüa, y el Gobierno de Venezuela no le pagó. La relevancia estratégica de IMPSA trasciende los negocios a escala. Entre otras cosas es una de las pocas empresas que tiene certificación ASME N para fabricar componentes nucleares. No solo IMPSA lo ha hecho durante más de 40 años, sino que aún trabaja en la construcción del reactor nuclear Carem, que corre peligro por el desfinanciamiento nacional.

El proyecto Carem es uno de los más importantes de IMPSA.

El Gobierno actual de Mendoza ha tenido empatía con IMPSA y el grupo Pescarmona. Una de las primeras acciones conjuntas fue la donación de la casa que ahora es residencia oficial del Gobernador. La donación la hizo Enrique Pescarmona y la recibió Cornejo. El desguace del grupo no incluyó empresas asociadas que siguen vigentes y con renovados contratos. Es lo que ocurre con la empresa TYSA, que tiene a cargo la recolección y el tratamiento de residuos patológicos de todo el sistema de salud de Mendoza. Tampoco la empresa Lime, que mantiene concesiones de limpieza urbana en otros puntos del país, como Rosario. En la última reunión de directorio de IMPSA hubo una perlita que vincula a todas las empresas. Al inventariar los bienes para tasar la compañía, aparecieron vehículos registrados a nombre de IMPSA, pero que habían sido vendidos. O autovendidos, pues las transferencias debían ejecutarse a nombre de TYSA y Lime. Además del grupo norteamericano, podría haber otros interesados en la empresa, particularmente una compañía financiera chilena que tiene vínculos con funcionarios de Milei. El dato no es menor, pues en el futuro mediato IMPSA tiene como principal preocupación los 500 millones de dólares que debe pagar o refinanciar.

IMPSA no es la única empresa estatal. De hecho uno de los modelos de gestión que avanzó en los últimos años fue el de crear empresas para que gestionen activos del Estado. La Sociedad de Transporte de Mendoza, la empresa de aviación Aeronáutica Mendoza Sociedad Anónima, el crecimiento de Mendoza Fiduciaria y recientemente Impulsa Mendoza, la empresa minera que lidera, concentra y administra gran parte de los recursos mineros de la provincia de Mendoza. De hecho, es la firma que elaboró el proyecto del Distrito Minero, financiando los estudios de impacto ambiental y convirtiéndose en garante de todo el proceso. Esa empresa es la heredera de Potasio Río Colorado y de allí surgió su capital inicial.

Ese camino comenzó con EMESA, la empresa de energía estatal creada durante el gobierno de Francisco Pérez, casi a pedido del exceo de YPF Miguel Galuccio. Fue Cornejo quien la potenció y Rodolfo Suarez el gobernador que le dio rienda suelta para hacerse cargo de todos los proyectos energéticos y, también, la vinculación con algunos actores privados. El fracaso de la licitación de Portezuelo del Viento fue uno de los golpes más duros para la compañía. En su responsabilidad también tiene a cargo la elaboración de los proyectos de las represas El Baqueano y Uspallata.

Parte del balance de EMESA.

En el último balance publicado la empresa dice que perdió más de 700 millones de pesos, en gran medida por las diferencias cambiarias.

Pero además, ese año figuran erogaciones por la adquisición de activos que dejaron de lado sus socios, particularmente CEOSA. EMESA y la empresa constructora tenían varios contratos compartidos para proyectos de energía renovable de baja escala. EMESA ya había tenido que pagar multas por incumplimientos de contratos. Y en 2022 se hizo con el total de las acciones del proyecto CALBUCO, una de los pequeños aprovechamientos hidroeléctricos que lideraba CEOSA. Por eso figura en el balance una inversión cuantificada en 370 millones de pesos para comprar la empresa, aún cuando el socio original no había cumplido las expectativas. La recuperación de esa inversión se daría, según explican, con el precio de la energía vendida a futuro.

EMESA se hizo cargo del 100% de un proyecto. 

El desarmado de la empresa de aviación es un hito de la ejecución de políticas en base a la intuición, más que a la planificación. El propio Cornejo sugirió que creer en la lucha antigranizo es casi una superstición, porque no hay ninguna evidencia. En ese acto de fe, el Estado ha gastado miles de millones de pesos. Una gestión radical de la que el Gobernador era parte compró los aviones y el actual mandatario creó la compañía que ahora deberá indemnizar a los pilotos.

El nuevo plan de Cornejo está en proceso. Y Cornejo es un político de tener procesos en la cabeza y llevarlos adelante. "Hay que medirlo por los resultados que se consiguen", reiteran sus allegados. Por eso cualquier valoración parcial puede ser injusta. El plan minero, el plan petrolero, el vínculo con la Nación, la administración de los fondos del resarcimiento por la promoción industrial y algunos etcéteras más son las puntas de lo que viene. Lo mismo que la reconstrucción del esquema político que comienza a oxidarse luego de tanto tiempo. Como sea, el sector político que gobierna Mendoza no podrá zafar de las comparaciones, salvo que con la poca gimnasia crítica con la que convivieron estos años les haga desafiar también las leyes de la física.