Claves del poder

Un Gobierno sin excusas: ley de bases, inflación en baja y oposición ausente

Guillermo Francos logró la aprobación y Luis Caputo la baja de la inflación. Ahora Javier Milei espera la reactivación económica y la sostenida desintegración del arco opositor de cara al 2025.

Pedro Paulin
Pedro Paulin jueves, 13 de junio de 2024 · 18:26 hs
Un Gobierno sin excusas: ley de bases, inflación en baja y oposición ausente
Premier. Guillermo Francos, a cargo de la política y la gestión diaria del gobierno. Foto: Jefatura de Gabinete

El Gobierno entró en una etapa decisiva: se le cumplió el sueño de la ley de bases, dispone de muchas herramientas para convocar al sector privado en un país con más seguridad jurídica que hace pocas horas, un sistema de grandes inversiones que seduce y una oposición que brilla por su ausencia, o mejor aún, su deplorable y violenta presencia, lo que despeja dudas de la crisis de liderazgo que sufre Cristina Kirchner y sus supuestos representantes. El problema de los sueños, es que a veces se cumplen y llegó la hora de honrar lo prometido a una sociedad rota que ve en Javier Milei un haz de luz entre la opacidad populista y el desdibujado Juntos por el Cambio.

Guillermo Francos había visto muchas horas el debate, entre reunión y reunión, pero con una misión más compleja que el promedio: su mujer cumplía años y a la vez años de casados ambos, lo que ponía en jaque su jornada a la que no le faltaba nada. Terminó entrando su mujer 21.30 a cenar a su despacho, la noche fue perfecta, cenaron y la ley se aprobó. Amaneció entonces el jefe de gabinete de ministros timoneando otro Gobierno, más complejo, con ley de bases, más herramientas y con mucha más presión política por lo que viene. 

Un Gobierno que aparte logra darle un palazo a la inflación para bajarla al mínimo en los últimos treinta meses, con un 25% como último desastre de Sergio Massa y el viaje diario de 1% en el mes de diciembre, lo que generaba el vértigo de aumento de velocidad del dinero que suele ser el preludio de las hiperinflaciones en el mundo. Ahora bien, el escenario es paradisíaco frente a enero, donde el variopinto arco opositor se mostraba más unido y con chances de copar la calle. Ayer el Gobierno decidió tolerancia cero, eso que al menos el 56% de la Argentina votó en noviembre y que ayer respaldó sin titubear. 

Amigos. Daniel Scioli y Guillermo Francos, con Javier Milei.

Cristina Kirchner demostró que es parte de un pasado, una cicatriz molesta que recurre y recuerda que existe, pero que no tiene capacidad de construcción, mucho menos de conducción. Los gobernadores peronistas la consideran innombrable y los intendentes bonaerenses juegan el juego del mudo, hacen sus arreglos y tejen para lo que será una interna justicialista imperdible en seis meses, cuando Axel Kicillof se enfrente al hijo presidencial, obligado a una vida parlamentaria sin pausas para sostener la libertad. 

Mauricio Macri tampoco es el líder indiscutido del PRO, es más, sabe que en siete meses le confirmarán que Patricia Bullrich volverá a su viejo anhelo de gobernar la Capital Federal, lo que la enfrentará al amarillismo mas puro y territorial, hoy en manos de Jorge Macri. El liderazgo de Macri, menos verticalista y presidiendo un partido de dudoso alcance real, se ve cooptado por un tifón liberal que hoy no tiene representación porteña, pero que ya se bosqueja y nadie descarta nada, incluso, al "jefe". 

Así entonces, el Gobierno de Javier Milei empieza una nueva gestión, con la renovación de swap para dormir hasta 2026 sin tocar reservas, un apoyo contundente de la opinión pública en medio de un ajuste salvaje que orilla la pobreza en 58% y una figura presidencial con un culto a la personalidad hipertrofiado pero que sostiene un vínculo directo con su base votante y por ahora no trabaja para expandirla. Hay una idea, que sostiene cierta lógica, en el Gobierno: si la inflación sigue bajando y el bolsillo de a poco se empieza a llenar y alcanza, la base de personas dispuestas a votar al oficialismo el año que viene puede orillas el 50% en todo el país. 

Hermanos. Karina y Javier Milei, armado para el 2025.

Ese escenario, de un optimismo difícil de superar, está ligado inevitablemente al fracaso de Cristina Kirchner y Mauricio Macri. No hay espacio en el espectro político para que brillen por su éxito Mauricio Macri y Javier Milei. La única escenografía posible y que bosquejan en las oficinas De Santiago Caputo es la de un súper Javier Milei que con respeto y admiración incorpore a Mauricio Macri y acepte remover algunas fichas de su gabinete para sumar las que recomiende el ingeniero. Hay incluso quienes ven a Diana Mondino fuera del Gobierno antes de julio. 

Guillermo Francos sabe que el festejo por la aprobación de la ley de bases debe ser lo suficientemente estridente para avivar su tribuna, pero lo porcentualmente sigiloso para evitar despertar furia peronista con deseos de cuajar miradas contrapuestas para forjar listas opositoras el año que viene. El armado liberal avanza en Buenos Aires con Sebastián Parejas y Karina Milei, lo que pone los pelos de punta de otros funcionarios que ven un mal desempeño en 2023 y poca transparencia junto con Lule Menem. 

El armado nacional quedará en términos reales, en manos de Guillermo Francos, ya consolidado como un primer ministro al que el Presidente llama "profe" y quien goza de la confianza absoluta de los hermanos presidenciales. La relación es simétrica, los Milei le dan libre juego a Francos, quien exhibe resultados a cada jornada. Hoy la aprobación de la ley de bases tuvo a Francos como protagonista, pero también cargará la cruz de un eventual resultado adverso, en eso que los Milei no toleran y donde más fantasmas suelen ver.

 

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