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"Hoy me convierto en San Martín": así fue planeado el ataque a Cristina Fernández de Kirchner

Brenda Uliarte fue una de las impulsoras del intento de magnicidio contra la expresidenta que, finalmente, quiso concretar Sabag Montiel. Planes, mudanzas y amenazas.
La banda de los copitos en el banquillo de los acusados. Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ
La banda de "los copitos" en el banquillo de los acusados. Foto: Juan Mateo Aberastain/MDZ

El 1 de septiembre del 2022, a las 20.50, Fernando Andrés Sabag Montiel intentó asesinar a Cristina Fernández de Kirchner. Tenía un plan. Creyó que era perfecto. Falló. No lo hizo solo, lo encabezó con la participación de su exnovia Brenda Uliarte y el jefe de ambos, Nicolás Carrizo. Desde este miércoles enfrentan un juicio por el atentado ante el Tribunal Oral Federal N° 6, a cargo de los jueces Sabrina Namer, Adrián Grünberg e Ignacio Fornari. Habrá 300 testigos, entre ellos la expresidenta, que, además, es querellante en la causa para tratar de probar que hubo lazos políticos detrás del ataque.

Con campera bordó, pantalón de jean, zapatillas de rayadas blancas y negras, despeinado y con barba, Sabag Montiel escribió un cartel en un cuadernillo tamaño oficio. A mano, con lapicera, puso: "Me tienen secuestrado". Luego escuchó los cargos que enfrenta y la reconstrucción del hecho que lo sentó en el banquillo de los acusados. Esto último lo hicieron Nicolás Gabriel Carrizo, otro de los acusados de tentativa de homicidio, que apareció con camisa blanca y saco negro, el pelo atado con una colita con raya al medio, y Brenda Uliarte, imputada del mismo cargo, con un abrigo a cuadros color morado.

Sabag Montiel durante la primera audiencia del juicio en su contra. Foto: Juan Abestain.

"Esperó entre militantes que se apersonaban frente a la vivienda de la vicepresidenta para recibirla, y cuando ella se acercó a la multitud, gatilló sobre su rostro una pistola semiautomática Bersa Luber 84 de calibre 32. La bala, milagrosamente, no salió", dijo el secretario del Tribunal al leer los hechos por los que los imputados llegaron a juicio.

"Mientras Sabag Montiel trataba de volver a disparar, los militantes lo redujeron y entregaron a la policía. El arma estaba en buen estado y era apta para el disparo. El tiro no salió porque Sabag Montiel falló al accionar la corredera que debía dar paso a los cinco cartuchos que se encontraban en el interior de la recámara de la pistola. Brenda Uliarte también se encontraba en las inmediaciones de la casa de la Vicepresidenta, en la intersección de las calles Juncal y Uruguay. Se quedó por la zona aproximadamente una hora, hasta que se dirigió a la vivienda de su expareja, Lucas Gabriel Ocampos, en la calle Mateo Potts 2356 San Miguel, provincia de Buenos Aires", agregó.

Según la reconstrucción que pudo hacer la Justicia, Uliarte "en el camino se comunicó con Gabriel Nicolás Carrizo, que se encontraba en la vivienda de Sergio Orozco, en avenida Montes de Oca 1209".

Al momento del atentado, Uliarte y Montiel eran pareja desde hacía algunos meses. Habían comenzado a convivir el 2 de agosto por lo que para los investigadores "el suceso del 1 de septiembre no fue una casualidad o un producto de un mero hecho impulsivo" sino que "antes de la ejecución, Sabag Montiel y Uliarte mantuvieron múltiples y diversas conversaciones" en las que "planificaron mudarse al barrio de Recoleta para estar más cerca de la vicepresidenta, se dieron aviso de situaciones en las que el comienzo de expulsión del asesinato había fracasado, y hasta fantasearon con distintos escenarios".

Brenda Uliarte durante la primera audiencia del juicio en su contra. Foto: Juan Aberastain.

