El paro de la CGT, el espejo donde hay que mirar el futuro de la Ley Bases y el Pacto de Mayo de Javier Milei
"Ya le dijimos a la gente que el jueves no venga. ¿Para qué? Si estamos trabajando con menos del mínimo de la capacidad instalada y vienen siempre para media jornada", le confesó a MDZ un pequeño empresario que viene padeciendo la inactividad económica que cayó como un piano desde el noveno piso.
Que no haya transporte público garantiza el éxito de la medida. Y para ello contribuirá, además, la tensión existente en las líneas de colectivos en la que se mezcla el descontento de los choferes con el ahogo financiero de los empresarios dueños de las líneas.
Los ferrocarriles tampoco circularán. En Trenes Argentinos y el complejo ferroviario ya asomaron unos cuatrocientos despidos entre empleados del Ministerio que venían de la gestión de Sergio Massa sumado el personal contratado en Capital Humano de la empresa. Sin embargo, los sindicatos están viendo otra cosa. Que más allá de la puesta en marcha de un plan de retiros voluntarios, el mismo se concretará de manera más que lenta porque "no hay plata" tampoco para las indemnizaciones.
Los gremios saben que sus trabajadores están divididos. Mayoritariamente votaron por el cambio radical propuesto por el anarco libertario que preside el país pero ahora, esas mismas bases, volvieron a los sindicatos y a las "cuevas" por ellos habilitadas para conseguir créditos personales porque no consiguen llegar a fin de mes.
La mayoría de los dirigentes de la CGT descree y se agarra la cabeza cada vez que escuchan a Cristina Fernández de Kirchner. Pero no se dan cuenta que tanto el paro general, el segundo realizado a cinco meses de iniciada la gestión de Javier Milei, como el protagonismo de la exvice de Alberto Fernández, no ayudan para legitimar la preocupación opositora por demostrar que hay un verdadero parate económico.
A diferencia de la anterior medida de fuerza, en la que muchos gremios de servicio y el comercio se habían hecho los distraídos, además de no haber habido dificultades con el transporte, ahora todas las federaciones están adhiriendo. Envalentonados, casi no se observan diferencias entre los allegados al Instituto Patria, como bancarios y los camioneros de Pablo Moyano, y los independientes como Luis Barrionuevo y Armando Cavallieri. "Decían que íbamos a bajar el paro... Ellos con la recesión y la inflación lo hicieron potente", se jactaba un encumbrado dirigente de la CGT el martes por la noche, bien tarde, en una reunión con otros políticos.
La oposición sindical y política pareciera que hubieran olido sangre. Los números de la economía real son aterradores y la merma productiva se nota en cada rincón industrial y comercial. El punto más discutido entre los dirigentes sindicales es la desregulación que habilita la Ley Bases II para la contratación de cinco personas con solo adherirse al monotributo.
"Deja a la gente sin jubilaciones, pauperiza no solo los derechos laborales sino que, además, los priva de indemnizaciones por los despidos… De ahora en más sólo un estúpido contratará seis empleados", dice un sindicalista de Comercio que ha pasado por este tipo de batallas en los últimos cuarenta años.
Para el Gobierno, si el paro general tiene un moderado éxito en la actividad cotidiana, será un verdadero dolor de cabeza. Los votos en el Senado de la Nación vienen muy justo para la aprobación de puntos centrales como la reimposición del Impuesto a las Ganancias o el Régimen Impositivo para las Grandes Inversiones, RIGI, que terminaría perjudicando a las provincias. Además, la lectura de los senadores es mucho más serena y puntual que la que se produjo en Diputados.
Entonces, con el humor social en descenso, siempre y cuando los vaticinios empresariales y sindicales se cumplen, los votos empiezan a reconfigurarse. Las posibles abstenciones, ausencias repentinas y acuerdos con Nación por obras públicas podrán esperar.
Inclusive los gobernadores de Juntos por el Cambio están tomando nota de esta reconfiguración del humor social. Jorge Macri está analizando participar del Pacto de Mayo si no se le acredita parte de la coparticipación que el gobierno nacional le adeuda, aunque haya sido producto de una intempestiva decisión de Alberto Fernández para favorecer los deseos de Cristina para con su entonces más mimado Axel Kicillof.
Lo mismo sucede con Ignacio Torres, de Chubut, que ya analiza plantear su propio acuerdo de Mayo, con otros puntos no discutidos por Javier Milei. En este mundo, también hay que analizar qué postura tendrán los diputados del PRO, la UCR y Hacemos, que colaboraron muchísimo para la media sanción de la Ley Bases.
"Si el Senado rechaza o modifica, lo que cambian son las condiciones políticas", expresó un diputado nacional que reconoce que ese cuerpo es más determinante que Diputados porque ahí tallan los gobernadores. "La revisión podría ser una tortura para el oficialismo", reconoce.