El día después

Los cambios aún no terminan y viene un nuevo test para el Gabinete

Guillermo Francos por Nicolás Posse es el primer cambio en el Gabinete de Javier Milei. Se vienen más en los próximos días.

Rubén Rabanal
Rubén Rabanal martes, 28 de mayo de 2024 · 10:20 hs
Los cambios aún no terminan y viene un nuevo test para el Gabinete
Foto: Presidencia de la Nación

Los cambios no terminaron. La impronta de Nicolás Posse en el Gobierno de Javier Milei va más allá de su propia presencia como Jefe de Gabinete. Hay segundas y terceras líneas nombradas por Posse en otros ministerios que ahora entrarán también en revisión. La forma en que hizo esos nombramientos en el principio del gobierno de Milei no fue la razón principal de la salida acelerada del funcionario, pero si uno de los argumentos centrales de parte de la bronca generada dentro del Gabinete.

Algunos de esos casos fueron los de Mariano Cuneo Libarona, ministro de Justicia, o de Patricia Bullrich en Seguridad. Cuando en el inicio del gobierno tuvieron la confirmación de sus cargos se encontraron con que el jefe de Gabinete ya había avanzado con nombramientos de las segundas y terceras líneas en sus carteras. Fue una costumbre propia de Cristina Fernández de Kirchner en sus gobiernos (cuando solía colonizar los ministerios sin consultar a sus ministros) pero que nadie esperaba ver en la administración Milei.

Por eso no llamó la atención que anoche la Casa Rosada se preocupara de dar a conocer rápidamente que junto con Posse se iba el jefe de la AFI Silvestre Sivori, un abogado relacionado con el PRO pero que llegó a su puesto nombrado por Posse. Sívori nunca llegó a tener relación directa con Milei (el presidente no parecía estar dispuesto a eso) y ya fuera por realidad o ficción también había quedado en el medio de otra versión que rondaba el gobierno desde hace tiempo: la existencia de informes que se generaron sobre las conductas de ministros e inclusive del personal de la Casa Rosada cercano al presidente. Verdad o mentira, esa posibilidad irritó al máximo nivel del libertario.

Milei ayer adelantó pasos que él mismo había establecido la semana pasada. Cuando confirmó, por primera vez en persona, que estaba dispuesto a realizar un cambio en su Gabinete. El presidente habló de “hitos” en el gobierno y la potencialidad de cambios a partir de ellos.

El “hito” al que se refería el presidente esta vez es la votación de la Ley Bases y el inicio de una nueva era de reformas en en su gobierno. El artífice de la negociación de esa ley y de casi toda la relación del gobierno con las provincias y la política es Guillermo Francos. Todo indica que si Milei adelantó el paso y decidió precipitar ahora la salida de Posse es porque la votación de la Ley Bases está, al menos, mucho más asegurada que hace dos semanas. De lo contrario sería ilógico someter a desgaste a un funcionario en un nuevo cargo. Para el Gobierno y el mercado, que espera noticias de la ley desesperadamente, el cambio debería ser el indicio de una buena noticia que esta por venir estos días desde el Senado. Veremos.

La llegada de Francos a la super jefatura de Gabinete, que ahora suma también el Ministerio del Interior, es el final de una relación entre Posse y Milei que se deterioró hasta los límites del buen gusto. La Casa Rosada no se preocupó en ningún momento en disimular la crisis que se venía.

El protocolo aportó una prueba irrefutable de eso: el sábado pasado cuando el locutor oficial anunció a los integrantes de la comitiva presidencial que caminaba hacia la Catedral metropolitana para el Tedeum del 25 de mayo el nombre de Posse fue obviado por completo, cuando el ahora exjefe de Gabinete caminaba en tercera final detrás del resto de los ministros.

Con la salida de Posse, Milei demuestra también la determinación que pude tener a la hora de disciplinar el gabinete. Como dijo hoy Guillermo Francos en sus primeras declaraciones: “en el gabinete todos tienen la confianza hasta que la pierden”.  En la creencia general Posse era el funcionario que más historia compartida tenía con el presidente. No es exactamente así.

Nicolás Posse y Javier Milei se conocieron entre el 2012 y el 2013 durante su trabajo en Aeropuertos Argentina 2000. La relación con Francos es previa. El presidente y el ahora jefe de Gabinete se conocieron en el 2010 Francos y bajo el ala de Domingo Cavallo, por un lado, y de Daniel Scioli por el otro llegaron en el  2011 a Corporación América. En el juego de conocimientos previos no hay uno por encima del otro. Y no puede decirse que la relación con Posse haya terminado en buenos términos al menos en lo que públicamente apareció. El comunicado de la Casa Rosada de anoche evita especialmente incluir algún agradecimiento al funcionario saliente y el curioso mensaje que emitió la Jefatura de Gabinete incorpora una mención a "diferencias de criterios", algo imposible de pensar en un protocolo habitual del Estado. Los funcionarios que abandonan gobiernos normalmente lo hacen "por cuestiones personales" y siempre manteniendo un elegante silencio que no se vio en esta ocasión. 

Milei se juega a que la Ley Bases se apruebe cuanto antes. Es decir, que esta semana el Senado emita el dictamen del proyecto y que este se vote la semana próxima en el recinto. Tendrá largas modificaciones, pero a votación en revisión en Diputados también estaría garantizada.

 Francos queda ahora como cabeza absoluta y responsable de todo ese proceso. Es el hacedor de casi todo lo que logró el gobierno hasta ahora en materia de relaciones políticas con las provincias y también parte de la oposición.. Por otra parte Federico Sturzenegger hasta ahora fue el artífice intelectual de las grandes reformas que propone el gobierno, tanto las incluidas en la Ley Bases como en el DNU 70. Ahora pasará a ocupar el Ministerio de Desregulación; es un reconocimiento pero al mismo tiempo una asignación de responsabilidad enorme. También será responsable si los cambios avanzan o no. Un nueva época comenzó anoche aunque aun no lo parezca. 

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