Cómo se pergeñó el plan

El 4 de julio, Brenda Uliarte se comunicó con Agustina Díaz y le manifestó: "Yo estoy organizando para ir a hacer bardo a la Casa Rosada con bombas molotov y todo. Voy con el fierro y le pego un tiro a Cristina. Me dan los ovarios para hacerlo. El tema es cómo, porque la vieja tiene seguridad". También agregó: "Estoy armando un grupo para ir con antorchas, bombas, fierro, todo". Esto fue enunciado bajo su certeza de que "para limpiar Argentina hace falta que corra sangre" y que "de poder se puede, (aunque) hay que encontrar la manera".

"No necesito pagarlo, yo puedo hacerlo. Sé usar un fierro. No soy francotiradora, pero algo es algo. Hay que encontrar un hueco, ser estratega", le dijo un día después a un contacto de su teléfono denominado Nacho. Él le respondió que lo veía "poco viable" a lo que Uiarte replicó: "Es cuestión de organización".

El 23 de agosto, Uliarte ya se encontraba consultando a diversos propietarios por departamentos en el barrio de Recoleta. Al respecto, le decía a Sabag Montiel: "Alto departamento ese de Recoleta, amore. Es vivir donde vive Cristina, ¿entendés? Cristina vive en Recoleta, estamos re cerca de la mina, la podemos hacer pija. Eh, sí, hay que ir y pegarle un corchazo".

Él, mientras tanto, rondaba las inmediaciones de Juncal y Uruguay y decía: "Cristina y la gente está reunida en Recoleta para pegarle un corchazo". A su vez, ese mismo día, siempre según la lectura del Tribunal, Sabag Montiel expresó en un grupo de WhatsApp "voy a ir con el fierro a la casa de Cristina y le voy a meter un corchazo. Ahí sí voy a salir en Crónica en serio. Si no, si no soy yo, va a ser otro enfermito".

El momento del ataque a la expresidenta. Foto: Captura de video

El 27 de agosto, Uliarte y Sabag Montiel analizaron exhaustivamente la futura escena del crimen y la forma perfecta de actuar. Ese día, Sabag Montiel le advirtió a Uliarte que no se dirigiera hacia Juncal y Uruguay porque Cristina ya había ingresado a su domicilio. Ese mismo día, Uliarte le advirtió a Díaz: "Hoy me convierto en San Martín. Voy a mandar a matar a Cristina. Me repudrí. Que hablen y no hagan nada. Yo sí voy a hacer. Se me metió el espíritu de San Martín en el cuerpo. Hija de puta. Se metió adentro antes de que le meta el tiro. Mandé a matar a la vice, Cristina. No salió porque se metió para adentro. Una bronca, te juro, la tenía ahí. Los liberales ya me tienen repodrida yendo a hacerse los revolucionarios con antorchas en Plaza de Mayo. Basta de hablar, hay que actuar. Mandé un tipo para que la mate a Cristi".

Díaz preguntó cuánto había costado el ataque y advirtió: "¿Te das cuenta del quilombo en el que te vas a meter, no? Te van a buscar por todos lados si se enteran de que sos cómplice de la muerte de la vicepresidenta". Uliarte respondió: "Por eso mandé a alguien". Después de otros mensajes, Díaz escribió: "Bueno, no sé. Matá a quien vos quieras y ocultá huellas". Uliarte respondió: "Sí, obvio, lo estoy planeando. Recontrapilla, no me van a atrapar".

El 30 de agosto, un día antes del intento de asesinato, Sabag Montiel le advirtió a Uliarte: "Cristina está a las ocho en Recoleta. Firmó libros y no había vallado policial". Uliarte afirmó: "Era el momento de ir y pegarle un corchazo". La misma noche del atentado, apenas unos minutos después, a las 21.57, Brenda Uliarte intentó comunicarse sin éxito a través de una llamada de voz con Sabag Montiel. El 2 de septiembre, durante la madrugada, Uliarte le escribió a Lucas Nahuel Acevedo diciéndole que "cierren la boca". Un día después, el 3, cuando Uliarte y Carrizo discutían vía mensajes sobre ir al Canal Crónica TV o no, Carrizo le manifestó: "Lo único real es que Nando le intentó matar y tenemos que hacer algo para no caer como sospechosos de complicidad".