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Con el fantasma de Ciurca y otros operadores, el PJ busca construir desde "el olvido" para ser alternativa de poder

Los intendentes del PJ buscan crear el sector "peronistas que hacen" para ser alternativa de poder. Cómo "esconder a la casta" que opera y la pesca en lo que queda de la Unión Mendocina y los verdes.

Pablo Icardi
Pablo Icardi domingo, 26 de mayo de 2024 · 09:43 hs
Con el fantasma de Ciurca y otros operadores, el PJ busca construir desde "el olvido" para ser alternativa de poder
Carlos Ciurca junto a su pareja, la legisladora Verónica Valverde. Foto: ALF PONCE MERCADO / MDZ

Con la omnipresencia que tienen los fantasmas, la figura de Carlos Ciurca está presente en las charlas, negociaciones y en casi toda la retórica peronista de Mendoza. “Los más jóvenes lo nombran y no lo conocen. Ni saben que fue el último vicegobernador peronista creo”, describe con algo de sarcasmo un dirigente del PJ. Esa presencia del ex vicegobernador es una muestra de las características del intento de armar un nuevo peronismo. Lo lideran los intendentes, pero en alianza con viejas estructuras; sin revoluciones y con el mismo problema de lectura que tuvieron otros partidos políticos: qué espacio, formato y visibilidad tienen los integrantes de la “casta” que los lidera, pero no pueden mostrar. En esa situación incómoda están también los peronistas.

El peronismo mendocino viene de salir tercero en las elecciones. Lo más llamativo no es la derrota histórica, sino la acumulación: el PJ no gana una elección provincial desde 2011 y está borrado del mapa de proyecciones. En las últimas décadas pasó del kirchnerismo culposo, a la resignación, pasando por el “sometimiento” al cristinismo. Con bajo poder de oposición frente al Gobierno de Alfredo Cornejo, las velas se elevan y el timón apunta a los armados electorales del año que viene y, sobre todo, el 2027. Hay tres intendentes del PJ que no se pueden reelegir ese año y por eso comienzan a demostrar algún interés provincial. Algunos, como Matías Stevanato, ya tenían la hoja de ruta diagramada desde antes. El maipucino evitó exponerse demasiado en los comicios del año pasado, cuando se acercó a Omar De Marchi y le restó apoyo al candidato oficial del PJ, Omar Parisi. Se resguardó en el municipio y una vez mantenido el pago chico, apunta a construir un proyecto propio. Otros, como Celso Jaque, mantienen distancia. 

Matías Stevanato es uno de los que busca proyectarse hacia 2027.

El PJ busca construir un proyecto de poder con los intendentes. O, mejor dicho, los intendentes buscan construir un proyecto de poder dentro del partido, pero que también pueda exceder al propio PJ. Los “peronistas que hacen” tienen orígenes, operadores, trayectorias y miradas distintas. Stevanato, Flor Destéfanis (presidenta del PJ), Fernando Ubieta, Omar Félix y Emir Andraos (el más nuevo) confluyen en esa idea, más allá de las diferencias. Jaque, con la experiencia a cuestas, mantiene algo de distancia e independencia. Los operadores del malargüino tienen otro temple y temen por el impacto de la crisis en sus territorios. Cada uno tiene sus operadores y Ciurca confluye, con su habilidad para mimetizarse. Fue operador de La Cámpora, pero se alejó. Es el padrino político de Ubieta y Destefanis y tiene una alianza con los hermanos Félix. Está distanciado políticamente de Anabel Fernández Sagasti (con quien tiene buena relación personal) y es parte de la construcción del olvido: la idea de desligar al PJ del kirchnerismo, el sector que lideró al partido en los últimos años. “Los intendentes están fortaleciendo para ahora y el futuro la línea de los "peronistas que hacen", que es la traducción de un armado de intendentes importantes del peronismo mendocino”, describió uno de los allegados al armado de un intendente.

El PJ mendocino ha sabido construir operadores. Incluso más que líderes políticos. José Luis Manzano es el principal referente en ese rol, aunque cruzó la barrera hacia el sector mixto para vincular a los negocios privados, con las concesiones públicas. El otro ejemplo es Juan Carlos Mazzón, el padre del peronismo “moderno” mendocino cuya muerte dejó en una orfandad que ese partido no supo enfrentar.

El exgobernador Francisco Pérez dijo que uno de sus errores fue ceder ante Ciurca. 

Tras perder las elecciones en Las Heras, Ciurca dejó de lado la exposición propia y pasó a convertirse en un Mazzón vernáculo, que por ahora apunta a mantener sus operaciones en el límite provincial. Es, explican, el único que tiene estructura política propia en casi todo el territorio. Y si no la tiene, simula que sí. “Muchas veces se le ‘paga’ más de lo que merece por el factor mito”; explica otro referente. En el armado de las listas de las últimas elecciones ocurrió, pues le dieron espacios a dirigentes del “ciurquismo” sin que lo reclamaran. Allí radica un diferencial entre Ciurca y otros operadores. El ex vicegobernador construye poder propio donde puede. Incluso siendo vicegobernador lo hizo y su compañero de fórmula, el exgobernador Francisco Pérez, lo reconoce ahora al lamentar haber cedido ante las presiones que surgían desde la presidencia del Senado: nombramientos, paritarias imposibles de pagar, estructuras parceladas y hasta cambios organizacionales dentro del Estado que terminaron siendo perjudiciales (como ocurrió en los ministerios de Seguridad y Desarrollo Social). 

El germen del nuevo armado tiene curiosidades, como la seducción hacia el Partido Verde liderado por Mario Vadillo. Ciurca fue el celestino para formar esa pareja. Pero van más allá y a mediano plazo tratarán de captar a los peronistas e independientes que se enrolaron en la Unión Mendocina en la última elección. Creen que el vuelco de Omar De Marchi hacia Javier Milei le dará una oportunidad en el mediano plazo para pescar en esas aguas confusas y terrenos pantanosos sobre los que se creó la UM. Más si el proyecto del presidente naufraga. Repatriar a los peronistas, a los desencantados, al "antikirchnerismo" que no está con Cambia Mendoza y a los independientes es parte del plan.  

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