El escandaloso episodio de la comida de las cárceles expone otra guerra feroz entre Mauricio Macri y Javier Milei
El escándalo que tiene como protagonista a Patricia Bullrich y Cristian Ritondo a través del exmano derecha de ambos en diferentes momentos, Vicente Ventura Barreiro, está siendo sometido a todo tipo de operaciones con el fin de que "no escale2 como sucedió con "el tema de Pettovello contra De la Torre", según sostienen dirigentes relacionados con ambos exsocios internos del PRO.
"A nadie le conviene que esto escale. Por un lado, al Gobierno, que de nuevo se puede meter en un lío interno en medio del debate de la Ley Bases, donde la denuncia de Patricia termina agraviando directamente a los que más nos ayudan", le dijo a MDZ un importante operador oficial.
Por el otro, Mauricio Macri tampoco quiere que el debate siga in crescendo. Mientras el tema era entre la ministra de Capital Humano con la familia De la Torre, en este caso con el exsecretario de Minoridad y Famila, Pablo De la Torre, el expresidente podía hacer como que no pasaba nada. Ahora, la nueva denuncia raspó directamente al alfil que él eligió para presidir el partido en el ámbito de la provincia de Buenos Aires y eso no le es para nada grato.
La discusión pública, dominada por la oleada de trolls y los medios que después generan contenidos para las redes de los propios periodistas, manifiesta la interna a cielo abierto que sufre el PRO y el oficialismo. "Cuanto más débil esté Javier Milei, más fácil será para los amigos de Macri para llegar al Gobierno", dicen desde la Casa Rosada, que fueron marcando los diferentes "enemigos" que tuvo el expresidente en el Gobierno.
"Primero fue Nicolás Posse, luego Guillermo Francos, después Santiago Caputo y Karina Milei. Mañana será, seguro, Patricia Bullrich", le confesó a MDZ un entendedor de la tortuosa y tensa relación entre el actual jefe de Estado y su antecesor que inició con la idea del cambio.
En el macrismo todo es relativizado. Perciben, y ahora creen, que Milei siempre tiene una "excusa a mano" para no cumplir o, directamente, alejarse de los acuerdos con el PRO. En este aspecto, los antecedentes libertarios no son los mejores, sino, llamar a Carolina Píparo, José Luis Espert durante el período 2021- 2023, el economista Diego Giacomini o Ramiro Marra, entre otros. Los últimos, Joaquín De la Torre y Cristian Ritondo son los que siempre intentaron sumarse a las fuerzas del cielo con escaso éxito a pesar de haber dado claras muestras al respecto.
La guerra que se generó en el corazón del Ministerio de Seguridad producto del cruce de los informes presentados por el Servicio Penitenciario Nacional y la respuesta de Ventura Barreiro también atañe directamente a "la casta". Los viejos operadores no quieren quedar pegado a semejante zafarrancho interno mientras que los que nunca pudieron cotizar porque se lo impedía el club de proveedores están pugnando para que la ministra se imponga con su mirada.
¿Cuál es la puja? Mientras que los habituales contendientes de las licitaciones para repartir comida en los penales federales sostienen que las condiciones anteriores eran más que sabias, porque "impedía que apareciera un fiambrero inexperto como proveedor", los que siempre pugnaron por ingresar a las cárceles dependientes del Servicio Penitenciario Nacional o provinciales acusan a estos de siempre trabajar y armar los pliegos a su conveniencia y con la consiguiente ayuda oficial.
Algunos proveedores que pudieron romper ese cerco en otras dependencias oficiales con la llegada de Javier Milei dan fe de eso. Para poder competir tuvieron que llegar hasta los más altos niveles oficiales y luego, amenazar a "la cadena" de mandos para que los habiliten, aunque los funcionarios con firma hayan sido puestos por la actual gestión.
La mirada detrás de este incendio que las partes quieren apagar están ubicadas en dos empresas, una vinculada con la letra L y otra con la acción de cocinar pero en idioma inglés. "Estos siempre ganan y determinan quienes pierden. Inclusive invitan a empresas para cotizar mejor que ellos pero que al cabo de un par de meses, abandonan el servicio para que las autoridades se la den a ellos que quedaron segundos", le confesó a MDZ uno de los pequeños operadores del sistema que debe consolarse con abastecer a algunos municipios o gestiones provinciales.


