Fuego, balas de goma y gas pimienta: así se vivió la manifestación en el Congreso
"Llegó el momento de inmolarse", dijo una manifestante mientras se ataba y acomodaba su tapabocas casero. La policía había armado una especie de corralito en la intersección de Av. Rivadavia y Av. Entre Ríos, dejando a las personas sin posible vía de escape.
Un puñado de manifestantes se encontraba dispersos por la Av. de Mayo cuando, desde San José, bajaron seis motos de policía a alta velocidad, con dos efectivos en cada vehículo, comenzaron a disparar con rifles y balas de goma a los pocos asistentes que ocupaban la avenida.
Mientras los Senadores discutían la Ley Bases, en las inmediaciones del Congreso se podían ver numerosos focos de incendio, fogones y fuegos pequeños. Los principales objetivos de los piqueteros fueron los contenedores de basura, los tachos, hasta autos. Por cuadra había, como mínimo, un foco. "Vamos a buscar más cosas para quemar", le dijo un manifestante a sus acompañantes.
"Ya jugaron, ahora no jodan mas", dijo, frío y en un tono burlón, uno de los jefes de la Prefectura. La vanguardia de la PNA había avanzado unos metros en la Av. de Mayo. Con camión hidrante prendido, los efectivos caminaron hacia los manifestantes. De forma totalmente sorpresiva e inesperada, nuevamente desde San José, salieron varias motos, camiones hidrantes y móviles policiales para reprimir a los piqueteros.
Para las 17 horas quedaban muy pocas personas en la Plaza del Congreso. La policía se había encargado de correr a todos, para luego crear un cordón de seguridad en el perímetro de la plaza.
Más temprano mucha gente se refugiaba en la intersección de Uruguay y Perón a pocas cuadras del Congreso, luego de haber sido reprimidos. Todos presentaban claras señales de haber sido víctimas del gas pimienta: ojos rojos y llenos de lágrimas, mucha tos y escupitajos. "Nos tienen encerrados por todos lados", dijo asustada una señora, intentando encontrar una salida.
La violencia, a veces desmedida, llegó de ambos sectores: los manifestantes y la policía. Los efectivos de seguridad deteniendo a personas que solamente gritaban, mientras que los piqueteros incendiaban autos o arrojaban piedras.
Aún así, el Gobierno felicitó el accionar de la policía: "La Oficina del Presidente felicita a las Fuerzas de Seguridad por su excelente accionar reprimiendo a los grupos terroristas que con palos, piedras e incluso granadas, intentaron perpetrar un golpe de Estado, atentando contra el normal funcionamiento del Congreso de la Nación Argentina".
"¿Terroristas? ¿Granadas? ¿Golpe de Estado? Demasiada frula en esa oficina", cuestionó el dirigente social Juan Grabois.

