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La geopolitica del cambio climático y el sentido común

El cambio climático es un hecho pero, ¿cómo influye en las geopolíticas de primer nivel? La comunidad científica realiza advertencias y exige medidas para solucionarlo.
El cambio climático entra en la agenda de los gobiernos Foto: EFE
El cambio climático entra en la agenda de los gobiernos Foto: EFE

En nuestra sociedad, las discusiones importantes como el debate sobre el cambio climático es un evento con consecuencias geopolíticas de primer nivel. A menudo, estas se pierden entre una abrumadora cantidad de problemas e información. El consenso en la comunidad científica afirma que el cambio climático es un hecho que pone en peligro a la población y exige medidas radicales para solucionarlo, incluida la introducción de fuentes de energía alternativas, la reducción de emisiones de combustibles fósiles, reciclaje y geoingeniería.

Desafortunadamente, el mentado sentido común está ausente cuando se discute el tema.

Un enfoque de sentido común para este problema implicaría establecer con precisión razonable si las consecuencias de este cambio son más perjudiciales que beneficiosas, encontrar la causa preponderante de la transformación y determinar si el proceso se puede detener o revertir. Luego, averiguar si los pasos para detener o revertirlo sin crear un problema mayor. Y finalmente, establecer si la postergación de estos procesos acarrearía consecuencias peligrosas. También se debe acordar de quién es la responsabilidad de abordar este problema y evaluar la solidez económica y ética de las soluciones disponibles.

Incluso con el consenso, antes de tomar medidas radicales, se deben resolver varias cuestiones. Estos hechos, que se enumeran a continuación, son condiciones sine qua non. Sin una respuesta afirmativa a todos ellos, o con al menos una alta probabilidad de tal respuesta, no hay razón de sentido común para tomar medidas radicales:

  1. Los pronósticos del cambio climático son razonablemente precisos.
  2. En cuanto a los resultados, el cambio climático será más negativo que positivo.
  3. El cambio climático se puede revertir.
  4. La reversión del cambio climático no creará un peligro similar o mayor.
  5. La tecnología en el futuro, cuando se sientan los efectos graves del cambio climático, no será suficiente para prevenir sus resultados negativos.
  6. Los seres humanos de hoy son responsables de los males de las generaciones futuras.
  7. El dinero gastado es económicamente sólido en relación con otros problemas que se descuidan para resolver el cambio climático.

Analicemos cada uno de estos puntos

  • Cambio climático: existe un consenso entre la vasta mayoría de los científicos hoy en día de que el cambio climático es un hecho, este sucederá o quizás ya está sucediendo.
  • Resultados del cambio climático: este punto es más complicado. Primero, se debe analizar cada una de las consecuencias pronosticadas, además, debe probarse una relación de causalidad. Asimismo, el cambio climático podría tener algunos aspectos positivos, como ser más lluvia donde más se necesita, mejor clima en regiones que necesitan mejor producción agropecuaria.
  • Reversibilidad del cambio climático: este es uno de los puntos más débiles en el consenso científico. Las suposiciones abundan aquí, como lo demuestra la variedad de soluciones que se proponen, algunas de las cuales son contradictorias. Desde la reducción de emisiones hasta el bloqueo de la luz solar y la captura de CO2 en los océanos, cada una está destinada a interferir en la cadena de eventos pronosticada que conduce al cambio climático.
  • Consecuencias de revertir el cambio climático: si no tenemos suficientes datos para saber que el cambio climático se puede revertir, mucho menos conocemos las consecuencias no deseadas de entrometerse con la naturaleza. De hecho, varios estudios científicos advierten sobre graves riesgos en la implementación de estas soluciones.
  • Tecnología futura y cambio climático: este debate puede verse como malthusiano versus cornucopiano. A lo largo de la historia, la tecnología siempre ha estado a la altura de los retos que plantea la naturaleza. No se trata, por ejemplo, de un asteroide que aparece repentinamente de la nada, sino de un proceso que puede ser monitoreado y evaluado por ambientalistas. Una vez que se ha identificado el problema, es razonable suponer que el capitalismo asignará más recursos para resolverlo. Por ejemplo, las crisis de COVID-19, SIDA, SARS y Ébola se abordaron rápidamente una vez que se hizo evidente que se podía obtener una ganancia al solucionarlas. Existe una buena posibilidad de que una vez que las consecuencias graves del cambio climático, tengamos las soluciones tecnológicas necesarias.
  • Responsabilidad intergeneracional: este es un tema filosófico ignorado hasta ahora. Esto debería discutirse a fondo antes de implementar la financiación para la prevención y reversión del cambio climático.
  • Costo económico del cambio climático: el tema del dinero gastado hoy en el cambio climático es una mezcla de filosofía y hechos. Un ejemplo es el hecho de que dos millones de niños pasan hambre. Por ejemplo, una mínima parte del dinero gastado en la lucha contra el cambio climático podría alimentar a esos niños. La pregunta es si los niños del futuro son más importantes que los niños de hoy.

Sobre esto último, no parece casual que los países más preocupados por la cuestión climática sean los que comercializan tecnologías para paliarlo. Sobre esto corresponde analizar cuál es el esquema geopolítico detrás del discurso y los consecuentes negocios que se derivan de esas consignas.

Todos los puntos anteriores deberían haberse abordado y resuelto antes de emprender cualquier anuncio, tratado o acción. En lugar de centrarnos en el tema de si hay cambio climático o no, debemos dejar que el sentido común se aplique al problema y parafrasee a una famosa plegaria: "encontrar la serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar, el coraje para cambiar lo que se puede cambiar y la sabiduría para reconocer la diferencia".

Las cosas como son...