Salieris de San Martín

El legado que construye Cornejo, mientras la realidad presiona con problemas graves

Alfredo Cornejo asegura que trabaja para dejar un legado más allá de su conveniencia. La minería y un plan de obras "no electoralistas". La realidad que golpea y el Gabinete muestra impericias.

Pablo Icardi
Pablo Icardi domingo, 26 de mayo de 2024 · 08:28 hs
El legado que construye Cornejo, mientras la realidad presiona con problemas graves
Foto: Mariano Ruszaj

La finitud de la vida; el final de los procesos. Le ocurre a todos y uno de los despojos más complejos de admitir, dicen los que estuvieron allí, es abandonar el poder o reconocer que, en el marco de la sensatez, es imposible la perpetuidad. En el caso de los gobernadores de Mendoza es el drama político más duro por la fugacidad del cargo. Salvo, claro, la excepción a la regla que representó la gestión de Alfredo Cornejo, que va por su segundo mandato alternado y camino a un proceso de 12 años de liderazgo. Pero aún él ya siente esa finitud y lo demuestra en algunos gestos sutiles. Lo toma a su modo: un poco en broma, un poco en serio el Gobernador repite en cada charla que las decisiones las toma “como estadista” y no como un dirigente que busca su propio beneficio.

El ejemplo que pone por delante Cornejo para ilustrar su despojo es el impulso a la minería, una actividad que se instaló en la agenda pública de Mendoza y que, más allá de la aceleración, no tendrá grandes resultados económicos en el corto plazo. Para él la suma da cero en cuanto al capital político. Pero asegura que es necesario. Malargüe es el epicentro, pero no descarta avanzar con pies de plomo en otras zonas. Y tira la pelota del otro lado; el de los empresarios. En San Juan, donde firmó la adhesión a la mesa del cobre, Cornejo dijo que en la provincia ya se ganó la disputa discursiva y política. El gesto más importante fue poner de relieve que había ido acompañado de Celso Jaque, intendente de Malargüe y exgobernador. Opositor, pero con varios puntos en común con la nueva realidad.

Cornejo, con otros gobernadores mineros. 

Jaque, primer kirchnerista de Mendoza, fue quien avanzó en el convenio con Vale para ejecutar la primera y frustrada versión de Potasio Río Colorado. Esa mina, que dejó a más de 3 mil personas desempleadas en 2012, Cornejo intentó rehabilitarla y el proceso fue durísimo. No hubo inversores ni en el mundo, ni en Argentina que accedieran, hasta último momento. Minera Aguilar ya contrató, según la información oficial, a 80 personas y debe planificar la planta piloto para producir a baja escala. Antes, deberá solucionar alguno de los problemas que PRC tiene de base: garantizar la provisión de gas natural para poder extraer el mineral, tener el tendido eléctrico (que haría el Estado en la misma línea para llevarla a Pata Mora) y el tren que llevaría el producto hacia el puerto de Rosario. Hay quienes son escépticos por los antecedentes, aunque confían en que los socios brasileños de la mina tendrán interés en invertir. A mediano plazo consideran que PRC va a buscar inversores de capital a otra escala, como suele suceder en la industria minera.

La sorpresa del plan minero es la inversión de Pampa Energía en Malargüe. Esa empresa “se encontró” con los permisos de exploración cuando compró el paquete al grupo Macri y comenzó a invertir de manera escalonada. Ese puntapié le permitió al Gobierno hablar de minería y cobre de manera menos abstracta. Todos los proyectos que tienen algún potencial en Mendoza tienen plazos extensos, que Cornejo no verá como minas. Incluye eso los yacimientos de Las Heras, que tienen un potencial cuprífero mucho mayor que los de Malargüe, pero con una complejidad política y empresarial más alta. San Jorge no actualizó su DIA y todas las minas que rodean a Paramillos están dentro del litigio entre empresas superficiarias y propietarios de derechos mineros.

De dinero somos

El otro gesto que el Gobernador marca como “despojo” de la coyuntura política es el uso de los 1023 millones de dólares que tiene disponibles para obras. Ese capital puede tener un efecto político indirecto potente para el oficialismo porque en medio de la sequía de obras nacionales, Mendoza puede moverse. Claro que la Provincia arranca desde atrás, pues hay una sensación de “baldío” en muchas zonas por el abandono. La ruta 40 es el principal ejemplo: en el Norte y en el Sur la principal ruta del país tiene un panorama desolador en Mendoza porque hay dos obras abandonadas.

Cornejo no quiere invertir en obras sin retorno. Por eso, a pesar del reclamo de intendentes y otros dirigentes, no se harán casas para el IPV con esos fondos (sí podría haber otro tipo de inversión en viviendas con participación privada) y tampoco obras “monumentales” que queden para el bronce, como estadios o edificios. Los cornejistas que ejecutan la obsecuencia en su máximo esplendor dan ejemplos propios y ajenos: el Arena Aconcagua (estadio semi abandonado) es el principal. Obvian que en más de 8 años de gestión no hubo grandes obras propias, salvo una destinada a la burocracia política: el edificio de la Legislatura, sobre la peatonal Sarmiento. En el Gobierno reconocen que no había planes ejecutivos para licitar obras. Allí radica gran parte de la demora en tener, justamente, un plan. Cuando Rodolfo Suarez recibió el certificado de defunción de Portezuelo del Viento intentaron hacer un catálogo de obras para priorizar.

