El asesinato del delivery en Tres de Febrero pone en alerta máxima a la provincia de Buenos Aires
El domingo a la noche, Emanuel López estaba esperando en la esquina de Castro y Campo de Mayo, en Loma Hermosa, retirar el pedido por el cual lo llamó la aplicación para la que trabajaba, cuando de pronto, dos delincuentes lo asaltaron y lo mataron cuando se negó a entregarle su moto.
Hasta ahí, un hecho policial más, dramático, terminal para los familiares y amigos, pero casi cotidiano para el mundo periodístico. Sin embargo, la reacción posterior de los otros motoqueros fue mucho más violenta que lo observado en otras localidades, donde suelen cortar calles, pasar con sus motos frente a las distintas municipalidades y hasta quemar algunas gomas.
Sin embargo, lo que pasó el lunes en Loma Hermosa, frente a la Comisaría 5° de Tres de Febrero, excedió todo lo previsto. Quema de autos, cortes de ruta y momentos de altísima tensión revivieron lo que había sucedido a pocas cuadras de ahí en septiembre pasado, cuando estalló el centro comercial en medio de una oleada de pequeños saqueos y robos que terminaron con un amplísimo despliegue de comida y el gasto público más excesivo visto en una campaña política.
El caos social de Misiones es una amenaza permanente. Los policías se amotinaron en un reclamo muy parecido al que vivieron sus colegas de la Bonaerense hace casi cuatro años, cuando los patrulleros que conducía políticamente Sergio Berni rodearon la residencia presidencial de Olivos. Al día siguiente, Alberto Fernández decidió romper su acuerdo con Horacio Rodríguez Larreta y le quitó parte de la coparticipación que le correspondía a CABA para dársela al gobierno de Axel Kicillof para paliar la crisis y dotar de mejores condiciones laborales y aumentar la remuneración de los efectivos provinciales.
Javier Milei advirtió que lo que sucede en Misiones debía resolverlo la gestión del gobernador Hugo Passalaqua, uno de los administradores más prolijos del país. Sin embargo, esa sana estructura del Estado misionero no le alcanza para paliar el descalce entre los sueldos y los costos de vida que padecen.
Durante todo el día, el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, se encargó de seguir personalmente lo que sucedía en Tres de Febrero y continuó más que atento en lo que sucedía en la región. El funcionario sabe muy bien de la tensión que existe en la fuerza porque aquellas mejoras dadas hace cuatro años terminaron siendo más que temporarias e incompletas. El atraso salarial persiste, al igual que la obligación de tener varios emprendimientos paralelos para que los policías puedan llegar a fin de mes con un ingreso más o menos digno.
Ahora, este problema se suma con el de la creciente inseguridad, que desborda por múltiples factores. Las barriadas están desbordadas por el narcotráfico que provoca la búsqueda de dinero rápido para el consumo. Además, la falta de respuestas policiales y de prevención hacen que los delincuentes no deban hacer demasiada inteligencia previa para asestar un golpe o matar si ahí lo pretenden. Todos los pequeños centros comerciales barriales, tanto de los urbanos o más los alejados, padecen diariamente de uno o dos asaltos por cuadra.
Dos oficiales de la zona norte y oeste ratificaron que la situación es crítica. Los efectivos hablan más de plata que de trabajo. "Todos los días hay alguien que dice que en una comisaría o en una delegación va a haber bardo", graficó uno de ellos.
Un comisario en actividad, directamente, advierte que "según mi punto de vista, esto no termina bien. Hay situaciones donde se mete la política y pasan cosas raras. Quizás los que vimos ayer en la Quinta de Tres de Febrero hubo algo de eso", expresó.
Es que lo sucedido con los Rappis, antiguos votantes y militantes de Javier Milei, que se opusieron a su sindicalización cuando el proyecto circuló en la legislatura bonaerense, explotó en el distrito en el que el principal aliado de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, gobierna desde hace seis años. Diego Valenzuela ha tomado protagonismo porque es parte del PRO que se quiere emancipar de Mauricio Macri y su acercamiento con Javier Milei y todo se analiza en términos políticos. "No, no es por esto, es que la provincia está desbordada", dijeron oficialmente desde el municipio.
En el mismo sentido, un secretario de Seguridad de la región, que pertenece al oficialista Unión por la Patria bonaerense, advierte que "si bien estamos monitoreando todos los días, por ahora no vemos un conato policial, aunque el tema de la plata es algo de lo que se habla en todos lados… Si en los próximos meses no hay una recomposición, esto puede ser un polvorín", advirtió.