En algunas zonas claves de Mendoza hay obras abandonadas. La Ruta 40 es una muestra de ello. 

Salvo algunos planes del Departamento General de Irrigación, no había nada; solo expresiones de deseos. En Mendoza no solo no se hace un dique desde hace más de 20 años, tampoco se elaboró un plan profundo que marque el camino a seguir. Diagnósticos sobran: el Consejo de Empresarios Mendocinos tiene un estado de situación y planes posibles. La Universidad Nacional de Cuyo ya ha renovado varias veces el diagnóstico (el primero tenía como meta el 2012, el actual el 2030). Y hasta el Gobierno simuló con la creación de un Consejo Social.

Los recursos se usarían, como ya explicó MDZ, en obras que tengan repago. Rutas productivas con peaje, eficiencia hídrica a través de Irrigación, inversiones en generación eléctrica. Pero el atraso es tan grande que la Provincia no puede ampliar su matriz energética porque no tiene cómo llevar la energía generada. Por eso podrían ejecutarse obras de transporte para facilitar la instalación de parques solares u otras fuentes de generación.

La inversión vendrá acompañada, según explican, de algunos cambios de modelos productivos. Es decir, no habrá obras para mejorar la eficiencia hídrica en unidades productivas que no son rentables o no tienen futuro. Ese cambio sería más profundo.

Por un lado está en qué se usa. Por el otro quiénes lo hacen y dónde. Los intendentes ya hacen su  propia cuenta y le tiran presión a Cornejo, como hicieron algunos ajenos, como los mandatarios del Sur, y otros propios, como hizo Calvente de Guaymallén pidiendo la mejora del Acceso Este (vía que es Nacional). Las empresas constructoras locales también miran de reojo y ya pidieron una reunión con el Gobernador. Buscan que haya un guiño para que puedan participar de las obras y que las licitaciones tengan requisitos que, justamente, les permita entrar en juego. Saben igual que un cerrojo total para el resto del país sería imposible porque podría haber carterización y costos más elevados, como ya ocurrió.

Problemas en el horizonte

El camino de Cornejo como “gestor estructural” tiene algunas dificultades que están ausentes en el discurso político, pero muy presentes en la realidad. Se habla de educación, pero hoy muchos alumnos no pueden ir a la escuela por la falta de recursos para el transporte. También de Salud, pero muchas familias abandonan tratamientos preventivos y hasta curaciones por el elevado costo. También se habla de desarrollo, pero un 15% de los mendocinos pasa hambre.

A poco de cumplir seis meses del inicio del segundo mandato, el Gobierno pone a prueba la pericia política y de gestión del nuevo equipo fuera del confort que les generaba que Cornejo atacara todos los frentes. Esas gestiones están en camino, pero con resultados políticos vidriosos en el medio.

Las protestas de los judiciales afectan la prestación del servicio. 

Dos de esos conflictos estaban latentes y pasaron a primer plano ahora en Tribunales y en Seguridad. El paro comienza a afectar la prestación de servicios, algo que a Cornejo lo altera. Y la violencia en las canchas de fútbol proyecta una mala imagen de la provincia que incomoda a todos.

Antes de la exposición puertas afuera de los problemas en tribunales, hubo implosión interna en la Suprema Corte, donde el nuevo modelo de gestión no demuestra ninguna eficiencia y, menos, concordia. El paro se extiende, el servicio se reciente y los problemas de base se profundizan. El Poder Judicial tiene autonomía, pero no autarquía; por lo que depende del Ejecutivo para tener más recursos. Por lealtades políticas, no hay ni habrá reclamos públicos del Presidente de la Corte hacia el Ejecutivo y por ahora tampoco de parte del Gobernador. Internamente hay quienes apuestan a agudizar el problema. En la base hay una grieta de fondo que trasciende: la enorme diferencia de realidades entre los jueces, fiscales y funcionarios y los empleados de Tribunales. Unos gozan de los privilegios de tener atados sus ingresos a lo que dispone la Corte nacional, aunque sus salarios los pague la provincia. El resto, está atado a lo que dispongan las paritarias con los recursos provinciales. Aquel acuerdo de 2009 hace mella en la convivencia.  En el medio no hay intervención política para acercar las partes, negociar o presionar. El mega ministerio de Gobierno tiene algo que ver, pero también Seguridad, que ahora tiene a cargo Justicia también.

Los incidentes en la cancha proyectan una mala imagen de Mendoza respecto a la seguridad. 

En seguridad llama la atención la sensación de impunidad que arroja el accionar de los barras. La agresión a la delegación de San Lorenzo ocurrió en uno de los sitios más expuestos de la Provincia, las inmediaciones de los portones del parque General San Martín. En la cancha ocurrió lo mismo y se siente la sensación que corre desde que el Tomba juega en Primera: la barra puede imponer condiciones. Tal es la relevancia de ese núcleo de delincuentes que el líder físico y espiritual, Daniel Aguilera, también fue protagonista en el juicio contra el exjuez federal Walter Bento y el destituido magistrado usó viejas declaraciones del barra para vincular a la política y hasta empresarios en las tramas que recorren el lado oscuro del fútbol. Este año ha sido nefasto y hubo una enorme visibilidad de las pujas delictivas que usan al fútbol como excusa. Ocurrió en el Tomba varias veces, con Independiente Rivadavia y hasta con Gimnasia, con un muerto a cuestas.

Cornejo trabaja en su legado, mientras la realidad  marca las urgencias.

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